Opinión

Perspectiva

Javier Corral si pudo

Por:

Diseño: Grupo AM

Diseño: Grupo AM

En el estado norteño surgen cambios que nos hacen exclamar con admiración ¡Ah Chihuahua! Porque el gobernador panista Javier Corral toma la decisión de no perdonar ninguna cuenta de corrupción del anterior mandatario priísta César Duarte.
 

Sabíamos que Corral era un político claro y aguerrido, al estilo franco y abierto de los norteños, lo que no conocíamos era su voluntad inquebrantable de llegar hasta las últimas consecuencias frente al saqueo de su estado. A la fecha tiene detenidos en juicio o sentenciados a 18 funcionarios, al secretario de Hacienda, al de Obra Pública, al de Educación y la joya de las detenciones: “Alejandro N”, ex Secretario General Adjunto del CEN del PRI. El brazo derecho de Manlio Fabio Beltrones, ex presidente del mismo partido.
 

Corral llegó a fondo con las armas que cuenta cualquier funcionario público: investigó pagos, cuentas, empresas y la administración en su conjunto. El resultado es el que ya había sospechado desde la campaña: el gobernador estaba metido en todo y era el orquestador del gran saqueo, el jefe de la mafia en el poder. César Duarte es ahora prófugo de Chihuahua con 10 órdenes de aprensión. Se refugia y esconde en Estados Unidos, donde tiene propiedades que presuntamente son fruto de la enorme riqueza sustraída de las arcas públicas.
 

El premio mayor de la indagatoria fue la transferencia de recursos a empresas fantasmas que presuntamente alimentaron las campañas del PRI. En 2016, cuando se competía por la gubernatura, se hicieron pagos ilegales por 246 millones a empresas patito de fresca manufactura. Como si fuera un guión aprendido, las “facturaras” tenían la protección del propio PRI - Gobierno. Pero con lo que no contaban Beltrones y el PRI es que las nuevas leyes dan penas más ligeras para quienes “canten” los delitos y negocien un acuerdo. El primer error fue pensar que no perderían las elecciones.
 

Seguramente “Jaime H.”, procesado Secretario de Hacienda de Duarte, platicó toda la historia para salvar el pellejo de una pena larga. El dinero venía de la Secretaría de Hacienda en una partida especial, lo recibía Chihuahua, hacía contratos falsos a empresas que pasarían el dinero en efectivo al PRI. Corral siguió el dinero y “bingo”, llegó al PRI.
 

Luego dijo que en represalia, el Gobierno Federal le detuvo la entrega de 900 millones a su muy quebrado estado. El presidente Peña Nieto dijo que era un asunto político (que asunto no lo es si es un tema público) y Corral tuvo la ocurrencia de hacer una caravana por la #justiciaparachihuahua.
 

Al ver las redes de corrupción que construyó Duarte para protegerse, se entiende la mecánica que usan los gobernantes para saquear fortunas. Primero compran a la prensa o a los “medios”. Gordos y cachetones de dinero público, los medios jamás dijeron nada. Un diario recibía tanto dinero de manos de Duarte que cuando llega Corral y cierra la llave, tuvo que despedir al 40 por ciento de su personal. Pero también diputados de la oposición y empresarios mantuvieron silencio cómplice mientras el gobernante endeudaba estúpidamente a la entidad. Al final del periodo es el estado más endeudado si se compara su deuda con su PIB (55 mil millones de pesos y 3 millones de habitantes), es el tercero con más deuda después de la CDMX y de Nuevo León.
 

Pero Corral no se detiene ahí, ahora acusa públicamente a otros gobernantes que dice, “han observado pactos de impunidad”, incluso de su mismo partido. Surge un líder. (Continuará)

En esta nota:
  • Perspectiva
  • Javier Corral

Y tú, ¿qué opinas?