Bomberos de Guanajuato: Historias de servicio, riesgo y gratitud en su día
En Guanajuato, más de mil 800 bomberos, en su mayoría voluntarios, arriesgan su vida cada día. Sus historias reflejan vocación, disciplina y sacrificio al servicio de la sociedad.
En México, el Día del Bombero se festeja el 22 de agosto. Foto: Cortesía.
Con información de Alejandro García Vizcaíno y María Espino
Guanajuato.- En el estado hay cerca de mil 800 bomberos, de los cuales el 80% son voluntarios que arriesgan su vida cada día para salvar la de otros. Entre ellos están José de Jesús Mejía, en León; Juan Pablo Cardona, en Salamanca; y Andrés Quezada, en Guanajuato capital. Tres historias distintas con un mismo motor: la pasión por servir.
Este 22 de agosto, cuando en México se conmemora el Día del Bombero, sus testimonios muestran la entrega de quienes dejan atrás a sus familias, enfrentan emergencias y hasta situaciones de riesgo para cumplir con una misión que asumieron por convicción: proteger la vida de los demás.
Sentimiento incomparable
Para José de Jesús Mejía Muñoz, la sensación de ayudar a otras personas y, en ocasiones, salvar vidas es un sentimiento incomparable que cada día lo hace valorar mucho más su trabajo como bombero, riesgosa labor que desempeña desde hace seis años.
En entrevista con AM, el joven de 29 años, quien anteriormente fue maestro de gimnasia y que ahora forma parte del Cuerpo de Bomberos de León, compartió que siempre tuvo la curiosidad de trabajar en Bomberos, por lo que hace seis años decidió dedicarse a esta labor.
Jesús Mejía Muñoz trabaja en la estación Apolo del Cuerpo de Bomberos de León desde hace seis años. Foto: Dulce Muñoz.
Mi papá y un tío fueron policías y desde chiquito yo los veía que se ponían sus uniformes y se iban a trabajar, ahora ya me tocó a mí estar en Bomberos y participar en esto de la atención de emergencias”.
“Cuando inicié, estaba con la intriga de que quería ya tener mi primer servicio y me pedían paciencia, y cuando llegó el momento fue un impacto muy grande, vomité, y con el paso del tiempo aprendí cómo se trabaja en los incendios y en la atención de otras tragedias”, contó.
Recordó que su primer servicio fue un incendio en una peletería, y aunque han sido incontables las experiencias que ha vivido en estos seis años debido a que cada servicio es distinto, dijo recordar algunas que han marcado su trayectoria.
Todas las experiencias son diferentes, me ha tocado estar en buenas y en muy malas, ayudando a salvar vidas, pero de todas aprendes algo. Recuerdo mucho un incendio en una casa habitación donde había dos personas de la tercera edad con sus mascotas, logramos sacarlos a todos y es una sensación muy bonita que te hace valorar mucho más tu trabajo”.
“Lo principal de esta labor es tener la voluntad de ayudar a las personas, tener ese sentimiento por hacer el bien, cuidar, respetar, valorar y también tener una buena condición física para soportar los servicios”, enfatizó.
Compartió que, en su caso, le gusta correr y hacer pesas, pues considera muy importante y necesario mantener una buena condición física debido a que el equipo que usan los bomberos para combatir un incendio pesa cerca de 35 kilos.
En esta labor se requiere bastante ejercicio físico porque son esfuerzos agotadores los que hacemos, como a veces estar en cerros con el equipo, cargando el aspersor de agua y otras herramientas.
“Nuestros turnos son de 24 horas, descansamos 48 horas. En ningún otro trabajo vas a encontrar un gran equipo como aquí en Bomberos porque en los servicios todos somos uno, nos apoyamos, nos cuidamos y nos aplaudimos cuando terminamos el servicio”, platicó.
Finalmente, recordó que antes de ser bombero fue maestro de gimnasia, por lo que sus compañeros bomberos le dicen “El Maromas”.
Creo que eso me ayudó para ser bombero porque siempre me ha gustado ayudar y enseñar, y nunca se dejan de aprender cosas nuevas. Ser bombero es una experiencia muy grande que voy a valorar toda mi vida y por la que estoy agradecido”, expresó.
“El agradecimiento es algo hermoso”
Laura Gómez Navarro de 30 años apenas hace cuatro meses que atendió su primer servicio como bombera. Foto: Dulce Muñoz.
Laura Gómez Navarro, de 30 años, apenas hace cuatro meses que atendió su primer servicio como bombera: fue un incendio en una casa habitación. Pese a que estaba nerviosa, no olvidó que su objetivo es ayudar y servir a los demás.
“Quise ingresar a Bomberos de León para poder ayudar a las personas, ofrecerles un poco de lo que puedo darles y, en este caso, es como salvar vidas. Estar aquí es una oportunidad para dar lo mejor de mí a las personas que lo necesitan.
