León, Guanajuato – Los berries (frambuesa, arándanos, fresas, entre otros) trajeron esperanza para las abejas y la apicultura.
Gracias a ellos comenzó el negocio de la renta de colmenas para garantizar la producción de los alimentos y en los próximos años será su mayor auge e incluso no habrá panales suficientes para dar abasto a la polinización de cultivos.

Así lo pronosticó Eduardo Ortiz, apicultor con más de 14 años de tradición, vicepresidente de la Asociación Ganadera Local Especializada en Abejas de León (ASGALEA) y que actualmente dirige la empresa mielera “Reserva de la Reina”.
Ahorita la abeja está en su punto con la polinización con el alquiler de colmenas; se rentan entre cinco y seis meses al año, dinero que no lo generan con la miel pues nos afectó el cambio climático que a pesar de la floración no hubo néctar, este año hubo mucha flor, pero no hubo miel”, dijo.

Detalló que actualmente una colmena por año genera entre nueve y hasta 20 kilogramos de miel por año, que con su venta a veces se recuperan los gastos de gasolina, medicinas, alimentos para las abejas entre otros. Pero no hay ganancia, es necesario diversificar el negocio para que sea rentable, es decir, rentar panales, producir miel, polen, propóleo, cera, y productos derivados como dulces, cremas, licor, entre otros.
Eduardo Ortiz, aseguró que desde hace unos años la producción de frutas, especialmente de los frutos rojos, generó el negocio de la renta de colmenas, es decir, los apicultores establecidos trasladan las colmenas a los campos de cultivo donde se dejan las cajas durante seis meses.
Esta técnica de polinización gestionada aumenta la producción de alimentos en más del 24 %, gracias a que las abejas se les posiciona en puntos estratégicos desde donde logran recorrer los túneles (invernaderos) de los berries o los campos en otro caso de los cultivos.
En Europa y Asia diversas industrias de alimentos crearon la “Operación Polinizador” hace más de una década, y fue en 2019 cuando llegó a México. Esta iniciativa promueve y fomenta la agricultura tecnificada con la labor de los polinizadores, entre ellos las abejas, con el objetivo de garantizar la producción de alimentos y contribuir en el cuidado de las diferentes especies de polinizadores (abejas, murciélagos, mariposas, entre otros).

Tiene cinco o seis años el uso de macrotúneles en Guanajuato, pero desde hace tres años que llegaron los berries, porque vienen productores de otras partes del mundo por el clima, inició el boom de las abejas, va a llegar un momento próximo donde no habrá suficientes colmenas para dar abasto a los productores de frutos”, expresó.
Falta formación
Eduardo Ortiz puntualizó que existen muchas personas que desean ingresar al negocio de la apicultura, pero actualmente no se cuenta con oferta académica para generar técnicos o especialistas en el cuidado de las abejas y la producción de miel en Guanajuato. Por lo que el aprendizaje debe ser mediante la práctica con apicultores vigentes y que se encuentren en producción.
No hay gente capacitada, hay que hacerlos. No hay ingenieros agrónomos expertos en la apicultura. Tenemos que capacitarnos por cuenta propia en congresos, cursos, capacitaciones, leer investigaciones, ir a jornadas de trabajo y estudio para profundizar el tema de hongos, enfermedades”, expresó.
El apicultor leonés detalló que por esta razón antes de iniciar en este mundo es necesario que la gente interesada acuda con los apicultores para comenzar su entrenamiento, no solo es comprar el panal, las abejas y dejarlas ahí en el cerro abandonadas.
Las abejas requieren su mantenimiento, su manejo, para combatir enfermedades, plagas, hongos, conocer si la colmena está sana, darle alimento, incluso detectar si le falta reina o si enjambró, es decir, salen del panal en busca de otro lugar para ubicarse.
No hay medicina que se les ponga y ya, todo es manejo. Revisamos cada ocho días si hay palomilla que su larva se hace pasar por la de las abejas, si hay hongos, es estar al pendiente de tus colmenas, no ir a sacar miel y sacar miel, hay que cuidar a las abejas y su desarrollo”, expresó Eduardo Ortiz.
Comentó que la pandemia trajo consigo una baja en las ventas de miel y por ello gracias al apoyo de la Secretaría de Desarrollo Agroalimentario lograron diversificar varios apicultores los productos elaborados a base de miel, ahora el reto es generar un mercado y posicionar los productos.
“Si nos gustaría mayor apoyo, que, en los anuncios del Estado a favor de las abejas, también pudiera salir la leyenda de “consume miel de Guanajuato, o miel local”, nos ayudaría mucho mayor difusión”, comentó.
Así se produce miel

