Vivir y convivir

 Los Juegos Olímpicos de Tokio nos trajeron optimismo y esperanza en el sentido de que existe la posibilidad de continuar con actividades que habían sido canceladas debido a la pandemia y hoy se han retomado.

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Por: Lourdes Casares de Félix

 Los Juegos Olímpicos de Tokio nos trajeron optimismo y esperanza en el sentido de que existe la posibilidad de continuar con actividades que habían sido canceladas debido a la pandemia y hoy se han retomado. Lo mismo aconteció con la Feria de León. Controlando el aforo de personas y siguiendo estrictamente las medidas de seguridad, los eventos que antes se desbordaban de gente se pueden llevar a cabo con algunas limitaciones e indicaciones. 

Así en los avances de la socialización, hay varias actitudes que tendremos que cambiar para poder adaptarnos al ritmo que la vida actual exige y reducir los riesgos de contagio de la forma más efectiva. El miedo a contagiarse debe tomarse con tranquilidad ya que será una motivación para adaptarse a esta contemporaneidad. Ya no le quiero llamar nueva normalidad porque es ya una forma de vivir y convivir que durará mucho tiempo, y más vale adaptarnos pronto y aprender a sobrevivir. 

El miedo al contagio causa ansiedad y desconfianza hacia otros. La obligada distancia provoca vacío, tristeza y soledad. ¿Cómo sustituir los abrazos y besos como saludo, como expresión de afecto, como reconocimiento al otro? El contacto físico puede sustituirse con palabras; expresar ese cariño, ese amor, esa amistad diciéndolo sinceramente. Algunos abrazos y besos ya se daban en automático y no significaban lo que ahora se puede expresar verbalmente con gestos y emociones. 

Dedicar tiempo a tus seres queridos es una gran manifestación de afecto. Hacer una llamada, una reunión en línea, tomar un café o comida al aire libre para charlar un poco, compartir momentos y hacerlos especiales. La compañía es muy beneficiosa entre tantas restricciones. Transmite energía y una sensación de bienestar. 

Desarrollar la creatividad enviando detalles a nuestras amistades acerca a las personas y les hace sentir queridas y estimadas. En el aislamiento del 2020 recibí galletas, flores y globos de lindas amigas que hicieron que mi día de cumpleaños tuviera más brillo.  Enviar videos expresando cariño y amistad es también muy efectivo. 

En este trayecto de vivir y convivir cabe la posibilidad de toparse con personas que piensen diferente y no quieran acatar las normas de prevención establecidas por la Secretaría de Salud. Ya sea que se rehúsen a usar el cubre-bocas correctamente o no guarden la distancia especificada. ¿Qué hacer? ¿Quedarse callado y aguantar? ¿Armar un “pancho”? No podemos caer en ningún extremo, pero si podemos exteriorizar nuestra inconformidad con respeto. Unas personas se relajan más que otras y tienen distinta percepción de la gravedad y riesgo al que se exponen y arriesgan a los demás.  

Estamos en el aquí y el ahora y hay que aprender a vivir y convivir, no es posible permanecer en encierro siempre. Esto no significa salir con imprudencia al acecho del peligro corriendo riesgos inútiles. Estamos viviendo experiencias nuevas y hay que disfrutar nuestra evolución a este aprendizaje de adaptación. Vivamos el futuro con optimismo y serenidad esforzándonos cada día según se vaya presentando.

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