Soy la primera en mi familia que se dedica a esta labor, mis familiares se sorprendieron cuando les compartí que quería ser bombera, pero me apoyan mucho, además de que antes la mayoría de los bomberos eran hombres y ahora que nos dan la oportunidad a las mujeres es muy bueno”, expresó.
En estos cuatro meses, Laura, mamá de una niña de ocho años, ha tenido la encomienda de atender varios incendios y reportes por enjambres de abejas.
“En mi primer servicio, al inicio me sentía con nervios, pero tenía en mente lo que iba a hacer. Mi objetivo es salir a ayudar a las personas que lo necesitan y siempre ir con esa mentalidad”, mencionó.
Compartió que, al llegar a la estación, lo primero que hace es recibir turno y saber cuáles son las emergencias por atender.
Sé que mi labor implica riesgos, pero mi objetivo es ayudar y vivir el día a día como vaya saliendo. Para mí significa demasiado poder ayudar a las personas, es una satisfacción muy hermosa que no tiene explicación. Cuando te dan el agradecimiento es algo muy hermoso”, confesó.
Laura dijo que la persona que quiera ser bombero debe sentir el anhelo de ayudar a los demás sin recibir nada a cambio. “Es tender la mano para que las personas que están en cierta situación de riesgo salgan bien y con salud“, concluyó.
En Guanajuato hay mil 800 bomberos
Actualmente, en Guanajuato hay cerca de mil 800 bomberos, el 80% son voluntarios, es decir, mil 440; el 20% restante es personal pagado por los municipios, informó en entrevista con AM, Juan Antonio Quiroga Lozano, presidente de la Asociación Estatal de Bomberos de Guanajuato.
Los voluntarios, por lo regular, están estudiando la preparatoria o una carrera profesional. Es muy difícil decir si son o no suficientes estos mil 800, porque esto se va a determinar en cuanto a la cantidad de servicios que se prestan por año y en cada municipio.
Nunca sobran las manos extras y nunca sobra el equipo faltante o de reserva para una emergencia mayor. Entonces, en este momento estamos brindando un servicio completo y de calidad, pero pudiéramos vernos rebasados en un futuro”, apuntó.
Destacó que León es el municipio que más bomberos tiene, con 350 elementos divididos en una estación central y 11 subestaciones, por lo que el de León es el cuerpo de bomberos más grande del estado.
“En general, los cuerpos de bomberos del estado estamos bien dentro del panorama a nivel nacional, estamos dentro de los tres o cuatro primeros estados en servicios de emergencias. Para este lugar nacional se considera la capacitación de los elementos y el equipamiento.
Esto se da gracias a la buena voluntad por parte del Gobierno del Estado, que nos otorga un apoyo económico anual de 20 millones de pesos para la compra de equipamiento, capacitación y aseguramiento del personal de bomberos”, subrayó.
Quiroga Lozano precisó que, entre enero y julio del año en curso, se tiene registro de 85 mil servicios prestados por los cuerpos de bomberos de toda la entidad, de los cuales, la mayoría son por la quema de pastizales.
“En verano tenemos el incremento de los servicios por la quema de pastizales; en invierno tenemos problemas de pastizales, de quema de leña y gente intoxicada por esta causa e incendios en casa habitación.
En diciembre también hay atenciones por accidentes relacionados con el uso de la pirotecnia y la sobrecarga de líneas eléctricas por las luces navideñas. Según la temporada varían las emergencias: todo el año hay, pero son de distinto tipo”, explicó.
Agregó que, para ser bombero voluntario, es necesario ingresar una solicitud al Cuerpo de Bomberos, ser mayor de edad o tener 16 años y presentar un permiso de los padres o tutores.
Una vez que la persona es aceptada, ingresa con el cargo de aspirante a bombero. Los primeros meses aprende el manejo de los radios y toma el curso básico de bombero, que dura seis meses.
“Concluido este curso, el director de esa estación evalúa el nivel de capacitación y le permite al nuevo bombero asistir a las emergencias según su preparación. Cada cuerpo de bomberos tiene su academia”, mencionó.
Finalmente, adelantó que en próximos meses la Asociación Estatal de Bomberos de Guanajuato tendrá su Academia Estatal de Bomberos, que se está construyendo a un costado del Parque Bicentenario en Silao.
Detalló que la construcción, que se realiza en un terreno donado por el Gobierno del Estado, tiene un avance del 30%; la obra es financiada por la asociación.
Para anotar
En México, el 22 de agosto se celebra el Día del Bombero, debido a que fue en esta fecha, pero de 1873, cuando se creó el primer Cuerpo de Bomberos en el Puerto de Veracruz.
Además de combatir incendios, el bombero se dedica a la atención de incidentes con materiales peligrosos, salvamento de personas y trabajos de altura, por mencionar algunos.
“Un bombero no se hace, un bombero nace”
En Salamanca, la vocación de salvar vidas tiene nombre: Juan Pablo Cardona Castro. A sus 35 años y con más de ocho de servicio en el Cuerpo de Bomberos Voluntarios, ha convertido un sueño de infancia en su misión de vida.
