León, Guanajuato.- A los 20 años dudaba entre terminar psicología o lanzarse de lleno a la música. Hoy, a los 50, Edgar Oceransky no cambiaría ni una sola decisión.

El cantautor regresa a León este 20 de febrero a Madeiras Terrazas con su gira “50 Años Tour 2026”, un espectáculo que no solo celebra su trayectoria, sino la coherencia de una vida construida canción a canción.

En entrevista con AM, el cantautor reveló que si pudiera hablar con aquel joven indeciso, le diría algo muy simple.

“Que haga las cosas con amor, como le enseñaron en su casa, y que no tenga expectativas sobre nada. Cada paso que dé, hacia donde sea que lo dé, es una buena decisión. Aunque crea que lo está alejando de su camino, en realidad le está dando una enseñanza. No existe la equivocación”.

Psicología, música y el valor del tiempo

Durante años, Edgar Oceransky vivió con la duda de si había tomado la decisión correcta.

“Ese Edgar de 20 años estaba dudando entre terminar la carrera de psicología o dedicarse a la música. Las dos eran buenas opciones. A veces pensé que debía haber terminado la carrera, aunque fuera para tener el papel. Otras veces pensé que nunca debí haber empezado psicología y que tenía que haberme metido de lleno a estudiar música antes”.

Hoy lo mira distinto, desde la perspectiva de alguien que ve una fotografía de su pasado. 

“El tiempo que pasé en la universidad fue tremendamente útil para mi forma de pensar, para mi criterio ante el mundo e incluso para escribir canciones. La psicología me ha ayudado muchísimo. Entonces, le diría que no tenga miedo. Cada paso suma”.

Edgar Oceransky en León

La coherencia como brújula

A diferencia de muchos artistas, Oceransky nunca se sintió parte de la industria como tal.

“Después del primer disco yo nunca estuve realmente inserto en la industria. Incluso ese álbum lo hice con total libertad, aunque fuera con una disquera. Mi carrera siempre ha estado guiada por mis propios deseos, por mis necesidades artísticas, por cómo quiero proyectarme ante la gente”.

Lo desafiante, explica, no fue la presión comercial, sino adaptarse a los cambios tecnológicos.

“Me tocó el cassette, el CD, las tiendas llenas de discos, luego la piratería que arrasó con todo, después la era digital. El reto ha sido adecuarme a los formatos, pero yo sigo haciendo la música igual: pienso en discos, no en canciones sueltas. Escribo desde lo que dicta mi corazón, no desde una tendencia”.

Esa coherencia, asegura, es la razón por la que su público sigue ahí.

“La gente crece contigo. Muchos que me escuchaban a los 20 ahora van con sus hijos o con sus nietos. Otros van con sus papás. Lo que encuentran es coherencia. Y creo que esa es la clave en cualquier circunstancia de la vida”.

Cuando lo personal se vuelve colectivo

Sus canciones parten siempre de una necesidad íntima.

“Primero soy responsable conmigo mismo. La canción me tiene que gustar a mí, tiene que surgir de algo profundo. Cuando ya estoy satisfecho con lo que expresé, entonces la muestro al público. Y en ese momento deja de ser mía. La gente deja de escuchar mi historia para escuchar la suya”.

Hay, sin embargo, un límite ético claro.

“Jamás hablaría en una canción de algo que no le diría a mis hijas. Jamás usaría términos que yo mismo no permitiría escuchar. Para mí es como decidir si haces comida chatarra o comida con la mejor calidad. Yo trato de ofrecer lo mejor que tengo adentro”.

Edgar Oceransky en León

León, la primera vez fuera de casa

La relación de Edgar Oceransky con León no es nueva. Es fundacional.

“León fue la primera ciudad donde di un concierto fuera de la Ciudad de México. Fue en el 95 o 96, en una pequeña guardilla. Ahí hice amigos que hasta hoy siguen siendo mis amigos. Gente que me hospedó en su casa, que invitaba a sus compañeros de universidad para que hubiera público”.

Desde entonces ha regresado a teatros, ferias y foros íntimos.

“Le tengo un cariño muy especial a León porque siempre ha habido un espacio para que yo me presente. Y el público me ha seguido en todos esos lugares. Sé que este 20 de febrero va a haber gente que estuvo en aquellos primeros conciertos, y eso me hace muy feliz”.

Edgar Oceransky en León

Amor y miedo: las dos caras

A sus 50 años, sus canciones siguen girando alrededor de una misma idea.

“Para mí hay dos emociones que rigen el mundo: el amor y el miedo. Son las dos caras de la misma moneda. El amor puede vestirse de ternura cuando escribo para mis hijas, o de reflexión, o de reconciliación. El miedo también aparece, como en ese poema que dice ‘Nunca mates un amor antes de tiempo’, que habla justo de no dejar algo por miedo”.

Pero si hoy tuviera que elegir una canción que lo represente, no duda.

“Un corazón de 10. Es una canción que me escribí por mis 50 años. Habla del Edgar que ha vivido, que se ha caído, que se ha levantado y que, ante todo, agradece seguir vivo. Esa canción me retrata fielmente en este momento”.

Este 20 de febrero, el público leonés no solo verá al joven trovador que comenzó en pequeñas guardillas. Verá al hombre de 50 que sigue cantando con la misma honestidad, pero con la serenidad de quien entendió que cada paso —incluso el que parecía equivocado— lo trajo exactamente hasta aquí.

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*Es periodista con más de 20 años de experiencia en temas locales, salud, seguridad y periodismo urbano; en la última década se especializó en temas de entretenimiento y mainstream, así como coberturas...