Guanajuato.- Hace quince años, los leoneses y zapateros del Barrio del Coecillo, vivieron una de las tragedias que más impacto tuvo a nivel nacional.
Diez cazadores fueron detenidos por policías municipales de un poblado de Zacatecas, después entregados a un grupo delictivo que asesinó y aparentemente calcinó a ocho de ellos en la sierra de Morones.
Todos se dedicaban a la venta de calzado en la Zona Piel y eran integrantes del Club Cinegético Caza, Tiro y Pesca “Aldama”. Practicaban la cacería de venado, guajolote y jabalí; contaban con todos los permisos.
Dos integrantes del grupo de cazadores lograron huir de sus agresores; uno de ellos, Alexis, de 15 años, fue liberado por los plagiarios y al llegar a León relató lo que vivió tras la masacre de sus compañeros, entre ellos su padre, Héctor González.

El joven, que ahora tiene 30 años, está casado y tiene dos hijos pequeños. Después del suceso, recibió tratamientos psicológicos y fue dado de alta.
Pero hace seis meses recibió la visita de agentes de la Fiscalía General de la República, junto con Antonio Olivares, conocido como “El Tongas”, otro sobreviviente que logró escapar de los sicarios, y les pidieron hacer una recreación de los hechos.
La madre de Alexis dijo que su hijo y Antonio entraron en crisis al recordar y relatar nuevamente lo ocurrido el 4 de diciembre de 2010.
Pero compartió que su hijo se encuentra estable emocionalmente y aún recuerdan con amor a su esposo Héctor.
Lo recordamos siempre, todavía buscamos justicia porque no nos han entregado su cuerpo para darle su cristiana sepultura”, contó.
Luchan por encontrar la verdad
Otras de las víctimas, es Lourdes Valdivia, quien platicó en entrevista que luego de perder a su esposo y a su hijo, los recuerda con cariño y aún sigue en la búsqueda de la verdad, de saber qué pasó con los cazadores.
Seguimos en la búsqueda, pido la verdad, quiero saber qué pasó con ellos y que se haga justicia”, dijo.
Lourdes, se casó con José Diego Cordero Anguiano cuando tenía 17 años, a quien recordó como un apasionado de la cacería y la música.
“Siempre le gustó el rock y desde que lo conocí amaba cazar, se iba a Zacatecas y a la Sierra de Guanajuato. Trabajaba como coyote en la calle Guadalajara de la Zona Piel”.
Su última cacería
Cada año, José Diego viajaba a la sierra de Zacatecas para cazar. Aquel sábado 4 de diciembre, hace 15 años, Lourdes lo despidió como de costumbre junto con su hijo Juan Diego Cordero, de 22 años.
Ambos viajaban a bordo de una camioneta Ford roja, junto con Ernesto Cordero Anguiano, hermano de José Diego; Alan Josué Bocanegra, de 19 años; Jose Javier Martínez, de 46; Mario Alberto Reyes Mata, de 26 años; Héctor González, de 37, Sergio Sánchez Pérez, de 32; Antonio Olivares, alias “El Tongas”, originario de Unión de San Antonio, Jalisco, y Alexis González Quiroz, de 15 años.
De acuerdo con los reportes oficiales y de los familiares, ese día los cazadores llegaron al poblado Joaquín Amaro, donde policías municipales les pidieron que se detuvieran cuando circulaban en la camioneta., pues los consideraron sospechosos
Por versiones de los que consiguieron huir, Alexis y Antonio Olivares, se conoció que los policías los llevaron a los separos y más tarde los trasladaron en camionetas para ponerlos en manos de un grupo de 20 hombres encapuchados y armados.
Sobrevivientes
Antonio aprovechó un descuido de los agresores y pudo escapar, aunque recibió un impacto de bala en un pie. Luego llegó a su localidad Unión de San Antonio, Jalisco, donde pidió ayuda de sus conocidos y contó lo que había sucedido.
Llegó a casa de un conocido de su pueblo, le comentó lo que había pasado; que los habían agarrado los municipales, que los habían llevado a la cárcel, en la noche los sacaron, luego a los demás los mataron y quemaron”, relató Lourdes.
Habían transcurrido tres días sin saber noticias de lo que había pasado con los cazadores en la sierra de Zacatecas.
Fue hasta el miércoles 8 de diciembre cuando Alexis llegó con sus familiares. Les dijo que en la sierra permaneció atado, pero fue liberado por el comando armado y antes de asesinar a sus compañeros y a su padre, le dijeron que ellos no mataban niños. Lo llevaron a la central de autobuses y le dieron 200 pesos para que se regresara a León.
Dijo que estaba amarrado, que vio fuego en unos tambos y no alcanzó a ver si lo que estaba dentro era madera o pies”, mencionó Lourdes.
Denuncian la desaparición
El viernes 10 de diciembre de ese año, los familiares de las víctimas denunciaron la privación de la libertad de ocho cazadores y cinco días después se localizó en el municipio de Jalpa la camioneta en la que viajaban los leoneses.
