Historia 128
Esta es la historia 128 de 450 que te contaremos sobre León
Poco se sabe del papel que jugó el leonés Pedro Pons Ponce para lograr que México obtuviera la sede del Mundial de Fútbol de 1970… y que León fuera una de las cinco ciudades elegidas.
Las subsedes del torneo fueron: Ciudad de México, Guadalajara, Toluca, Puebla y León.
Mientras Guillermo Cañedo de la Bárcena, vicepresidente de la FIFA —Federación Internacional de Fútbol—, y presidente de la Federación Mexicana de Fútbol y Juan Antonio Gómez Urquiza, quien participó en el trabajo diplomático con los latinos y europeos, luchaban por colocar a México en primer lugar, Pedro Pons establecía una relación amistosa con los países africanos de habla francesa.
De acuerdo con la memoria del Mundial, editada por la FIFA, Argentina era la favorita, pues contaba con el apoyo de las federaciones sudamericanas, la mayoría de los países europeos y algunos del Caribe.

La delegación argentina confiaba además en su tradición futbolera, la calidad de su fútbol y la ubicación y capacidad de sus estadios.
Los mexicanos argumentaron la estabilidad política y económica del país y presentaron las maquetas de los estadios Azteca, Jalisco y León, además de sus aforos y comodidades.
El Mundial de 1970 significó para León el despegue internacional en los ámbitos turístico y económico. Fue anfitrión de las selecciones de Alemania Occidental, Perú, Marruecos y Bulgaria.
El apoyo de los africanos inclinó la balanza a favor de México. El recuento final realizado en Tokio, Japón, en octubre de 1964, fue de 56 votos a favor de México y 32 a favor de Argentina.
Un compendio del Mundial de 1970, editado por la FIFA, consigna la amabilidad del leonés con los africanos como un factor decisivo para obtener sus votos.
De Francia a León
Pedro Pons Ponce aprendió francés en México, motivado por su padre José Pons Barrales, originario de Barcelonnette, Francia.
José Pons Barrales llegó a México a fines de la década de 1890. Estuvo en los pueblos mineros de El Oro y en Pozos, Guanajuato, donde junto con Antonio Caire abrió un almacén llamado Las Fábricas de Francia.
Ahí se casó con Otilia Ponce, originaria de Zacatecas, con quien tuvo dos hijas que fallecieron pequeñas y dos varones: José y Luis.
Pozos florecía con la explotación de las minas de plata, pero llegó el momento en que la producción bajó y la economía se derrumbó.
Entonces José y Otilia, con sus hijos, se trasladaron a León. En esta ciudad tuvieron otros dos hijos: Pedro y Adolfo.
Siendo pequeños, sus padres los llevaron a conocer a sus familiares a Barcelonnette y, cuando se encontraban allá, regresaron al iniciar la Primera Guerra Mundial, en 1914.
Don José abrió los negocios que marcaron una época en León: Las Fábricas de Francia, Droguería Francesa y Sombrerería Pons. Más tarde repartió la responsabilidad de cada uno entre sus hijos.
A Pedro y Luis les correspondió Las Fábricas de Francia.
Enamorado del Club León
Pedro Pons Ponce siempre estuvo ligado al Club León desde su fundación. Consolidó la institución y participó en el impulso para la construcción del estadio.
Fue promotor económico, buscando apoyos de empresarios y comerciantes para sostener el equipo.
“Al final de cada temporada, junto con su amigo Guillermo Vera, se dedicaba a charolear”, recuerda su hijo Pedro Pons Isusi al compartir anécdotas de su padre.

El dinero que reunían era para pagar intereses a Bancomer y refrendar el préstamo con el que se armaba el equipo de la siguiente temporada.
En los años 1961 a 1963, era presidente del Club León y logró que el entonces gobernador Juan José Torres Landa donara el terreno para la construcción del Estadio León.
En estos años formó parte de la Federación Mexicana de Futbol y conoció a Guillermo Cañedo de la Bárcena, quien primero representó al equipo Zacatepec y después al América.
La amistad entre ambos fue estrecha.
Pons Ponce fue presidente de la Federación Mexicana de Futbol de 1952 a 1954.

Cañedo presidió la Federación de 1960 a 1970, justo en los años cruciales para el Mundial de 1970.
Al grupo de 19 funcionarios de la FIFA, de varios países, responsables de organizar el Mundial, Guillermo Cañedo sumó a Pedro Pons Ponce.
El leonés puso por delante la ciudad, comprometiendo la construcción del nuevo estadio, cuyas obras iniciaron en 1965 y concluyeron en 1967, y consiguió el nombramiento de subsede.
Era la época en que el equipo no era negocio de particulares ni de empresas, sino una institución que pertenecía a todos los leoneses.
Recuerdos del Mundial
En la memoria de Pons Isusi están vivos algunos recuerdos del Mundial de 1970.
Veías a los peruanos y a los marroquíes salir del hotel a dar la vuelta a la Plaza Principal. La gente les pedía autógrafos”.
Para ver a los jugadores de Bulgaria, “había fila”.

La selección alemana se hospedó en Comanjilla y salvó a un niño, relata conmovido Pons Isusi. “El pequeño cayó a un manantial de agua hirviendo y ellos lo rescataron de inmediato”.
También recuerda que el campeón goleador Gerd Müller, una noche, tuvo un dolor de muelas y el dentista Gustavo Rodríguez lo atendió muy de noche.
Otra anécdota del Mundial fue la llegada de 18 pilotos alemanes que entrenaban en Ciudad Juárez y viajaron a León a ver a su selección.
“No había habitaciones de hotel y fueron hospedados en la casa de ejercicios del Templo Expiatorio. Enfrente estaba una cantina —que aún sigue ahí— y se acababan las cervezas”.
Los peruanos estuvieron a punto de retirarse del Mundial debido al sismo que sufrió su país en mayo de 1970, que dejó cerca de 80 mil muertos.
León en el foco mundial
Ser una de las sedes de la Copa Mundial de la FIFA México 1970 tuvo un impacto importante en León: social, económico y urbano.
La población vivió el Mundial con júbilo. Las calles se adornaban de lado a lado y cientos de personas acudían a presenciar los entrenamientos.
Hoteles y restaurantes festejaban el auge de la economía.
La sala de prensa instalada en el séptimo piso del edificio donde se encontraban Las Fábricas de Francia, en el Portal Bravo, propiedad de la familia Pons Ponce, recibió un reconocimiento como la mejor del Mundial.
Docenas de periodistas nacionales y extranjeros hicieron uso de estas instalaciones.
Uno de los mejores encuentros del Mundial disputado en el Estadio León fue entre Alemania Occidental y Brasil.
Brasil ganó 2-1 y continuó su camino hacia el campeonato del mundo, consolidando su leyenda en el fútbol internacional.
Gerd Müller, de Alemania, se convirtió en el máximo goleador del Mundial y Teófilo Cubillas, de Perú, fue una de las grandes revelaciones del torneo, ambos huéspedes de los leoneses.
DAR
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