Para seguir con la dieta durante la Cuaresma y atarantar el hambre, nada mejor que unas chalupas de San Diego.
El señor Hugo Mujica llegó a esta ciudad cuando tenía 6 años de edad, procedente del Distrito Federal, pero asegura que su corazón y su sazón pertenecen a Cuévano, ya que aquí construyó su vida al lado de su familia.
Hace 15 años, don Hugo se jubiló y el aburrimiento de la desocupación lo llevó a incursionar en muchos ámbitos del comercio, pero fue en el negocio de la comida que el señor Mujica y su esposa Petra Hernández, encontraron una actividad gratificante y que les proporciona un sustento económico extra.
La familia Mujica, devota a las tradiciones católicas, resguarda la dieta durante la Cuaresma, sus chalupas se han convertido en un aperitivo infaltable durante Semana Santa, famosas entre los turistas y los locales.
Por lo regular se ofrecen tacos dorados y las clásicas chalupitas, acompañadas de algún guiso, pero durante la Cuaresma se preparan sólo con papa, frijoles, repollo, crema y salsa, perfectas para botanear a cualquier hora del día.
Don Hugo y su esposa preparan todo desde las 6 de la mañana, la señora Hernández prepara la masa con harina de maíz, la moldea en forma de canastilla y la fríe en aceite, enseguida limpia y pela las papas, para ponerlas a cocer en agua hirviendo; cuando están listas, las muele en molcajete y las fríe en un poco de aceite, los frijoles llevan el mismo procedimiento, pero son molidos en la licuadora.
Todos los ingredientes se dejan listos y guardan en recipientes por separado, todo se encuentra a la vista del público, la salsa verde y la salsa roja, la crema, listas para preparar cada bocadillo al gusto de cada cual.