Opinión

Aparatoso operativo. Aparatosa absolución

Ante la serie de descalificaciones entre las autoridades federales y estatales tras el fracaso del aparatoso “operativo conjunto” del 20 de junio de 2020 en Celaya, Gto.

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Por: José Alberto Castro Vera*

Ante la serie de descalificaciones entre las autoridades federales y estatales tras el fracaso del aparatoso “operativo conjunto” del 20 de junio de 2020 en Celaya, Gto. donde el Juez dejó en libertad a todos los presuntos implicados “por falta de pruebas”, es importante señalar que sexenio tras sexenio ha quedado demostrado que los señalamientos y las recriminaciones entre los responsables de la seguridad es el camino equivocado, porque bajo un clima adverso las autoridades se demeritan, la confianza ciudadana en las instituciones se drena y los únicos que terminan ganando son los delincuentes. Eso no es gobernar. 

Como civilización, o logramos dominar la técnica de la aplicación de la justicia, o no alcanzaremos un estado de desarrollo pleno. Como civilización, los mexicanos no hemos logrado dominar la técnica de la aplicación de la justicia, particularmente que haya sanción a quien infringe la ley. No obstante, esta deficiencia no es inevitable, es remediable. Y como es remediable, es temporal. Pero esa temporalidad pasa, obligatoriamente, por abatir la impunidad.

Y esa debe ser la prioridad #1 de las autoridades de los tres niveles. Mientras que no exista sanción a quien infringe la ley, todo lo demás es secundario. El antónimo de “impunidad” es “castigo”, y el índice de impunidad es la diferencia entre eventos ilícitos y condenas, que se puede determinar en base al número de delitos que se cometen en un cierto periodo y cuántos se reflejan como denunciados, procesados y sentenciados. 

Ante un país con récord en homicidios (1) y con el cuarto peor lugar en impunidad en el mundo (2), lo último que necesitamos los mexicanos es seguir viviendo operativos conjuntos semejantes a estado de guerra que terminan en presuntos delincuentes liberados y en autoridades tanto federales como estatales recriminándose y deslindándose. 

El fracaso del operativo en Celaya es negativo en todos los sentidos. En lo inmediato, posibles vidas colaterales e impacto emocional en la población. En lo mediato, exposición en vano de la vida de agentes y afectación a la percepción de inseguridad. A la larga, un evidente trastorno de la confianza en las instituciones y afectación de la imagen país en el plano internacional.

Debido a que el operativo fue anunciado por parte de ambos niveles de gobierno como “conjunto”, es en conjunto como deberían informar sobre la caída del caso ante el Juez, exponer por qué se decretó la no vinculación a proceso de los detenidos. Desafortunadamente, parece que el caso está partidizado. Tan sólo recordar el indigno papel tanto de los Ejecutivos como de los fiscales federales y estatales recriminándose y deslindándose tras la absolución. ¡Cómo le hace falta al país un presidente que declare: “En materia de seguridad, la federación y los estados somos uno”!

Desgraciadamente, ese no es el caso. Lo que nos queda es que las autoridades federales y estatales rindan cuentas, aunque sea por separado. Ambas tienen la responsabilidad de exponer el caso a manera de diagrama de flujo. Los ciudadanos exigimos poder comparar los dos informes; demandamos conocer los posibles errores, omisiones o brechas con el deber ser, con lo que marca la ley. Lo anterior, para que se deslinden responsabilidades y que expertos en materia de justicia hagan las recomendaciones pertinentes. 

Los ciudadanos no podemos permitir que el binomio aparatoso operativo-aparatosa absolución se repita. 

*Presidente del Comité de Política de Coparmex nacional.

1) https://bit.ly/38VgWB3 

2 )https://bit.ly/2Zeu3Kf

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