Historia 222
Esta es la historia 222 de 450 que te contaremos sobre León
El Mercado Aldama ha acompañado la vida de los leoneses por más de un siglo. Para muchos, es el lugar donde de niños los llevaron por un jugo de naranja después de la escuela, donde compraron el sombrero para el calor, el traje típico para el festival del kínder o las flores para el 10 de mayo.
Ahí estaban también las fondas llenas, las cazuelas de barro, los puestos de semillas, las señoras vendiendo nopales y tortillas recién hechas, los locales de sombreros y las filas interminables de huaraches acomodados sobre tablas de madera.
Nació sobre un panteón
Pero antes de convertirse en el mercado más conocido de la ciudad, el Aldama nació literalmente sobre tierra de muertos.
El 16 de septiembre de 1882 se colocó la primera piedra del mercado sobre los terrenos donde antes existía el antiguo panteón del Templo de La Soledad. Dos años después, el 19 de enero de 1884, abrió sus puertas oficialmente y comenzó una historia que lleva más de 140 años mezclando comercio y tradición.

“Sí espantan”, contó entre risas Luis Ernesto Torres Ramírez, secretario general del mercado.
El hecho de que el mercado fuera construido sobre un antiguo panteón sigue alimentando historias entre comerciantes y visitantes.
Aquí han venido varias veces personas que buscan cosas paranormales”, contó Luis Ernesto.
Aunque muchos lo dicen entre bromas, varios locatarios aseguran que durante las noches el ambiente cambia dentro del mercado: “De que espantan, sí espantan”, insistió.
TE PUEDE INTERESAR:
Así comenzó todo
Cuando el Mercado Aldama abrió, León todavía era una ciudad de calles de tierra, carretas y comerciantes ambulantes.
Los locales estaban organizados por giros. Sobre la zona oriente se colocaban verduras y chiles; al poniente, las suelas, zapatos y baquetas; hacia el sur estaban las fondas y las frutas; mientras que al centro se ofrecía la tradicional loza traída desde Guanajuato capital.
Con el paso de los años comenzaron a aparecer otros productos que terminarían convirtiéndose en parte de la identidad del mercado y de lo más vendido hasta la actualidad: ollas de barro, cazuelas, sombreros y huaraches de llanta.
“Lo primero que se vendía eran ollas de barro, cazuelas, huaraches, sombreros, verduras y comida”, recordó Luis Ernesto.

Dos pisos llenos de historia
Actualmente el Mercado Aldama cuenta con 625 locales distribuidos en dos pisos y divididos en distintas zonas comerciales.
Existe la zona de zapatos, el área de huaraches, las fondas, bodegas y los locales de varios giros. Cada espacio conserva todavía parte del oficio tradicional del mercado.
De acuerdo con Luis Ernesto Torres, alrededor de mil 300 familias viven directamente de la actividad comercial del mercado.
El mercado forma parte de los 24 mercados públicos de León y la mayor parte de sus compradores son de comunidades, rancherías y municipios cercanos que llegan principalmente durante los fines de semana.
En algunos locales todavía se venden huaraches de llanta hechos artesanalmente, algo que prácticamente desapareció desde hace muchos años en la ciudad.
Sombreros, flores y trajes típicos
Durante décadas, el Mercado Aldama ha sido parada obligada para quienes buscan ropa típica para bailables escolares, sombreros para el calor, flores, semillas, bolsas, artesanías o comida corrida.
Hay negocios familiares que llevan más de cuatro generaciones trabajando en el mismo lugar.
Luis Ernesto, por ejemplo, heredó el oficio familiar y actualmente atiende el local 440, donde vende playeras conmemorativas y recuerdos de León.
Mi primer recuerdo del mercado es ver a mi abuelita vendiendo vestidos de olan”, contó.
Remodelaciones
El mercado también ha cambiado junto con la ciudad. En 1947 tuvo una de sus primeras grandes remodelaciones durante la administración de Carlos A. Obregón. Décadas después, hacia los años 70, el inmueble prácticamente fue demolido para construir el edificio actual.

