Guanajuato.- El impacto económico de la violencia en Guanajuato en 2025 fue de 295,600 millones de pesos, lo que lo ubicó en el segundo lugar nacional en la medición de este indicador. El impacto por persona fue de 45,678 pesos.
El impacto en el porcentaje del Producto Interno Bruto Estatal fue de 19.9 %.
El monto aumentó 78.1 % del 2015 al 2025, una cifra cuatro veces superior al promedio del incremento nacional.
Guanajuato se colocó en el lugar número 30 del Índice. El año pasado fue 31.
Así lo determinó el estudio Índice de Paz, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, dado a conocer ayer, auspiciado por la Fundación Coppel.
En el documento se destacó que en términos absolutos, el impacto económico de la violencia se concentra en los estados más grandes del país.
“El Estado de México registró con mucho el costo total más alto, con 527,600 millones de pesos, seguido de Guanajuato con 295,600 millones, Jalisco con 246,600 millones y la Ciudad de México, 243,300 millones.
“Estas cifras reflejan tanto el tamaño de la población como la escala económica, lo que significa que incluso los estados con costos per cápita moderados pueden incurrir en pérdidas totales considerables”, refiere el análisis.
El impacto económico de la violencia en Guanajuato fue de del 19.9 % del Producto Interno Bruto (PIB), por abajo de Guerrero, Morelos, Colima y Sinaloa.
Mientras que en todo el país osciló entre el 4.3 % del PIB en Campeche y el 33.8 % en Guerrero y Morelos.
El estudio Índice de Paz, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz y auspiciado por la Fundación Coppel señala que el año pasado, solo tres estados registraron aumentos en el impacto económico de la violencia, mientras que 29 registraron descensos.
Sinaloa registró con mucho el aumento más significativo, con un incremento del 38.5 %. Esto fue impulsado por el dramático aumento en los homicidios en el estado el año pasado.
Le siguieron Hidalgo y Veracruz, donde el impacto económico de la violencia aumentó un 8.9 % y un 1.3 %, respectivamente.
En contraste, por segundo año consecutivo, Zacatecas registró el descenso más pronunciado en el impacto económico de la violencia, con una caída del 42.8 %.
Quintana Roo tuvo la segunda reducción más significativa en el impacto económico de la violencia, con una caída del 35.7 %, y Chiapas la tercera, con una baja del 32.4 %.
Campeche, Coahuila y la Ciudad de México fueron los estados donde el costo de la violencia fue menor en relación con su producción económica.
En cada uno, el impacto económico de la violencia representó el cinco por ciento o menos de su PIB. Cada uno de estos estados se ubica en la mitad superior en relación con las tasas de homicidio. Además, cada uno se encuentra entre los cinco estados más ricos del país, medidos por PIB per cápita.
¿Cómo se mide el impacto económico de la violencia?
En el Índice de Paz se explica que el impacto económico total de la violencia incluye: 1. El costo directo de la violencia 2. El costo indirecto de la violencia 3. El efecto multiplicador
Los costos directos son asumidos por la víctima, el agresor y el gobierno. Incluyen gastos médicos, costos de seguridad pública y gastos relacionados con el sistema de justicia.
Los costos indirectos se generan de manera diferida e incluyen el valor presente de los costos de largo plazo derivados de incidentes delictivos, como la pérdida de ingresos futuros y el trauma físico y psicológico.
El efecto multiplicador representa los beneficios económicos que se habrían generado si todos los gastos pertinentes se hubieran destinado a alternativas más productivas.
En otra clasificación, los costos económicos de la violencia se reparten así: 35 % delitos con violencia, 33.7 % homicidios, 18.2 % el gasto gubernamental y 11 % los gastos de protección.
A nivel nacional, con 30,036 pesos por persona en 2025, el impacto económico de la violencia fue casi el doble del salario mensual promedio en México.
El impacto económico de la violencia fue particularmente alto en Guerrero y Morelos, donde representó más de un tercio del PIB de cada estado.
El impacto económico per cápita varió considerablemente entre estados, desde 10,785 pesos en Yucatán hasta 70,123 pesos en Colima.
Desde 2015, 24 estados han registrado un aumento en el impacto económico de la violencia, en promedio del 50.6 %, mientras que apenas ocho estados registraron descensos, con una reducción promedio del 23.8 %.