Pareciera que producir miel es un proceso sencillo, poner la colmena en el campo o cerro y dejarla ahí sin mayor atención, solo ir de vez en cuando a sacar la miel. Pero no, las abejas requieren de manejo y cuidado para evitar enfermedades, hongos, y garantizar un producto limpio y de calidad.
La semana pasada acudimos a uno de los apiarios de “Reserva de la Reina”, ubicados por el rumbo de Santa Ana del Conde, ahí temprano nos recibió Carlos, quien trabaja en el manejo de las abejas desde hace más de una década.
Lo primero es alistarse para ir al apiario, nada de perfume (atrae a las abejas), zapatos de trabajo o botas cómodas, pantalón largo y playera. Después a enfundarse el traje apicultor, una casaca, guantes de piel y el tradicional velo.
Al estar listos partimos al apiario más cercano, uno se da cuenta que está en terreno de abejas, pues comienzan a ingresar al vehículo con las ventanillas abiertas. A pocos metros del apiario el zumbar de las abejas es constante, y en ocasiones se observan pequeñas nubes que pasan de un lado a otro.
Cada colmena tiene en promedio entre 30 mil y 80 mil abejas, aunque en ocasiones pueden superar las 100 mil, todas trabajan de forma cooperativa en torno a una reina, que se le distingue por ser la más grande en tamaño y la única que puede reproducirse. El resto son obreras y algunos zánganos, machos que fertilizan la reina para continuar con la vida en la colmena.
Carlos nos explicó que las obreras tienen diferentes papeles en la colmena, algunas son guardias y evitan que pasen otras abejas e insectos a la colmena, buscan alimento para llevar a la colmena, sobre todo polen, algunas se dedican a las tareas de limpieza y otras a cuidar a las larvas que se desarrollan en la colmena, entre otras actividades.
Comentó que cada ocho días se acude a revisar los paneles para ver cuál es su condición de salud, limpiar para que no se generen hongos en la colmena que causan enfermedades, y también para ver que larvas de otros animales no aprovechen su camuflaje para refugiarse en el panel y ser alimentada por las abejas.
Uno pensaría que las abejas se alimentan solo de polen, pero no. Es necesario que cada panal tenga una reserva de alimento, principalmente agua con azúcar, además de una torta de levadura de cerveza. Con ello se garantiza que la reina tenga su alimento constantemente.
Las abejas recolectoras salen del panal y viajan en busca de polen, el cual lo depositan en celdas del panal, entre el área de crías y el área de miel.
Cuando las abejas reinas ya no se encuentran en óptimas condiciones las demás obreras se sublevan y la sacrifican por el bien de la colmena, posteriormente eligen a otra reina para seguir y continuar la vida de la colmena.
En ese momento, relató Carlos, los apicultores ingresan una abeja reina, para evitar que las propias abejas elijan a la suya y puedan volverse más defensivas. Se busca que sean dóciles para su correcto manejo y para evitar riesgos a las personas, pero también para evitar que enjambren, es decir, que decidan salir de la colmena a buscar un nuevo lugar para vivir.
Pueden irse a un coche, una casa, un árbol…, nos tocó retirar una colmena en un ropero, a la reina le gustó ahí para establecerse. Cuando se encuentren un enjambre no le echen agua o traten de espantarlo, solo las pondrán más a la defensiva”, comentó.
Hay dos temporadas de producción de miel en la región, una cuando está la flor del mezquite y la otra cuando hay flores de palo blanco, entre otros. Pero aprovechan las abejas las flores que están para obtener polen.
En las colmenas, la miel comienza a subir como pequeñas pirámides que construyen las abejas, en ese momento el apicultor coloca nuevos paneles en la parte superior para que la miel suba, y pueda después retirarse con facilidad.
Carlos comentó que, en ocasiones, cuando traen enjambres de la ciudad que Bomberos o Protección Civil les piden retirar, los colocan en colmenas, pero son pocas las que se quedan ahí, ya que la reina está acostumbrada al viajar, o establecerse en lugares abiertos.
Cuidar 30 a 40 colmenas requiere entre una y dos horas de visita para alimentarlas, limpiarlas y asegurar que los animales del campo no trataron de comerse la miel, o los delincuentes no trataron de robarse el producto.
Envasado de miel

