Irapuato, Guanajuato.- En un emotivo encuentro realizado en el Parque Irekua, madres y padres que han vivido la pérdida de sus bebés durante la gestación o al poco tiempo de nacer, se reunieron para rendir homenaje a sus hijos e hijas “nacidos al cielo” y acompañar a otras parejas en su camino hacia la esperanza de tener a su “bebé arcoíris”.
El evento, organizado por la Fundación Theo, consistió en una ceremonia simbólica donde las familias colocaron listones con cascabeles en un árbol, donado por el parque, como recordatorio del amor y la memoria que perdura.
Cada listón representó una historia de duelo, resiliencia y fe, en el marco del Día de la Concientización sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal, conmemorado cada 15 de octubre.

Cada listón tiene el nombre de un bebé que partió demasiado pronto. Este árbol es un símbolo de vida y de acompañamiento; aquí nadie está sola”, expresó Gina Yolanda Martínez Mejía, fundadora de la organización, quien junto con su esposo Josafat Hernández, decidió transformar su experiencia de pérdida en una labor de apoyo a otras familias.
Gina compartió que antes de tener a su hija “arcoíris”, vivió tres pérdidas, entre ellas la de su hijo Theo, quien nació con apenas 20 semanas de gestación. “Tuvimos la fortuna de conocerlo y despedirnos de él. Fue muy duro, pero de ese dolor nació la fuerza para ayudar a otros padres que pasan por lo mismo. Nuestro pequeño Theo nos inspiró a crear esta fundación”, relató con emoción.
Durante la actividad en el Parque Irekua, también se realizó una semblanza colectiva donde madres y padres compartieron sus experiencias de duelo, el proceso de sanación y la importancia de hablar abiertamente sobre la pérdida gestacional, un tema que aún se considera tabú.
Entre los testimonios estuvo el de Rosa Hernández, mamá de Daniel, un pequeño que falleció a los dos meses con dos días de edad.
Ya han pasado siete años y aún duele. Mi niño duró muy poco tiempo aquí, estuvo conectado a una máquina. Recuerdo que me dolía verlo así, pero no me importaba ir al hospital cada día. Cuando lo trasladaron a León, me dijeron que no lo recibirían porque venía de fuera. Ese día sentí que me lo arrebataron. Yo siento que no murió, que lo desconectaron… y todavía me duele hablar de él. Perder un hijo no tiene nombre”, relató entre lágrimas.

La Fundación Theo realiza cada año la llamada “Ola de Luz”, un acto en memoria de los bebés fallecidos, al tiempo que promueven la empatía y la comprensión hacia las familias que enfrentan este tipo de pérdidas.
Con el árbol del Parque Irekua, buscan dejar una huella física y simbólica que recuerde que el amor hacia los hijos trasciende la ausencia.
Queremos que este espacio sea un punto de encuentro, un lugar de paz donde las familias puedan venir, dejar su listón y sentir que no están solas, donde pedimos cuidarlo para que siempre esté ahí”, añadió Gina Martínez.
Con este gesto, madres y padres convirtieron su dolor en esperanza, al iluminar con color y sonido de cascabeles un rincón del parque que hoy simboliza la vida, la memoria y el acompañamiento a sus “bebés arcoíris”.
L.F.