Guanajuato, de los estados menos pacíficos
El análisis concluye que en 2025, la paz mejoró en 22 estados, mientras que se deterioró en 10. La mejora sustancial en la paz en 2025 puede atribuirse a una gran reducción en la tasa de homicidios, que disminuyó un 22.7 %, equivalente a casi siete mil muertes menos que en 2024.
Colima se mantuvo como el estado menos pacífico del país por cuarto año consecutivo. A pesar de una gran disminución en los homicidios en 2025, el estado volvió a registrar la peor tasa de homicidios del país, con 74.1 muertes por cada 100,000 habitantes.
Después de Colima, los estados menos pacíficos de México el año pasado fueron Sinaloa, Guanajuato, Morelos y Baja California.
“Los estados con los siguientes deterioros más significativos en materia de paz fueron Guanajuato, Sinaloa, Morelos y Quintana Roo. Con excepción de Quintana Roo, todos estos estados registraron aumentos dramáticos en sus tasas de homicidios”, señala el documento.
En contraste, los estados más pacíficos fueron, en ese orden: Yucatán, Chiapas y Tlaxcala, Durango y Campeche.
Destaca Secretaría de Seguridad disminución de homicidios
Respecto a estos resultados, AM pidió a la Secretaría de Seguridad y Paz del Estado una postura al respecto, la cual respondió en un texto que considera importante que cualquier análisis sobre seguridad pública se revise con contexto y responsabilidad.
Refirió que el Índice de Paz México 2026 reconoce que el país registró una mejora de 5.1 % en sus niveles de paz, la mayor desde la creación del índice, impulsada principalmente por la reducción nacional de homicidios dolosos.
“En el caso de Guanajuato, el informe también refleja una mejora respecto a la edición anterior. Aunque el estado sigue enfrentando desafíos en materia de seguridad, mejoró una posición respecto del año anterior.
“Esta variación coincide con los resultados que registra Guanajuato en la disminución sostenida de la violencia homicida. De febrero de 2025 a abril de 2026, las víctimas de homicidio doloso disminuyeron 66 %, al pasar de un promedio diario de 12.7 víctimas a 4.3. Abril de 2026 cerró con niveles de violencia que no se observaban desde hace aproximadamente nueve años”, destacó.
Refirió también que en un comparativo del índice con las ediciones de 2015 a la fecha, se rompió la tendencia al alza. Aunque mínimo, es el primer descenso en este indicador en 9 años.
Aclaró que esto no significa que el problema esté resuelto ni que exista espacio para triunfalismos. Reconoció que Guanajuato sigue enfrentando retos importantes derivados de la violencia generada por grupos criminales y de dinámicas complejas que afectan a distintas regiones del país.
El propio informe señala que la evolución de la violencia dependerá de factores como la capacidad institucional, la reducción de la impunidad y el comportamiento cambiante de los grupos criminales.
Frente a ello, aseguró que la estrategia CONFIA que encabeza la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo ha fortalecido el trabajo coordinado entre la Secretaría de Seguridad y Paz, Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Fiscalía General del Estado, Fiscalía General de la República y los municipios.
“Hoy Guanajuato cuenta con una Secretaría que también desarrolla labores de inteligencia e investigación para fortalecer el combate a la delincuencia”, destacó.
Refirió que del 26 de septiembre de 2024 al 30 de abril de 2026 se realizaron 62 mandamientos judiciales, 1 mil 814 mandamientos ministeriales, 7 mil 690 puestas a disposición y 6 mil 022 detenciones, entre ellas 152 personas identificadas como generadoras de violencia.
“También es importante entender que la percepción de inseguridad es un fenómeno complejo. Los hechos de alto impacto generan preocupación social y afectan profundamente a las comunidades, incluso en contextos donde existen avances medibles en la disminución de la violencia. Por ello, el trabajo institucional debe mantenerse de forma permanente y con resultados verificables.
“La Secretaría de Seguridad y Paz reitera que la seguridad se construye todos los días. Lo importante es consolidar las tendencias positivas, evitar retrocesos y seguir fortaleciendo las capacidades institucionales para proteger a las familias guanajuatenses”, concluyó la dependencia.
HLL