Cada 22 de agosto, en México se celebra el Día del Bombero y se reconoce la entrega de hombres y mujeres como Juan Pablo, quienes acuden al llamado en incendios, accidentes y desastres naturales.
Un sueño de niño convertido en misión
En su familia nadie había pertenecido a una corporación de emergencias. Sin embargo, desde pequeño Juan Pablo supo que quería ser bombero.
Un bombero no se hace, un Bombero nace… nace con ese deseo de servir, con ese sentimiento de empatía. Eso es lo que te mueve, lo que te hace seguir… Soy Bombero por convicción, no por circunstancia”.
Ingresó al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Salamanca tras una convocatoria de la academia. Desde el inicio mostró disposición y vocación de servicio, lo que le permitió ganarse la confianza de sus compañeros. Además de formarse como bombero, se capacitó como maquinista.
El sacrificio de dejar a la familia
Su esposa Milly y sus hijos, Aliah y Leonel, de 3 y 8 años, son su motor e inspiración para regresar siempre a salvo a casa.
Lo más difícil de esta labor es dejar a la familia en casa. He tenido que salir a un servicio dejando a mis hijos enfermos, con temperatura. Uno acepta esta responsabilidad y hay que cumplirla, siempre con la bendición de Dios”.
Juan Pablo reconoce que su labor exige disciplina, preparación física y un espíritu humanitario que lo impulsa a enfrentar cualquier emergencia, por más adversa que sea.
Momentos que marcan una vida
Con orgullo, recuerda episodios que han marcado su carrera. Uno de ellos ocurrió durante un incendio en la colonia La Gloria, donde, junto con sus compañeros, logró rescatar a una familia atrapada en el fuego.
Ver cómo se abrazaban padre, madre e hija después de haber estado en peligro de muerte, me dejó una gran satisfacción”, cuenta emocionado”.
Hoy, Juan Pablo voltea al pasado y recuerda al niño que se emocionaba al escuchar la sirena de un camión de bomberos. Ese niño que soñaba con portar el uniforme, hoy lo hace con honor y respeto.
“Mil veces y en mil vidas volvería a ser bombero”, asegura con convicción.
“Es mi pasión y vocación”
Con 25 años de servicio como bombero voluntario, Andrés Quezada reafirma cada día su pasión, amor y compromiso por ayudar a los demás. Asegura que no se equivocó al seguir el llamado de su vocación.
Actualmente es Jefe de la Brigada Forestal en SIMUB, donde combina experiencia, preparación y disciplina para atender emergencias de todo tipo, desde incendios hasta rescates.
Una vocación heredada de familia
Quezada recuerda que sus dos hermanos mayores también fueron bomberos, y por ellos nació su interés por la corporación.
Yo era el típico niño que soñaba con ser bombero. Veía a mis hermanos ponerse el casco, bajar por el tubo en la base, escuchar la chicharra… y eso me llenaba de emoción, me encendía la pasión”.
Su historia comenzó a los 14 años en la Cruz Roja, después pasó al cuerpo de Bomberos Voluntarios Guanajuato, conocidos como Pozuelos. Al inicio, por su corta edad, no podía acudir a emergencias, pero desde entonces vivía la adrenalina de pertenecer a la corporación.
Experiencias que marcan
En 2007 se integró a bomberos SIMUB, donde ha vivido innumerables experiencias. Reconoce que, pese a la trayectoria, hay situaciones que lo siguen impactando, como atender a niños lesionados o jóvenes fallecidos.
Uno de los momentos más difíciles en su carrera ocurrió en el sismo del 19 de septiembre de 2017 en la Ciudad de México, cuando participó en el rescate de víctimas en el derrumbe del colegio Rébsamen.
Llegué a las siete de la noche, trabajamos toda la madrugada. Nos tocó sacar el cuerpo de una niña que estaba atrapada en un sillón. Fue algo muy fuerte, tuve pesadillas durante meses, necesitaba terapia psicológica porque siempre veía esa imagen”.
Riesgos en aumento
Quezada reconoce que el trabajo de los bomberos también enfrenta riesgos derivados de la violencia.
“Nos ha tocado ver gente armada en incendios o en pastizales. Nos piden que nos retiremos y lo hacemos; no nos ponemos al tú por tú porque sabemos que debemos evitar riesgos”.
El conocimiento detrás del uniforme
Para él, ser bombero va más allá de la fuerza y la valentía: “Se requiere vocación, pero también estudio: física, química, primeros auxilios, rescates en agua, en barrancos. Hay distintos tipos de fuego, y cada situación exige preparación técnica”.
Cuando le preguntan qué habría sido si no fuera bombero, responde sin dudar: “De una u otra forma habría caído aquí. Ser bombero es como enamorarse: si no hay clic, no funciona”.
Más allá del uniforme
Además de su labor en SIMUB, Andrés tiene otra pasión: la fotografía, actividad que comparte con su familia, su otro motor de vida.
Con 25 años de servicio, asegura que portar el uniforme sigue siendo un orgullo y que volvería a elegir esta vocación mil veces.
AAK
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