Historia 129
Esta es la historia 129 de 450 que te contaremos sobre León
Óscar Enrique Nova Caviglia y Marcos Aurelio Di Paolo nunca fueron compañeros en la cancha, pero terminaron haciendo juntos el negocio de su vida.
Los separaban diez años —Aurelio era una década mayor—, pero una amistad profunda los acompañó siempre. Con sus esposas, Dora e Iris, fundaron el restaurante argentino más antiguo de la ciudad: El Rincón Gaucho, que cumple 68 años.

El restaurante nació en 1958 por una razón simple: el fútbol no alcanzaba para vivir. En aquellos años los jugadores del Club León entrenaban por la mañana y por la tarde buscaban otro ingreso. Óscar vendió autos y pieles.
Además, había una costumbre que empujó la idea. Amigos y conocidos insistían en que Nova y Marcos Aurelio hicieran parrilladas al estilo “gaucho”. Aquellas reuniones terminaron convirtiéndose en negocio.
Los hijos de Nova —María Luisa, Óscar, Roberto y Mario— crecieron entre el fútbol y el restaurante. Ninguno vio jugar a su padre: eran muy pequeños cuando en 1962 una lesión grave en la columna lo obligó a retirarse.
Sólo he visto filmaciones de partidos… muy cortas”, comenta su hijo Óscar.
La fama y el carisma del futbolista, sin embargo, siempre lo acompañaron.
“En La Salle era curioso: los padres de mis compañeros conocían a mi papá y a Marcos Aurelio. A mis hermanos y a mí nos elegían capitanes de los equipos… aunque fuéramos malos”, dice entre risas.
Tras la lesión, Nova dejó las canchas, pero nunca el fútbol. Desde el restaurante seguía cada partido. Cuando el León jugaba fuera de casa, el cronista Ricardo Vivero narraba los encuentros desde el Rincón Gaucho.
Siempre amigos: Óscar y Aurelio
Óscar Enrique Nova Caviglia nació en 1930 en Argentina.
Huérfano de padre desde niño y con dos hermanos pequeños, estudió la secundaria mientras trabajaba en una oficina de gobierno y jugaba fútbol. Formó parte del Boca Juniors, uno de los equipos más populares de su país.
Era admirador de Marcos Aurelio, quien ya brillaba en León. De pronto surgió la oportunidad de vender su carta al Club León y aceptó. Llegó a esta ciudad en octubre de 1953, con 23 años.
Estaba soltero. Su novia Dora Antognini había nacido en Italia y emigrado con su familia a Argentina durante la Segunda Guerra Mundial. Allí conoció a Nova.
Dos años después de llegar a León, el futbolista regresó a Argentina para casarse. Volvió con Dora a la ciudad donde terminaron echando raíces.
Durante algún tiempo vivieron en la misma casa con Marcos Aurelio y su esposa Iris. Ahí comenzó una amistad que después daría origen al restaurante.
Dora e Iris trabajaron intensamente en la cocina y en la operación del negocio. Óscar descubrió que su presencia en el restaurante era importante para los clientes, sobre todo cuando Marcos Aurelio salía a dirigir equipos.
El nacimiento del Rincón Gaucho
El 23 de enero de 1958 las dos parejas inauguraron El Rincón Gaucho en un terreno prestado, una huerta de ciruelos propiedad de Adolfo Romero.
La fecha coincidió con la feria de la ciudad y con la presencia del Circo Tihany, dirigido por un argentino que prestó reflectores para la inauguración.
Los futbolistas, apoyados por amigos, construyeron una cabaña de madera y acondicionaron una terraza con sombrillas. Dora e Iris prepararon salsas y empanadas. Nova y Aurelio se encargaron de la parrilla.
Primero habían pensado en abrir una tienda de abarrotes. Pero las parrilladas con amigos inclinaron la balanza.
El menú inicial era mínimo: carne a la parrilla, empanadas y pastas que sólo se servían los fines de semana. Entre los pocos aderezos estaba la salsa de tomate, el clásico pomodoro y el chimichurri que tuvo que ser adaptado al gusto de los leoneses —era verde y sin chile—.
Las jornadas de las dos familias eran largas. Los hijos llegaban de la escuela, comían en el restaurante, hacían la tarea en alguna mesa y esperaban a sus padres hasta el cierre.
Por la noche Dora e Iris lavaban los manteles para volver a usarlos al día siguiente.
En algún momento pensaron en cerrar. “Un día dijeron: vamos a vender todo”, recuerda Óscar Nova Antognini. “Los maridos se voltearon a ver y respondieron: ¿qué vendemos?, nada es nuestro… todo es prestado”.
El restaurante siguió adelante.

Los albañiles que levantaron la cabaña se convirtieron en los primeros meseros. Familiares ayudaban en la cocina.
El éxito llegó desde el primer día.
Afortunadamente fue un éxito desde el inicio. Eran estrellas del fútbol y la gente venía a comer, pero también a platicar con ellos”, comenta Mario Nova, quien actualmente administra El Gaucho Tradicional.

El platillo estrella sigue siendo el churrasco, el corazón del filete, la parte más suave de la carne.
En aquellos años, había pocos lugares para salir a comer en León: el Hotel Francés, el Hotel León, el Panteón Taurino —entonces cantina— y El Molinito. El Rincón Gaucho encontró rápidamente su lugar.
Óscar Nova y su amor por León
“Por eso estamos aquí: mi papá amó a León”, dice su hijo Óscar.
El futbolista murió en 1985, a los 55 años, cuando el restaurante ya era una tradición.
Durante décadas el negocio funcionó en la cabaña original de madera y en el mismo terreno que ocupa actualmente en Prolongación Calzada de los Héroes. Pero en 1997 se renovó.
La parrilla —que originalmente daba a la calle— y era un atractivo, fue reinstalada dentro del nuevo restaurante.
Con el tiempo llegó la tercera generación de ambas familias Nova-Antognini y Aurelio-Casanova, con nuevas ideas y se decidió separar la sociedad en 2012.
La familia de Marcos Aurelio conservó el nombre El Rincón Gaucho mientras los hermanos Nova adoptaron la marca El Gaucho Tradicional y actualmente cuenta con tres restaurantes en León y uno en Aguascalientes.
La parrilla o la medicina
Óscar Nova estudiaba medicina cuando su padre murió en 1985. Tuvo que tomar una decisión: dejó la carrera para dedicarse de tiempo completo al restaurante.
Su hermano Roberto, ingeniero en computación, también se incorporó al negocio un mes después del fallecimiento.
Dora tenía 52 años. El menor de los hermanos, Mario, todavía era un niño.
El restaurante siguió creciendo y la clientela permaneció fiel. Muchos de quienes hoy se sientan a la mesa son hijos y nietos de los primeros comensales.
Óscar saluda personalmente a quienes entran al restaurante.
Gracias a León por estos 68 años —dice—. Gracias por los recuerdos, por los amigos, por los hijos y los nietos de nuestros primeros clientes”.
Si México jugara contra Argentina, le preguntan, ¿a quién apoyaría?
Sonríe.
“Me daría más gusto que empataran”.
Ninguno de los nietos heredó la profesión de futbolista. La mayoría trabaja dentro del Grupo Gaucho Tradicional.
Los bisnietos son pequeños aún y crecen entre fotografías de jugadas magistrales de Óscar Enrique Nova Caviglia.
DAR
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