Rusia.- Ucrania lanzó un intenso ataque nocturno con drones contra una docena de regiones de Rusia, la península de Crimea ocupada por Moscú y los mares circundantes, informó este viernes el Ministerio de Defensa ruso, en lo que parece ser una de las mayores ofensivas con aeronaves no tripuladas desde el inicio de la invasión a gran escala, hace más de cuatro años.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa de Rusia, las defensas antiaéreas interceptaron 660 drones ucranianos. Hasta ahora, el mayor ataque registrado durante el último año había ocurrido el 17 de mayo, cuando las autoridades rusas reportaron el derribo de 556 drones.

En un intento por modificar el curso de la guerra de desgaste, Ucrania ha intensificado durante los últimos meses los ataques con drones de largo alcance contra instalaciones petroleras, energéticas y objetivos militares ubicados detrás de la línea del frente y dentro del territorio ruso.
Reportan daños en una planta química
Los primeros reportes sobre daños fueron limitados. El Ministerio de Defensa ruso no informó cuáles fueron los objetivos alcanzados ni el impacto de la ofensiva.
El medio independiente ruso Astra reportó que una planta química y una central hidroeléctrica en Novomoskovsk fueron alcanzadas y se incendiaron. Sin embargo, esta versión no ha sido confirmada oficialmente ni verificada de manera independiente.
Por su parte, el alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, informó que 47 drones fueron derribados cuando se dirigían hacia la capital, sin que se reportaran víctimas o daños materiales.
El Servicio de Seguridad de Ucrania aseguró que utilizó drones para atacar embarcaciones de la Marina rusa y sistemas de radar de defensa aérea en Kerch, importante puerto de Crimea.
Según la agencia ucraniana, los objetivos fueron los buques de reconocimiento y colocación de minas Volga y Vyatka, así como el ferry Petropavlovsk, ataque que habría provocado un incendio de gran magnitud. Esta información tampoco pudo verificarse de manera independiente.
Zelenskyy anuncia una nueva ofensiva
Horas antes del ataque, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, publicó en la red social X que ordenó una “operación de influencia de 40 días”, la cual buscaría incrementar la presión militar sobre Rusia para obligarla a negociar el fin del conflicto.
Pese a la escalada militar, ambos países intercambiaron este viernes 160 prisioneros de guerra por cada bando.
Zelenskyy afirmó además que obtuvo nuevos compromisos de apoyo internacional durante la reciente cumbre del G7, incluido respaldo del presidente estadounidense Donald Trump, y aseguró que esa ayuda permitirá fortalecer la capacidad militar ucraniana.
Continúan los ataques rusos sobre Ucrania
Mientras tanto, los ataques rusos dejaron al menos tres civiles muertos y 29 heridos en distintas regiones ucranianas.
Dos personas murieron y siete más resultaron lesionadas en la región de Járkiv durante las últimas 24 horas, informó el gobernador Oleh Syniehubov.
Además, un ataque con drones contra la ciudad de Izium provocó la muerte de una mujer y dejó tres personas heridas.
En Kiev, Odesa, Zaporiyia y Sumy también se reportaron al menos 19 lesionados, entre ellos un niño de 9 años. Las autoridades indicaron que Rusia utilizó bombas planeadoras y misiles balísticos Iskander-M durante la ofensiva.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que logró interceptar 174 de los 189 drones lanzados por Rusia durante la noche, aunque cuatro de los siete misiles balísticos alcanzaron diversos objetivos.
Sin concentración de tropas en la frontera con Bielorrusia
Las autoridades ucranianas descartaron, por ahora, una acumulación de tropas rusas en la frontera con Bielorrusia.
El portavoz del Servicio Estatal de Guardia Fronteriza, Andrii Demchenko, señaló que, aunque Rusia continúa ampliando instalaciones militares dentro de territorio bielorruso, los servicios de inteligencia no han detectado una concentración de efectivos o equipo militar cerca de la frontera con Ucrania.
No obstante, indicó que Moscú mantiene un número creciente de bases y centros de entrenamiento militares en el interior de Bielorrusia, situación que continúa bajo vigilancia de las autoridades ucranianas.