Historia 013
Esta es la historia 013 de 450 que te contaremos sobre León
Alberto Aranda de la Parra murió sin saber que su bisnieto -también llamado Alberto-, seguiría sus pasos. Hoy es médico y forma parte del Hospital Aranda de la Parra, la institución que su bisabuelo fundó hace más de ocho décadas.
Para quienes hoy recorren los pasillos del hospital resulta difícil imaginar el paso de cuatro generaciones de una misma familia leonesa al frente del proyecto que inició en 1939, cuando los hermanos Alberto y Raúl Aranda de la Parra rentaron una casa en la calle Hidalgo 329 con la determinación de abrir un hospital.
Los Aranda de la Parra fueron cinco hermanos. Tres de ellos estudiaron medicina: Alberto, Raúl y Ernesto -este último fundó su propia clínica en Celaya-.
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La muerte de su padre y su abuelo
Los tres galenos junto con los otros seis integrantes de la familia Aranda de la Parra, vivieron la tragedia de la muerte de su padre y su abuelo al ser embestidos por una vaquilla.
Su madre, María del Refugio Parra, sacó adelante a sus nueve hijos y los alentó al estudio mientras trabajaban en una vulcanizadora. Alberto, con apenas 19 años, ya era alumno de la Escuela Nacional de Medicina de la Ciudad de México.
Al concluir la carrera y regresar a León, Alberto advirtió las limitaciones en la atención médica en la ciudad. De esa inquietud nació el proyecto de abrir un hospital privado junto con su hermano Raúl.
La apertura del hospital Aranda de la Parra representó un avance significativo en la atención de la salud de los leoneses.
Antes hubo iniciativas de otros médicos pero las clínicas cerraban al poco tiempo o eran de dimensiones muy reducidas. Los hermanos Aranda de la Parra pusieron en marcha un hospital moderno, digno y funcional, capaz de brindar atención de calidad a una población que crecía y demandaba mejores servicios.
Años después, Raúl optó por establecer su consultorio y Alberto quedó al frente de la institución, que para 1945 ya contaba con un primer piso de hospitalización.
Crecimiento industrial en León
El crecimiento industrial de León se reflejaba en la apertura de fábricas de calzado y curtidurías, “era una población que debía ser atendida”, explicó Alberto Aranda Reyes, nieto del doctor Alberto Aranda de la Parra y actual director general del Hospital Aranda de la Parra.
En esos años, también iniciaba en León la Escuela de Medicina creada por la Universidad de Guanajuato.
El fundador del hospital murió en 1974 pero años antes, su hijo el doctor Alberto Aranda González, ya estaba a cargo de la institución. En 1953 había regresado del Centro Médico Nacional de la Ciudad de México convertido en cirujano y gastroenterólogo, preparado para fortalecer el proyecto familiar.
Bajo su dirección, el hospital incorporó especialistas de distintas áreas hasta cubrir prácticamente todas las necesidades de atención médica de la ciudad.

Crecimiento del Hospital Aranda de la Parra
En los años siguientes, la institución creció en infraestructura y especialidades convirtiéndose en pionera en realizar trasplantes de hígado y riñón, reimplante coclear. Fue el primero en contar con un Centro de Oncología y Unidad de Hemodiálisis.
En 2015 falleció el doctor Alberto Aranda González.
Cinco años antes se había incorporado su hijo Alberto -tercera generación- para encargarse de la construcción de la nueva torre de consultorios y de la reorganización física del hospital.
Alberto estudió una rama de la medicina, la veterinaria, lo que le permitió convivir intensamente con su padre, “Mi padre amaba los ranchos, así estuve muy cerca de él … mi padre iba diario al rancho y él y yo teníamos mucha comunicación. Me hablaba mucho de cómo había hecho el hospital y cómo debía brindar una atención ética. Él me inculcó la ética con la que debe ejercerse la medicina”.
Mi padre decía que todo el crecimiento del hospital fue también por el crecimiento de las tenerías y de las fábricas de calzado. Gracias a ello, los leoneses tenían recursos para atenderse en un hospital privado. Entre mejor le iba a los zapateros y a las curtidurías, le iba bien al hospital”.
Enrique, también hijo de Alberto Aranda González es actualmente subdirector médico del hospital.
El legado continúa
Para el director general del Aranda de la Parra, Alberto Aranda Reyes, fue una sorpresa que su hijo Alberto decidiera estudiar medicina. “Mi padre no lo supo, lo hubiera hecho muy feliz”.

El joven médico Alberto Aranda Sopeña, bisnieto del fundador y egresado de la Facultad de Medicina de León, atiende actualmente el área de urgencias.
Al celebrar 85 años del Hospital Aranda de la Parra, Alberto Aranda Sopeña escribió: “tuve el privilegio de nacer en este hospital y permanecer inmerso en su ambiente desde temprana edad, crecer con él”.
Los proyectos de expansión del Hospital Aranda de la Parra no se detienen. El más reciente es la adquisición del acelerador lineal para el tratamiento del cáncer, de tecnología más avanzada del mundo, cuya licencia está por liberarse. La inversión ascendió a 72 millones de pesos.
Frente a la llegada a León de hospitales de grupos nacionales e internacionales, Alberto Aranda Reyes afirma que su papá le infundió la honradez, “siempre ser honrados en el cobro a los pacientes, ser éticos en el tratamiento; que los médicos que forman parte del hospital sean muy profesionales, y que cobren lo que debe de ser… que si se va a hacer un estudio o cualquier otra cosa, que sea lo que necesita el paciente”.
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