Kiev, Ucrania.— Rusia bombardeó la capital de Ucrania con drones y misiles durante 11 horas, desde la noche del miércoles hasta la mañana del jueves, en un ataque que dejó al menos 21 civiles muertos y decenas de heridos. Moscú describió la ofensiva como una represalia por los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas.
Fuertes explosiones sacudieron Kiev, donde más de 50 mil personas se refugiaron en estaciones del Metro después de que las autoridades emitieron alertas de ataque aéreo, informó el sistema de transporte. Equipos de emergencia trabajaron durante todo el día entre los escombros de edificios de departamentos colapsados y calcinados en busca de víctimas.

El Ministerio de Defensa de Rusia señaló en un comunicado que el bombardeo fue una respuesta a los recientes ataques de largo alcance de Ucrania, los cuales han provocado una grave escasez de combustible y aumentado la presión sobre el presidente Vladímir Putin.
Los ataques cada vez más frecuentes de Ucrania dentro de territorio ruso, descritos por el presidente Volodímir Zelenskyy como una ofensiva relámpago de 40 días, han tenido como principal objetivo refinerías de petróleo, lo que ha generado una crisis de combustible y un creciente malestar entre la población rusa, que ya resiente los efectos económicos de la guerra.
Más de cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala, los avances tecnológicos de Ucrania en el desarrollo de drones le han otorgado una ventaja, de acuerdo con funcionarios occidentales y analistas. Los ataques contra rutas de suministro detrás de la línea del frente han reducido el impulso del ejército ruso y han hecho más lento y costoso su avance.

Las fuerzas ucranianas también han concentrado ataques contra los suministros destinados a Crimea, lo que ha provocado la peor crisis de combustible en la península desde su anexión por Rusia en 2014 y ha golpeado la narrativa del Kremlin de que Moscú mantiene el control de la guerra.
Autoridades ucranianas sostienen que buscan obligar a Putin a sentarse a negociar; sin embargo, la respuesta de Moscú ha sido intensificar los bombardeos.
Los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto, impulsados recientemente por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump, no han dado resultados. Se espera que Trump y Zelenskyy asistan la próxima semana a la cumbre de la OTAN en Turquía.
Analistas consideran que Putin apuesta a que el tiempo juega a su favor, con la expectativa de que el respaldo occidental disminuya y la resistencia ucraniana termine por debilitarse ante la presión de los bombardeos estratégicos.

“Noche de horror” en Kiev
El ataque dejó 21 personas muertas en Kiev, según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania. Además, más de 90 personas resultaron heridas.
El ministro de Relaciones Exteriores, Andrii Sybiha, calificó la ofensiva como una “noche de horror” para la capital, que antes de la guerra tenía una población cercana a los tres millones de habitantes.
Los destellos provocados por la explosión de drones y misiles iluminaron el cielo nocturno, mientras las trazadoras de la defensa antiaérea cruzaban el aire entre enormes columnas de humo negro.
Las autoridades informaron daños en más de 30 puntos de la ciudad, incluidos alrededor de 20 edificios residenciales.
Serhii Budko, habitante de Kiev, relató que tres o cuatro misiles balísticos impactaron el distrito donde vive.
“Estábamos dentro del refugio y sentimos que todo temblaba… el techo y el piso”, narró el joven de 24 años.
En el distrito de Desnianskyi quedaron personas atrapadas dentro de un edificio residencial de nueve pisos. En Darnytskyi, gran parte de otro edificio del mismo tamaño colapsó.
En la región central de Dnipropetrovsk, otro ataque ruso mató a una niña de siete años e hirió a otras cuatro personas, entre ellas una menor de 11 años, todos integrantes de la misma familia, informó el jefe regional Oleksandr Hanzha.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que el bombardeo estuvo dirigido “exclusivamente contra objetivos militares o vinculados al ámbito militar”.
No obstante, los ataques aéreos rusos han alcanzado de manera reiterada zonas civiles. Según Naciones Unidas, más de 16 mil civiles ucranianos han muerto desde el inicio de la guerra.
No existen cifras confiables sobre las bajas militares. Un informe del Center for Strategic and International Studies estimó que hasta 1.8 millones de soldados han muerto, resultado heridos o desaparecido en ambos bandos, siendo las tropas rusas las que concentran la mayor parte de esas pérdidas.
Ucrania pide más sistemas antiaéreos
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que utilizó “armas de largo alcance de alta precisión” y drones para atacar fábricas de armamento, instalaciones energéticas en Kiev y sus alrededores, así como infraestructura de aeródromos militares en otras regiones de Ucrania.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 74 misiles y 496 drones durante el ataque.
Aunque las defensas antiaéreas de Ucrania han mejorado de forma considerable, especialmente contra drones, interceptar misiles balísticos sigue siendo mucho más complicado. Estos representaron aproximadamente un tercio de los misiles disparados durante la ofensiva.
Sybiha afirmó en abril que la industria armamentista ucraniana ya cubre hasta el 75% de las necesidades de sus Fuerzas Armadas. Sin embargo, reiteró el llamado a los países aliados para suministrar más sistemas Patriot, considerados la mejor defensa frente a los misiles balísticos rusos.
Ucrania ataca otra refinería rusa
Por su parte, las fuerzas ucranianas atacaron durante la noche una de las mayores refinerías de petróleo de Rusia, ubicada en la región de Nizhni Nóvgorod, al este de Moscú, provocando un incendio, informó el Estado Mayor General de Ucrania.
Además, el ejército ucraniano atacó un puente ferroviario sobre el río Siverskyi Donets, en la región de Lugansk ocupada por Rusia, utilizado para el traslado de personal, armamento y suministros militares, según el propio Estado Mayor.