La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Gobierno de México (Semarnat) anunció en Hidalgo la realización de una consulta pública para definir la instalación del parque ecológico y de reciclaje de Hidalgo en la región de Tula, proyecto que se presenta como el primer “parque de economía circular para el bienestar” del país.
En conferencia de prensa, la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena Ibarra, y el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, subrayaron que la decisión final recaerá en la población de Tula de Allende, Tlaxcoapan y Atitalaquia, donde el próximo 14 de diciembre se llevará a cabo una jornada de participación ciudadana para expresar si están a favor o en contra del proyecto.
Las autoridades federales reconocieron que, durante décadas, la región Tula–Atitalaquia fue tratada como “zona de sacrificio” por la concentración de industrias, la operación de la refinería, la termoeléctrica, cementeras, tiraderos a cielo abierto y la recepción de aguas residuales que han deteriorado el aire, el agua y el suelo.
Bárcena Ibarra afirmó que la estrategia actual del Gobierno Federal, instruida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al advertir que “no puede haber justicia social sin justicia ambiental”. En este contexto ubicó al parque ecológico y de reciclaje como una pieza clave para dejar de depender de los basureros a cielo abierto en Hidalgo.
El proyecto se plantea en los terrenos donde, en el pasado, se pretendía construir una refinería que nunca se concretó. La secretaria recalcó que el sitio contará con vigilancia, orden y control ambiental, y negó que se vayan a recibir residuos de otros estados: únicamente se procesarán desechos generados en Hidalgo.
De acuerdo con la explicación oficial, el parque combinará áreas verdes, espacios deportivos, juegos, cuerpos de agua y humedales con infraestructura para el manejo de residuos sólidos, con tecnología “de última generación”. Ahí se separarán y reciclarán plásticos, llantas, cascajo, cartón, papel y grasas, se generará energía y se aprovechará agua tratada, además de instalar centros de capacitación e investigación.
Las autoridades insistieron en que el diseño deberá garantizar que no se produzcan nuevas emisiones contaminantes ni escurrimientos que afecten a las comunidades vecinas, tomando en cuenta que dentro del mismo polígono se encuentra ya un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social. “De ninguna manera se trataría de llevar un proyecto que pudiera generar mayor contaminación”, subrayó Bárcena.
El secretario de Gobierno de Hidalgo informó que hasta ahora se han realizado ciento veintisiete asambleas informativas en los tres municipios involucrados, con la participación de más de 4 mil 500 personas, además de decenas de foros sectoriales con académicos, comunidades, pueblos indígenas, mujeres y organizaciones civiles.
Para dar respaldo técnico y seguimiento al proyecto se conformó un comité interinstitucional que articula a los tres niveles de gobierno, especialistas y representantes de la sociedad civil. Este órgano, que ya ha sesionado en dos ocasiones, tiene la tarea de revisar, orientar y dar certeza técnica a cada etapa, con énfasis en la transparencia y la evidencia científica.
En paralelo al parque, el Gobierno Federal expuso una serie de inversiones que forman parte de una estrategia más amplia para la región: 616 millones de pesos para la restauración del río Tula, más de 696 millones de pesos en tecnificación de riego y revestimiento de canales, así como acciones para sanear la presa Endhó, incluyendo jornadas de control del lirio acuático y del mosquito culex que afecta a las comunidades ribereñas.
La secretaria de Medio Ambiente también destacó operativos de inspección industrial a cargo de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, con alrededor de treinta revisiones que han derivado en clausuras y sanciones económicas, además de campañas de manejo de envases de agroquímicos y recolección de residuos en la cuenca del río Tula.
Tanto Bárcena como Menchaca insistieron en que el parque ecológico y de reciclaje “no será una imposición” y solo podrá construirse si cuenta con el aval de las comunidades. Por ello llamaron a que la jornada del 14 de diciembre se convierta en una “fiesta cívica de democracia participativa”, en la que la ciudadanía defina si quiere o no el proyecto en el Valle del Mezquital.
El gobernador de Hidalgo reconoció que el tema es polémico, pero recordó que actualmente se generan en el estado miles de toneladas de basura que terminan en tiraderos a cielo abierto, como el basurero de Tula, que recibe alrededor de 500 toneladas diarias de desechos de catorce municipios. “Lo importante es iniciar la recuperación y dejar de mirar hacia otro lado”, sostuvo.
Hasta ahora las autoridades federales y estatales presentaron el parque como una “oportunidad histórica” para que el Valle del Mezquital transite hacia un modelo económico más limpio, incluyente y sostenible, en el que, aseguraron, se devuelva al pueblo hidalguense el derecho a un medio ambiente sano.