La Procuraduría de Zacatecas detuvo a los siete policías que conformaban la corporación del poblado Joaquín Amaro y los cuatro que trabajaron aquel día confesaron haber entregado a los cazadores.
Arturo Nahle García, titular de la procuraduría zacatecana en aquel tiempo, comentó que en la zona donde ocurrió el secuestro, existía presencia de Zetas.
Los cuatro policías implicados fueron detenidos y sentenciados a prisión por los delitos de asociación delictuosa y secuestro. Unos permanecen en un Centro de Readaptación Social (Cereso), de Guanajuato y otros en Coahuila.
Nos dijeron que unos están en el Cereso de Guanajuato y otros en Coahuila, que les dieron de 20 a 22 años de prisión, de lo que se nos hacen muy pocos, la verdad”, arengó Lourdes Valdivia.
A varios de los responsables del crimen colectivo los alcanzó otro tipo de justicia. El 9 de febrero de 2011, militares se enfrentaron en el municipio de Tabasco, Zacatecas, con ocho integrantes de una organización criminal y les dieron muerte; en la investigación descubrieron que éstos tenían pertenencias de los cazadores leoneses, entre ellas una cámara de video con imágenes de ellos durante sus actividades de caza.
El Procurador Nahle García, aseguró que los muertos eran los presuntos secuestradores del grupo de ocho cazadores leoneses y quiso dar por cerrada la investigación, pero los familiares, lo impidieron.
Nahle García, quien es hermano de la actual gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, fue Procurador de Justicia de Zacatecas de septiembre del 2010 a febrero del 2015.
Posteriormente, del 2016 a enero del 2025 fue Magistrado en el Poder Judicial de Zacatecas, y en enero de este año presentó su renuncia al no estar de acuerdo con la reforma judicial.
Actualmente es columnista de Triple Erre Noticias, un medio de comunicación de Zacatecas.
Autoridades con pocas respuestas
Familiares de los cazadores aseguraron que el desempeño de las autoridades zacatecanas y guanajuatenses en el caso estuvo por debajo de lo que esperaban en cuanto a los resultados, que aún siguen buscando.
“Las autoridades de León eran pésimas. El procurador (Carlos) Zamarripa nos recibió muy amablemente, nos trató entre comillas “bien”, pero no nos apoyó en nada”, dijo Lourdes Valdivia.
Recordó que al año siguiente, en septiembre de 2011, las autoridades de Zacatecas se comunicaron con su concuña para darle noticias de que Ernesto Cordero ya había sido localizado, sin embargo, no fue lo que esperaban.
Nos daban atole con el dedo porque supuestamente habían dicho que encontraron a mi cuñado, nos trasladamos y a mi concuña le entregan polvo en una cápsula y dentro de una hielera de plástico, fue muy raro porque nunca le entregaron un papel donde explicara cómo y en dónde lo habían encontrado”, refirió Lourdes.
Las autoridades les informaron que las cenizas localizadas y recuperadas eran parte de una vértebra de Ernesto Cordero.


Por parte del gobierno estatal de Guanajuato, Lourdes precisó que el apoyo que recibieron en aquel tiempo fue por parte del gobernador Juan Manuel Oliva, actualmente tienen respaldo por parte del Gobierno federal.
Tuvimos un apoyo cuando estaba Oliva, nos entregaba muy buena despensa en ese tiempo, ahorita nos dan las medidas de ayuda, que son un porcentaje para la renta y comida. Eso es por parte del Gobierno federal”, comentó Lourdes.
No olvidan
A quince años de la tragedia, Lourdes y familiares de las demás víctimas, siguen en la lucha para encontrar la verdad con la esperanza de que algún día, le den la eterna sepultura a sus seres queridos.
El hijo de Lourdes, Juan Diego, en ese tiempo estaba casado, dejó a dos hijas pequeñas y su pareja que estaba embarazada de un varón.
Es muy triste ver que mis nietos crecieron sin su padre y no conocieron a su abuelo. Quiero saber qué pasó con ellos”.
Una hija de Lourdes, sufrió de esquizofrenia después de perder a su padre y un hermano, por lo que recibió tratamientos por varios años.
Desde que iniciaron las investigaciones, Lourdes y familiares de otras víctimas compartieron que pertenecen al colectivo Fuerzas Unidas por los Desaparecidos en México (FUNDEM), de Coahuila.
Las investigaciones siguen
El pasado viernes 28 de noviembre, los familiares fueron citados en la Fiscalía General de la República (FGR), en la Ciudad de México.
La reunión inició a las 10 de la mañana y terminó a las 2 de la tarde, donde agentes federales informaron a los familiares que siguen en curso las investigaciones para conocer lo que pasó con los cazadores.
Fue más de lo mismo, nos dicen que las investigaciones siguen, es lo mismo que nos siguen diciendo desde hace quince años”, concluyó Lourdes Valdivia.
Los familiares aseguraron que seguirán luchando hasta encontrar la verdad y la justicia.
AAK







