Historia 367
Esta es la historia 367 de 450 que te contaremos sobre León
La pista que rodea el campo de futbol de la Deportiva Enrique Fernández Martínez lleva el nombre de Sabino Rodríguez Martínez. Detrás de ese nombre está la historia de un profesor que dedicó buena parte de su vida a organizar competencias, formar atletas e impulsar el deporte en Guanajuato y León.
Desde la década de 1930 promovió ligas, encuentros deportivos y selectivos que representaron al estado en competencias nacionales. Su trabajo alcanzó también a comunidades rurales y, décadas después, quedó ligado a la creación de uno de los espacios deportivos más importantes de León.
Sabino Rodríguez nació fuera de León y pasó sus primeros años lejos de la ciudad. Formó parte de una familia de 10 hermanos encabezada por sus padres, Sabino Rodríguez Paz y Trinidad Martínez Rojo, quienes emigraron de Huauchinango, Puebla, a la Ciudad de México durante los primeros años de vida de Sabino.
Fue ahí donde inició sus estudios superiores en la UNAM como técnico curtidor. Sin embargo, a mitad de la carrera cambió el rumbo y encaminó su vocación hacia el deporte en la Escuela Normal de Educación Física, donde se capacitó para ejercer la docencia y posteriormente trabajó en instituciones como la Secundaria No. 3.
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Llegó a Guanajuato para impulsar el deporte
En 1936 llegó a Guanajuato como delegado de la Confederación Deportiva Mexicana y, posteriormente, se convirtió en director general de Educación Física del Estado de Guanajuato.
Según lo compartido por su nieto, Sabino José Rodríguez Rendón, se dedicó a desarrollar el deporte en la entidad, conformando selecciones para representar a Guanajuato en competencias nacionales.
Mi abuelo era muy inquieto porque continuamente estaba armando ligas, generando inauguraciones y juntando a toda la gente, incluso él fue pionero en impulsar el deporte con los campesinos. A él le gustaba organizar competencias en todo el estado para ver quiénes eran los mejores atletas en todas las disciplinas, de ahí se los llevaba a competir en una convocatoria nacional. Junto con Enrique Fernández Martínez y Lázaro Cárdenas empezó a gestionar recursos para el deporte, porque antes no había”, comentó.
Llevó las competencias al campo
Entre las actividades que impulsó estuvo el primer Encuentro Atlético Estatal de Campesinos Ejidatarios, donde participaron 721 atletas de 92 comunidades rurales, con premios como insumos agrícolas y ganaderos.
Una vez instalado en la entidad, Guanajuato se convirtió en su nuevo hogar. A la par de sus responsabilidades directivas, ejerció la docencia en instituciones como el Instituto Lux, el Instituto América y el Seminario Conciliar, además de participar en la inauguración de la primera Escuela Normal del estado en Guanajuato capital.
En 1947 hizo de León su hogar
En 1947, Sabino Rodríguez fijó su residencia en León, donde continuó con su trabajo en el magisterio. Su nieto Sabino José Rodríguez Rendón comentó que encontró una ciudad con oportunidades para desarrollarse y donde también pudo ejercer la profesión que había comenzado a estudiar años atrás: la curtiduría.
“Lo que le llamó la atención a mi abuelo en su momento de la ciudad es que había un área de oportunidad muy grande para crecer. Él me contaba que aquí tenía más oportunidades de ejercer su profesión en la curtiduría”, comentó.

Su nombre quedó en la Deportiva
Su trabajo a favor del deporte continuó durante los años siguientes y quedó ligado a uno de los espacios deportivos más importantes de León: la Ciudad Deportiva Enrique Fernández Martínez.
El 13 de enero de 1963, Juan José Torres Landa, entonces gobernador de Guanajuato, inauguró la Ciudad Deportiva Enrique Fernández Martínez, donde la pista olímpica que rodeaba el campo de futbol recibió el nombre de Sabino Rodríguez Martínez.
De acuerdo con el relato familiar, el propio Sabino participó en el proyecto que buscaba perpetuar la memoria del exgobernador Enrique Fernández Martínez.
“Para que se hiciera la Deportiva Enrique Fernández Martínez hubo donativos, no sé qué tanto vendieron para realizarla. Cuando entró el gobernador Juan José Torres Landa le preguntó a mi abuelo: ‘Oye, ¿cómo podemos hacerle para honrar la memoria de Enrique Fernández Martínez?’, y él le dijo: ‘Con esta ciudad deportiva’”.
La inauguración también permanece en la memoria familiar.
“Cuando fue la inauguración, mi abuelo llevó 500 tambores y 500 cornetas para hacer los honores y el Himno Nacional. Asistió también Adolfo López Mateos. Él siempre fue un hombre muy revolucionario, quería que asistieran siempre los funcionarios, presidentes, militares y prensa”, comentó.
Del deporte a la curtiduría
Sabino Rodríguez continuó con su trabajo en el magisterio hasta 1966, cuando decidió retirarse.
Sin embargo, su formación original también encontró espacio en León. La industria curtidora le permitió ejercer los conocimientos adquiridos durante sus primeros años de estudios y desarrollar otra faceta profesional en la ciudad que había elegido para establecerse.
Un legado que continúa vivo
Sabino Rodríguez murió en 1988. Para su nieto, Sabino José Rodríguez Rendón, el reconocimiento al trabajo de su abuelo permanece no solamente en su familia, sino en los espacios deportivos y en la cultura del ejercicio que ayudó a impulsar.
“Fui el único nieto que no se dedicó al deporte a pesar de que la mayoría de mi familia fue atleta. Soy muy malo para el deporte, pero él me incentivó a estudiar Química porque me hablaba mucho del medio ambiente. Nunca quise estar tan apegado a ello, pero me gusta que el gobierno municipal ha estado impulsando el deporte, porque de esa forma continúa vivo el legado de mi abuelo, en los espacios y la cultura que él creó en torno al ejercicio”, comentó.
Décadas después de su muerte, el nombre de Sabino Rodríguez Martínez permanece precisamente en uno de esos espacios: la pista de la Deportiva Enrique Fernández Martínez, como recuerdo de un hombre que dedicó buena parte de su vida a impulsar el deporte en Guanajuato y León.
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