Las obras duraron años y durante ese tiempo muchos comerciantes trabajaron en barracas improvisadas, estructuras de concreto y pasillos provisionales. La nueva etapa del Mercado Aldama comenzó formalmente en enero de 1974.

De las ollas de barro al auge de los mariscos
Actualmente, el giro más fuerte del mercado ya no son las verduras, ni las flores.
“Lo que más se vende ahorita son los mariscos”, contó Luis Ernesto. “Los fines de semana esto se llena”.
La zona de mariscos se convirtió en uno de los espacios más concurridos del mercado, especialmente sábados y domingos.

Caso contrario es el de las verdulerías, que desaparecieron poco a poco, actualmente solo quedan dos negocios de este giro.
Durante décadas, frutas y verduras fueron parte esencial del Aldama, había pasillos completos llenos de jitomates, cebollas, tunas, melones y comerciantes descargando mercancía desde temprano.
“Lo que sí se acabó muy feo después de la pandemia fueron las frutas y verduras”, reconoció Luis Ernesto.
La competencia exterior y los precios afectaron a muchos locatarios. También las florerías comenzaron a disminuir con el paso del tiempo.
Su patrona: La Virgen de la Soledad
El Mercado Aldama también conserva una de las tradiciones religiosas más importantes de los mercados públicos de León: la celebración de la Virgen de la Soledad.
Cada septiembre, los 24 mercados de la ciudad participan en el recorrido de la imagen religiosa y durante varios días el Aldama organiza su propia fiesta.
“Le ponemos mariachis, danzantes, pastel y regalamos comida. Nos dan mole, enchiladas, pozole, tacos, arroz, chocolate con bolillo… aquí se hace en grande”, contó su secretario.
La celebración antes se realizaba dentro del mercado, pero actualmente se organiza en el área de carga y descarga para reunir a más personas.
Además, cada 31 de mayo los comerciantes participan en la peregrinación de la Virgen de la Luz junto al resto de mercados públicos de León.

Don Filemón: 90 años, 10 locales y toda una vida haciendo huaraches
En los pasillos del Aldama todavía trabaja Don Filemón Hernández, uno de los comerciantes más antiguos del mercado.
Tiene 90 años y comenzó a trabajar desde los siete años haciendo huaraches.
Hoy posee 10 locales y todavía recuerda cuando los zapatos se fabricaban completamente a mano usando moldes de madera.

“Aquí no había maquinaria. Los zapatos se hacían en un palo de madera”, recordó.
Don Filemón pertenece a una generación de comerciantes que aprendió el oficio en talleres improvisados, suelas de hule y huaraches hechos artesanalmente.
Con los años, el negocio terminó convirtiéndose en herencia familiar y actualmente hijos, nietos y otros familiares continúan trabajando dentro del mercado.
El corrido del Mercado Aldama
Entre sus recuerdos, Don Filemón asegura haber conocido a José Alfredo Jiménez cuando la antigua Feria de León se realizaba cerca de Miguel Alemán y la plaza de toros todavía existía en la zona.
También compuso un corrido inspirado en personajes e historias del Mercado Aldama.
Porque además de ser un centro de abasto, el Aldama terminó convirtiéndose en un lugar donde León guarda buena parte de su historia.
Y aunque la ciudad cambie y los años pasen, muchos siguen regresando al mismo lugar de siempre: ese donde todavía puedes encontrar unos huaraches hechos a mano, sentarte a comer mariscos o salir con una bolsa llena de recuerdos de León.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
Queremos que tú también formes parte de este archivo vivo. Si conoces una historia que merece ser contada, si fuiste protagonista o testigo de algún hecho que marcó a León, compártela con nosotros a través de este formulario:
Cuéntanos tu historiaClic aquí para leer más historias.