Purísima del Rincón, Gto.- Luego de ocho años sin que los purisimenses pudieran probar su peculiar sabor, este año el “Colinabo” volvió a los paladares de Purísima del Rincón, de la mano de la familia Chávez Ríos, en una tradición que ha avanzado de generación en generación.
Lo que comenzó hace más de seis décadas en los huertos de Don Crispín, hoy sigue latiendo en el corazón de la zona centro.
La familia Chávez Ríos ha regresado este 2026 a su tradicional puesto de lechugas, con una sorpresa que ha despertado la nostalgia de los purisimenses: el retorno del “colinabo”, un cultivo que llevaba casi nueve años ausente de las mesas locales.
Rafael de Jesús Chávez Ríos, músico y heredero de esta tradición, encabeza este año la venta que su abuelo inició con pasión, pues aunque la urbanización que ha transformado el paisaje del Bulevar Independencia, el legado permanece intacto, apostando por la calidad y el rescate de especies híbridas que forman parte del patrimonio gastronómico del municipio.
El regreso de un híbrido legendario
La gran noticia de esta temporada es el cultivo del colinabo, una variante única que combina la col y el nabo (o rábano), e cual Rafael explicó que, tras casi una década de espera, finalmente se dieron el tiempo para volver a sembrar y cosechar esta planta que un amigo de su abuelo materno introdujo a la familia hace años.



Teníamos como 8 o 9 años sin él. Nos dimos el tiempo de volverlo a cultivar y sí se dio. La gente pasa y se admira, dicen: ‘¡Ay, mira, hay colinabos!’. De hecho, en redes sociales lo que más me piden que les aparte es el colinabo antes que la lechuga”, compartió Rafael con entusiasmo.
Aunque Rafael nota que la venta ha estado un poco más tranquila en comparación con el año pasado, destaca que el producto actual cuenta con una mayor atención en su proceso de crecimiento, resultando en ejemplares de mejor tamaño y frescura.
El ligero incremento en el precio de la lechuga responde al esfuerzo por ofrecer una calidad superior, algo que la clientela ha sabido reconocer al acercarse al puesto para continuar con su consumo tradicional de Semana Santa.
Más allá del negocio, para los Chávez Ríos se trata de un tema de identidad, pues rafael destaca con orgullo cómo su hija pequeña ya comienza a interesarse por el oficio, sintiendo la admiración de los ciudadanos que recuerdan haber visitado los huertos originales cuando eran niños.
Nos gusta inculcarle que en Purísima la Semana Santa no es solo la Judea; hay muchas más tradiciones. Mi hija se siente alegre cuando la gente me reconoce en la calle como ‘el de las lechugas’. Es fortalecer la tradición más que el negocio”, señaló.
Con la venta de este año, la familia no solo ofrece vegetales frescos, sino un viaje al pasado de Purísima, demostrando que mientras haya manos dispuestas a cultivar la tierra, las tradiciones de los abuelos seguirán floreciendo en cada Semana Mayor.
LF