León.- La jirafa que murió el domingo en el Zoológico de León a causa de un accidente, se llamaba Oldie y tenía 21 años. El ejemplar intentaba comer follaje de un árbol externo, al que tuvo acceso porque la cerca eléctrica que delimita el perímetro de su hábitat no funcionaba por falta de energía eléctrica, algo muy común en esa zona de la ciudad.

El animal atoró una de sus patas y cayó. Por sus características físicas, la jirafa habría muerto rápidamente por broncoaspiración, hipótesis que aún debe confirmar la necropsia, informó la directora del parque, Diana Karen Casillas Casillas.

“En el momento en que se dio cuenta de que (la jirafa) tenía la pata atorada, uno de nuestro personal de seguridad nos estuvo haciendo la videollamada. Fue más o menos como a las 6, 6 y algo (de la tarde), pasaron 8 minutos en lo que llegó el personal médico y en menos de 8 minutos el ejemplar ya había broncoaspirado”.

La situación con las jirafas es que es muy complicado levantarlas, pues son muy pesadas.

“Y aparte, por el tema del cuello es muy fácil que generen algo que se llama regurgitación ruminal, en que el contenido del rumen, que es el primer estómago, se va directamente a la tráquea y provoca la muerte”.

La especialista comentó que aunque el protocolo indica que en este tipo de situaciones se les debe levantar la cabeza -y se trató de hacer-, también existe otro riesgo igual de peligroso.

“La situación es que estos animales también generan algo que se llama miopatía por captura, que es básicamente cuando un animal presa, normalmente los herbívoros, se estresan, tienen algún tipo de estímulo externo, como que un animal los toque o que algún sonido o algo diferente, presentan un fallo en el miocardio; o sea, presentan un infarto en el corazón.

“Entonces, si nosotros hacíamos esa manipulación, la íbamos a matar sí o sí por miopatía por captura y ya no tanto por la broncoaspiración. Se complicó con la broncoaspiración y pues el ejemplar falleció, lamentablemente”.

Casillas también respondió a las críticas de usuarios de redes sociales por no levantar oportunamente al animal.

“Es que no es tan sencillo (puede ocurrir) una miopatía por captura, son animales de más de una tonelada. Eso es algo bastante, bastante complicado que no había sucedido y es muy complicado actuar entre estas situaciones…  no todo está en nuestras manos”.

El cercado

Diana Karen Casillas Casillas explicó que el albergue de las jirafas tiene doble barrera, algo que no tienen todos los zoológicos, pero sí el de León, por seguridad.

“Tenemos la barrera física, que es la malla y la parte de concreto y tenemos aparte el cerco eléctrico. En toda la zona falla bastante la luz, entonces obviamente los cercos eléctricos funcionan con la energía eléctrica. En estos momentos, cuando sucedió ese accidente, hubo una falla de unos 20 minutos, que fue cuando la jirafa se acercó”.

La especialista afirmó que se realizará un diagnóstico para determinar cómo mejorar las condiciones del albergue y para ello, ya existe una coordinación con la Azcarm, la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México, para diseñar un plan adecuado.

Aseguró que todo el proceso fue documentado y que el accidente no fue causado porque la jirafa tuviera hambre, ya que todos los animales tienen dietas adecuadas, pues los nutriólogos del Zooleón reciben asesoría de personal del Parque Animal Kingdom, de Disney.

“La dieta es la adecuada, pero obviamente los animales son curiosos. Y al problema del fallo eléctrico, el animal quiso acercarse” y ocurrió el accidente.

Diana Casillas pidió respeto por el duelo de los cuidadores de Oldie, porque para ellos los ejemplares también se vuelven parte de la familia.

“(El personal del Zoo) somos a los que más nos pesan este tipo de muertes. Nosotros estamos todo el tiempo en contacto con estos animales y obviamente el que fallezcan pues es algo que nos pesa mucho”.

Cuando se le preguntó si se buscaría reemplazar al ejemplar, la veterinaria aclaró: “ningún animal se puede sustituir. Realmente cada uno deja una marca”.

También habló del futuro del programa permanente de conservación de jirafa reticulada, una especie en peligro de extinción que tiene el parque.

“Somos de los mayores reproductores a nivel federal, vamos a continuar con nuestro proyecto”, y mencionó a la jirafa que nació hace tres meses, la cual se está integrando con éxito al grupo.

“Mueren menos ejemplares que antes”

La directora del Zoo dijo que, aunque parece haber más muertes de animales que en otros años, en realidad las estadísticas son más bajas que anteriormente y que, si ahora se conocen todos estos casos, es porque su prioridad como funcionaria es la transparencia.

“Quiero informar a las personas, así de, si ya no ves ese animal, esto fue lo que sucedió, que ahora los damos a conocer. Esa es una diferencia, pero si ven las bajas van muy abajo, realmente a comparación de otros años. El histórico es bastante marcado”, algo que se ha presentado en los informes al Consejo Directivo del parque.

También detalló que personal de la Contraloría interna estuvo presente en la necropsia y en la disposición del cadáver, un protocolo avalado por la Contraloría y por asociaciones de vida silvestre, donde el cuerpo se tiene que marcar para evitar el tráfico ilegal y posteriormente depositarse en un foso. El animal tenía su documentación en regla y esta semana se presentará su baja ante la Semarnat, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Urge cubrir 10 plazas

Diana Casillas comentó que ha solicitado al Ayuntamiento 10 plazas para el área de condicionamiento operante, que permite realizar entrenamiento y enriquecimiento de los ejemplares.

“Enriquecimiento de los ejemplares para que estos ya no tengan la necesidad de ir, por ejemplo, a ramoneo a diferentes lugares, porque esa necesidad ya está cubierta por estas plazas”.

Actualmente hay un aproximado de 160 plazas.

Dato: Las jirafas son los mamíferos más altos del mundo, gracias a sus enormes patas y largo cuello. De acuerdo con el ZooLeón, las patas de una jirafa son más altas que muchas personas, miden alrededor de 1.8 metros y les permiten correr a más de 55 kilómetros por hora en distancias cortas y a más de 15 kilómetros por hora en trayectos más largos.

En el Zoológico de León permanecen 14 ejemplares de esta especie, incluida una jirafa bebé de tres meses.

RAA

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