Cuando la miel se encuentra lista para procesarse, es extraída de los panales y se lleva a un pequeño laboratorio de extracción.
Eduardo Ortiz, narró que lo primero es quitar el opérculo, un tapón de cera que tiene cada celda del panal, para liberar la miel. Para esto se coloca en una bandeja donde escurre un poco y después se instalan en una centrífuga que al girar extrae la miel, esta cae por las paredes de la centrífuga y baja por una manguera hasta el tanque de almacenamiento.
Tras pasar por el tanque de almacenamiento se envía a envase donde se coloca en tarros o cubetas para su venta. En cada parte del proceso existen filtros para eliminar los residuos para garantizar la limpieza del producto.
Eduardo Ortiz, precisó que la miel pura se distingue de la que tiene fructuosa u otro contenido ya que se cristaliza, incluso al degustarla se percibe un granulado, que es propio de los cristales de la miel. En los frascos de miel natural se visualiza en la parte superior una pequeña nata blanca, que es la cera natural que tiene.
Cuando se solidifique jamás se debe de poner en el microondas, se le da en la torre a la miel y sus propiedades. Es mejor ponerla a baño María”, indicó.
Ahí en el laboratorio, ya con la miel envasada para su almacenamiento es cuando comienzan a preparar los diferentes productos derivados, dulces, paletas con propóleo, jabón, shampoo, cremas faciales, productos con jalea real, energéticos (una mezcla de miel, propóleo y jalea real), entre otros.
Hay 393 apicultores en Guanajuato

Datos de la Secretaría Desarrollo Agroalimentario y Rural (SDAyR) precisan que en Guanajuato existen 393 apicultores que tiene mil 79 apiarios con un aproximado de 35 mil 379 colmenas, la cuales producen un promedio de 654 toneladas al año de miel, con lo que Guanajuato ocupa el lugar 17 a nivel nacional.
El municipio de León es el principal productor, le siguen Apaseo El Alto, San Francisco del Rincón, Comonfort, San Miguel de Allende, Celaya, Romita, Dolores Hidalgo y Valle de Santiago.
La dependencia estatal puntualizó que entre los productos derivados que generan los apicultores son: shampoos, cremas, dulces, jabones, pastillas, medicina, licor, cerveza, hidromiel.
Actividades de la obrera, de acuerdo con la etapa de su vida:
- Limpiadoras: se encargan de mantener limpios los panales de cera y toda la colmena.
- Nodrizas: desarrollan glándulas para producir jalea real.
- Cereras: desarrollan las glándulas cereras y construyen los panales de cera.
- Almacenadoras: reciben el alimento y lo colocan en los paneles.
- Guardianas: cuidan que no ingresen abejas de otras colmenas ni avispas.
- Ventiladoras: generan una corriente de aire a fin de deshidratar el néctar.
EN DATOS
- 393 apicultores con mil 179 apiarios registrados.
- 653 toneladas de miel al año se producen.
- 35 mil 379 colmenas.
Beneficios de la miel:
- Contiene nutrientes.
- Rica en antioxidantes.
- Es mejor que el azúcar.
- Reduce el colesterol.
- Ayuda a curar quemaduras y lesiones.
- Reduce la tos.