León, Guanajuato.- Interpretar a una víctima de secuestro no es un reto menor, y menos cuando se trata de una historia basada en uno de los criminales más temidos de México.
Para Edmundo Velarde, adentrarse en el universo de la serie “El Mochaorejas” significó no solo investigar un caso real, sino también enfrentarse emocionalmente a una de las experiencias más duras que puede vivir un niño.
En entrevista con AM, cuenta que su preparación comenzó con una investigación profunda sobre Daniel Arizmendi López, conocido por la crudeza de sus crímenes en los años 90.
“Primero entré en el contexto, no de mi papel, sino del secuestrador. Investigué a fondo y le pregunté a mis papás quién era. Me dijeron que era muy cruel, muy frío, y vi una entrevista donde respondía sin piedad… eso fue muy fuerte”, compartió.
A partir de ahí, el actor entendió la dimensión emocional del proyecto y la seriedad del tema que estaba por interpretar.
El reto de sentir como un niño secuestrado
Uno de los mayores desafíos fue conectar con la psicología del personaje: un niño separado de su madre en circunstancias extremas.
“Como niño, siempre piensas que tus papás van a estar para ti. Entonces, cuando no están, sientes miedo… hasta piensas que ya no te quieren. Es una sensación muy fea”, expresó.

Para lograrlo, trabajó tanto en ensayos con su compañera de escena, la actriz Mayra Batalla, como en una preparación individual enfocada en las emociones del personaje.
Debido a la carga emocional del papel, el actor contó con apoyo profesional.
“Tuve una reunión con una psicóloga que me explicó cómo se sentiría un niño en esa situación: vendado, amenazado, maltratado… Hay miedo, estrés, preocupación, es como una explosión de emociones”, explicó.
Las condiciones físicas del rodaje también aportaron realismo: escenas con vendas, cadenas y situaciones de encierro que exigieron un manejo cuidadoso por parte de la producción.
“Aunque eran escenas fuertes, me cuidaron mucho. Toda la producción hizo un gran trabajo”.
Aprende de grandes figuras en el set
Compartir pantalla con figuras consolidadas fue una experiencia clave en su desarrollo actoral, especialmente con Damián Alcázar, quien interpreta a “El Mochaorejas”.
“¡Es un actorazo! Me acerqué a pedirle consejos y me dijo que todo es dedicación, preparación y disciplina. Que no solo es actuar, también hay que tomar clases, aprender otras habilidades”, declaró.
El actor también destacó la química con Mayra Batalla, quien interpretó a su madre.
“Tuvimos escenas muy fuertes, pero también momentos de risa. A veces me sentía mal por gritarle en escena y pensaba: ‘¿qué dirá mi mamá real?’”.

El impacto del proyecto y el reconocimiento
El éxito de la serie, que está disponible en la plataforma streaming de VIX, ha comenzado a reflejarse en su vida cotidiana.
“En la escuela, algunos compañeros no conocían la historia, pero los profesores sí. Me dicen que ya vieron la serie y eso me emociona mucho”.
El reconocimiento del público que lo reconoce en las calles, también ha sido motivador.
“La gente te ubica, te pregunta en qué capítulo sales… se siente muy bonito y te impulsa a seguir creciendo”, destacó.

Un sueño claro: seguir actuando
Con una carrera en ascenso, el joven actor tiene claro que este es solo el comienzo.
“No pienso retirarme. Me encanta actuar y quiero hacerlo toda mi vida. Me gustaría hacer una película en Hollywood o incluso interpretar a un superhéroe”.
Finalmente, envía un consejo a quienes sueñan con seguir sus pasos.
“No se rindan, aunque les digan que no. Prepárense, tomen cursos, no crean que solo es talento. Todo llega en su momento”, aconsejó.
Y también invita al público a ver la serie: “No se pierdan la historia, es muy interesante, muy profunda y habla de temas fuertes que vale la pena conocer”.
CYPS