Historia 174

Esta es la historia 174 de 450 que te contaremos sobre León

Los leoneses pasaron de la sorpresa de los tranvías al asombro por la llegada del ferrocarril, que conectó a la ciudad con la capital del país y Ciudad Juárez.

Pero el destino les tenía preparada una transformación aún mayor: volar.

Ver un avión, en aquellos años, no era algo cotidiano. Era un espectáculo.

El primer campo de aviación

De acuerdo con el libro Gajos de mi Niñez, de Miguel Ángel Aranda Portal, el primer campo de aviación de León se encontraba en las orillas de la ciudad de aquella época.

Se ubicaba en lo que hoy corresponde a las colonias Bellavista y Arbide, en una zona cercana a las actuales calles Chiapas y Nicaragua.

En ese entonces, aquel espacio abierto era suficiente para que despegaran y aterrizaran los primeros aviones.

Los vuelos eran esporádicos. Ver una aeronave en el cielo era toda una odisea, y por eso la gente acudía al lugar solo para observar.

Bellavista, la primera pista

El cronista de la ciudad, Luis Alegre Vega, en su libro Donde antes era, explica que la ubicación de la primera pista no fue casual.

El factor determinante fue el agua.

Mientras que la zona de Santa Rosa se inundaba durante la temporada de lluvias, Bellavista ofrecía mejores condiciones para la operación aérea.

Así, ese terreno se convirtió en el punto de llegada de los primeros aviones en León.

El rústico puerto aéreo leonés funcionó de 1928 a 1948. Foto: José R. Mena

La primera conexión aérea

A partir de 1930, los bimotores de la Corporación Aeronáutica de Transportes (CAT) comenzaron a operar en la ciudad, conectando a León con la Ciudad de México y el norte del país.

Dos años antes, en Loma de Soledad, las fuerzas armadas habían instalado un cuartel y un pequeño puerto aéreo. Para entonces, la Guerra Cristera había concluido y el espacio estaba disponible.

La ciudad comenzaba a vivir una nueva etapa.

Viajar a la capital en solo dos horas era un cambio radical para una población acostumbrada a trayectos largos por tierra.

Volar era un sueño… y también un espectáculo: Bellavista se llenaba de personas que acudían solo para ver despegar los aviones.

Un inicio breve

La primera empresa aérea tuvo una vida corta.

Entre 1930 y 1932 operó la CAT, pero tras la muerte de su propietario en un accidente aéreo, el servicio se suspendió.

Nuevos intentos

En 1933, el servicio aéreo se restableció con Aerovías Centrales, una filial de Pan American World Airways (Pan Am), una de las aerolíneas más importantes de Estados Unidos en ese momento.

Sin embargo, la operación tampoco duró mucho.

En 1935, la ruta y los aviones fueron transferidos a Mexicana de Aviación, lo que provocó la cancelación de la escala en León.

La ciudad volvió a quedarse sin conexión aérea.

El regreso con Panini

Fue hasta 1942 cuando el Servicio Aéreo Panini restableció la conexión con la Ciudad de México.

El rústico puerto aéreo leonés funcionó de 1928 a 1948. Foto tomada del libro Donde antes era

Para entonces, el aeródromo de Bellavista había sido mejorado: la pista principal fue asfaltada en casi un kilómetro y se instaló una caseta para radiooperadores y personal de la compañía.

Las rutas también crecieron.

Inicialmente, los vuelos cubrían el trayecto Guadalajara-León en aproximadamente una hora, para después continuar hacia Aguascalientes y Zacatecas.

Más tarde, la ruta cambió: salía de la capital con escalas en Irapuato, León y Durango, e incluso llegaba a Culiacán, con dos frecuencias diarias.

Un avión Bellanca de Transportes Aéreos Transcontinental (TAT) en Bellavista. Foto: José R Mena (1929)

La tragedia de 1947

El desarrollo de la aviación en León sufrió un golpe definitivo el 28 de diciembre de 1947.

Ese día, un avión DC-2 despegó con destino a la Ciudad de México, pero perdió uno de sus motores.

Intentó regresar al campo de aviación, pero no lo logró.

La aeronave se estrelló en la Calzada de Guadalupe, destruyendo tres casas y dejando un saldo de ocho personas fallecidas, entre pilotos, pasajeros y vecinos.

Miguel Ángel Aranda Portal describe así el momento en su libro:

Un sábado lluvioso y frío, el 28 de diciembre de 1947, al mediodía, jugábamos al ‘Cuarto’ cuando escuchamos varias veces sirenas de ambulancias. No era común verlas. Pronto corrió la noticia de que un avión que llegaba al campo de aviación había caído sobre unas casas de la Calzada de Guadalupe, cerca del Santuario del mismo nombre”.

Y añade:

“Fue un avión de la línea Panini que se estrelló. Quedó perpendicular a la calle, con el frente al poniente”.

Con el tiempo, el lugar fue conocido por los vecinos como: “Aquí cayó el avión”.

El fin de una etapa

Tras el accidente, el Aeropuerto Bellavista fue clausurado.

En su lugar surgió la colonia Arbide, una de las zonas residenciales de la ciudad.

La aviación comercial se trasladó nuevamente a Santa Rosa.

Pero, una vez más, el proyecto no logró consolidarse.

El inicio de una nueva historia

A pesar de los intentos fallidos, León ya había probado lo que significaba volar.

La ciudad había mirado al cielo… y no dejaría de hacerlo.

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