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Irapuato.- Debajo del puente Siglo XXI, sobre la avenida Guerrero de Irapuato, ya no están las cobijas, las mochilas ni los grupos de migrantes que durante años hicieron de este punto una parada obligada en su camino hacia Estados Unidos.

El espacio que durante años fue tolerado como sitio de descanso para los migrantes que atravesaban Irapuato dejó de funcionar como tal en agosto de 2025, después de un operativo en el que participaron elementos de la Policía Municipal y del Instituto Nacional de Migración (INM).

La intervención ocurrió tras el reporte de una riña y terminó con migrantes detenidos, además de personas mexicanas en situación de calle y el encargado de las instalaciones de la asociación Amigos del Tren, según denunció entonces la propia organización.

Desde aquella fecha, el paisaje de Irapuato cambió. Pero el tránsito de personas que buscan llegar a la frontera norte no desapareció.

“La migración no se ha terminado, no ha dejado de haber migrantes en Irapuato; se cierre el puente y en ese punto no haya gente; se quedan en otros lugares”, explica Lilia Sánchez, coordinadora de Amigos del Tren, asociación que desde hace casi 15 años atiende a población migrante y a personas en situación vulnerable.

La diferencia más visible está en las cantidades, pues Lilia Sánchez recuerda que 2023 marcó un momento excepcional, cuando el llamado éxodo migrante llevó a miles de personas a Irapuato. Bajo el puente llegaron a concentrarse, según sus registros y estimaciones de aquellos días, 5 mil o 6 mil personas.

Ahora los grupos son mucho más pequeños y aparecen de manera intermitente.

“A veces llegan migrantes, tal vez son 10, a veces son 40; en estos días nada más, hemos recibido como 40 en un día. Pero varía mucho”, cuenta.

El problema es que aquellos que llegan a Irapuato ya no tienen un punto de referencia para pasar la noche.

Algunos buscan las inmediaciones de las vías del tren, otros se acercan a las instalaciones de Amigos del Tren para dormir cerca del lugar, pero hay quienes terminan durmiendo en el exterior del Hospital General de Irapuato (entre el Parque Irekua y la Plaza de Toros), donde, de acuerdo con Sánchez, algunas familias migrantes han encontrado un sitio con mayor vigilancia.

La escena se repite de manera discreta, lejos de las grandes concentraciones de 2023: mochilas colocadas en el suelo, personas que esperan unas horas antes de continuar el viaje y familias que buscan un lugar donde pasar la noche sin llamar demasiado la atención.

Para quienes viajan con niños, encontrar un sitio seguro se vuelve todavía más importante.

Salvador Sánchez, migrante procedente de Guatemala, llegó a Irapuato acompañado de su esposa y sus dos hijos. Permanecieron un par de días en la ciudad porque los menores estaban cansados y recibieron la recomendación de dormir cerca del Hospital General.

“Por los niños nos dijeron que nos viniéramos a dormir a esta zona, y la verdad sí es mejor. Nos hemos quedado dos días aquí en la ciudad, pero la verdad, si uno no hace nada, nadie te dice nada, es muy tranquilo por aquí”, relató.

Yeferson Piña, venezolano, también pasó por Irapuato. Junto con otros migrantes optó por dormir en un pequeño camellón debajo del puente Siglo XXI.

Su experiencia con la Policía Municipal no fue de confrontación, aunque describió el sitio como solitario durante la noche.

“No nos han tratado mal. La policía durante la noche pasa, pero solamente nos ve que estamos ahí queriendo dormir; lo que sí es que este lugar está muy solo, no hay gente en las noches, pero así vamos nosotros pasando por México”, dijo.

El cierre del espacio bajo el puente también modificó la manera en que los ciudadanos podían acercarse a los migrantes.

“La Bestia” en su paso por el puente Siglo XXI, en Irapuato. Foto: Fernando Martínez

Antes, quienes querían donar comida, ropa o algún otro apoyo sabían dónde encontrarlos. Ahora, al estar dispersos, esa ayuda resulta más difícil de canalizar.

“Antes había un punto en donde se concentraba mucha gente, venían, traían algo de comer, algún alimento que compartir con ellos o algo de ropa y sabían que aquí los iban a encontrar. Ahorita, al no tener ese punto fijo, la gente tampoco sabe a dónde dirigir su solidaridad”, señala Sánchez.

La coordinadora de Amigos del Tren reconoce, además, que la asociación continúa recibiendo comentarios de personas que cuestionan que se atienda a migrantes.

“Desafortunadamente, la gente que no entiende bien cómo funciona esto sí está en desacuerdo con que nosotros les ayudemos a ellos; siempre nos dicen que deberíamos ayudar mejor a los trabajadores, pero realmente nuestra ayuda no es exclusiva para migrantes”, explica.

Amigos del Tren, añade, atiende a cualquier persona que tenga hambre o se encuentre en una situación vulnerable.

A un año del operativo, el cambio también es perceptible para quienes viven o transitan por la zona.

Hay vecinos que consideran positivo que ya no exista la concentración de personas debajo del puente.

“Si suena feo que corran a los migrantes, pero considero que la zona (debajo del puente Siglo XXI) está más limpia ahora que cuando estaban los migrantes, pero también está más solo, entonces es difícil saber si se hizo bien o mal, pero ahorita ya estamos así”, comentó la señora Victoria Montecinos, vecina de la calle De las Américas, cerca del lugar.

Aunque el sitio se ve más despejado y limpio, también hay quienes perciben otra consecuencia: la ausencia de personas en un lugar que antes permanecía ocupado genera una sensación distinta de seguridad.

“Debajo del puente, por lo menos, sentían que podían estar un poquito más protegidos. No había iluminación, pero se sentían de alguna manera seguros; ahorita ya no hay esa parte, sobre todo porque al migrante se le criminaliza mucho”, sostiene Sánchez.

La preocupación no se limita al aspecto físico del espacio. Para los migrantes, explica, estar solos en puntos improvisados los coloca en una situación de mayor vulnerabilidad.

Ya no existe un lugar específico al que puedan llegar, descansar, comer y después continuar su recorrido. El paso por Irapuato continúa, pero ahora ocurre de manera más silenciosa y dispersa.

Mientras los migrantes continúan atravesando Irapuato, también queda abierta la pregunta sobre qué acciones se han realizado desde el Ayuntamiento para atender a esta población después del cierre del espacio bajo el puente Siglo XXI.

AM buscó una entrevista con el regidor panista Omar Gómez Benítez, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Ayuntamiento de Irapuato, para conocer si desde esta comisión se han impulsado acciones, programas o algún tipo de apoyo para los migrantes que continúan llegando a la ciudad.

También se solicitó una postura al regidor de Morena Bonifacio Vargas Guerra, presidente de la Comisión de Atención a Grupos en Situación de Vulnerabilidad, con el objetivo de conocer las acciones emprendidas desde esa comisión y si se ha dado seguimiento a la situación de las personas migrantes que permanecen temporalmente en Irapuato. Pero en ambos casos no se obtuvo respuesta para una entrevista.

Mientras tanto, el puente permanece despejado e Irapuato continúa con su rutina. Los migrantes, sin embargo, siguen llegando.

Aunque ya no se les ve en grandes grupos debajo del puente Siglo XXI, ahora aparecen de 10, de 20, de 40; algunos junto a las vías, otros cerca de un hospital o en algún camellón.

Y es que el éxodo quedó atrás, pero el camino hacia Estados Unidos todavía pasa por Irapuato, aunque quienes lo recorren no tienen donde detenerse a descansar en esta ciudad.

RAA

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