Estudiantes de la Prepa UG Centro Histórico denuncian intentos de asalto y acoso callejero en sus tres sedes alternas. Piden vigilancia constante y la reapertura del plantel original. Foto: Gerardo García Cárdenas.

León, Guanajuato.- A dos meses de haber sido reubicados, los estudiantes de la Escuela de Nivel Medio Superior Centro Histórico León de la Universidad de Guanajuato (UG) están denunciando un aumento en las situaciones de riesgo en las inmediaciones de sus sedes temporales en la colonia Obregón.

Tras el cierre del plantel original por un incendio en noviembre de 2024, los mil 600 estudiantes fueron trasladados a tres puntos: la Facultad de Medicina (calle 20 de Enero), la calle 16 de Septiembre y la calle Aquiles Serdán, cerca de la Unidad de Idiomas.

Padres de familia y estudiantes han alzado la voz, reportando:

  • Intentos de asalto a mano armada.
  • Acoso callejero y piropos a alumnas.
  • Presencia de indigentes con conductas inapropiadas.
  • Falta de patrullaje policial constante, a pesar de las promesas iniciales.

“Intentaron asaltarme camino a clases”

Varios estudiantes, que solicitaron el anonimato, confirmaron las denuncias y manifestaron sentirse más vulnerables que en el edificio del Centro Histórico, una zona con mayor afluencia.

Un alumno de la sede de Medicina relató un intento de asalto en la calle 20 de Enero: “Me quisieron asaltar… salió un hombre de una esquina y me empezó a preguntar que dónde quedaba Mercado Libre, se me empezó a acercar“. El hecho ocurrió hace tres semanas, a las 7:20 de la mañana.

Otro joven señaló que el acoso callejero es frecuente: “Son personas de tenerías o negocios de la zona… Hay casos de compañeras que dicen que sufren acoso y hay indigentes que al parecer se masturban en el jardín frente al hospital“.

La vigilancia policial es intermitente: una alumna señaló que, aunque a veces hay una patrulla por las mañanas frente a la Facultad de Medicina, “después de la hora pico de tráfico se retira del lugar”.

Turno vespertino, el más vulnerable

Estudiantes del turno vespertino son los que más sufren de inseguridad y acoso. Foto: Gerardo García Cárdenas.

La inseguridad se agrava para el alumnado del turno vespertino. Una estudiante de la sede 16 de Septiembre comentó: “Mi hermano estudia aquí también, pero en la tarde, y se queda más solo a partir de las 7, que es la hora en que salen. Siento que están más vulnerables a la inseguridad los compañeros del turno vespertino“.

Tanto padres como estudiantes solicitan a las autoridades no descartar la reapertura del plantel original, ya que consideran que la zona del Centro Histórico era más segura y transitada.

Director pide alerta, pero sin respuesta oficial

Ante la ola de reportes, la mesa directiva emitió un comunicado el 15 de octubre, exhortando a la comunidad estudiantil a mantenerse en alerta:

Se recomienda evitar permanecer solos en las instalaciones o inmediaciones, así como esperar a la persona encargada de recogerlos en compañía de compañeros, docentes o personal de la institución… Se solicita informar de inmediato cualquier situación inusual o sospechosa al personal de seguridad o a la dirección”.

El director, José Antonio García Páramo, aseguró a través de la página oficial de Facebook de la preparatoria que se mandaron oficios a la Policía Municipal, por lo que “ya se realizan rondines y patrullajes preventivos en las inmediaciones de las tres sedes“.

Sin embargo, AM solicitó una postura oficial al área de Comunicación Social de la UG y se informó que el Director no estaba disponible en las sedes ni se conocía su horario de atención.

Conflicto con un padre de familia

Renato Hernández, padre de familia de un alumno que fue golpeado por otro estudiante en las inmediaciones del plantel, habla con policías. Foto: Gerardo García Cárdenas.

La tensión en las sedes se extendió a lo administrativo este viernes 17 de octubre, cuando el padre de un alumno herido en una pelea, Renato Hernández, acudió a la sede de Medicina. Según su testimonio, el personal de la institución llamó a la policía municipal al intentar él entregar recetas médicas para justificar las faltas de su hijo.

Hernández afirmó que la escuela “me vio como una amenaza” y “llamaron a la Policía para sacarme”, mientras que él buscaba una solución a la agresión que sufrió su hijo, quien había sido amenazado previamente sin que la escuela tomara medidas.

AAK

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