Río de Janeiro.- Las autoridades electorales brasileñas reanudaron el domingo su conteo de votos en la competida segunda vuelta presidencial entre el mandatario actual, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, después de una caótica extensión de último momento al horario de los centros de votación.
La extensión causó confusión en muchos de los centros de votación. Algunos ya habían cerrado cuando el Supremo Tribunal Federal dio a conocer su decisión tres minutos antes de la hora de cierre de las urnas, por lo que el conteo de los resultados se suspendió hasta el final del plazo de dos horas.
La decisión abre la puerta a posibles impugnaciones legales sin importar quién gane. El equipo de Lula dijo que ya analizaba la posibilidad de emprender acciones legales por “interferencia en el proceso electoral”, señaló Edinho Silva, presidente del Partido de los Trabajadores (PT).
La campaña de Bolsonaro aún no se ha pronunciado al respecto. Un aliado de Bolsonaro, Nikolas Ferreira, dijo que la decisión —que provino del juez del Supremo Tribunal Federal que también fue abogado personal de Lula— es un intento de impugnar la probable victoria de Bolsonaro.
La elección determinará si Estados Unidos amplía de manera significativa su creciente influencia en América Latina. Un triunfo de Bolsonaro significaría un cambio a la derecha en la economía más grande de América Latina en un año en el que los aliados de Trump se han anotado victorias en Chile, Perú y Colombia. Un triunfo de Lula dejaría a Brasil y a México con líderes de centroizquierda.
Las encuestas mostraban a los dos candidatos —que necesitan más del 50 % de los votos para convertirse en el próximo líder de Brasil en enero— en una contienda muy reñida. La elección enfrenta al veterano político de centroizquierda Lula contra Bolsonaro, aliado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que está en prisión.
Juez dictamina extender la votación por 2 horas
Mientras cerraban las urnas, el juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin tomó la decisión de extender la votación por dos horas más en todo el país, a solicitud de ambos candidatos. La petición de Lula se produjo después de que se registraron problemas con los autobuses que brindan transporte a los centros de votación en San Pablo y Salvador, dos ciudades que tienden a favorecer al mandatario. Un juez electoral estatal ordenó el arresto del secretario de movilidad de Salvador, capital del estado de Bahía, Pablo Souza, después de que se impidió la salida de al menos 75 autobuses públicos de los garajes municipales.
La solicitud de Bolsonaro se debió a las fuertes lluvias en el sur de Brasil, donde él figura como favorito.
La extensión amenazaba con causar problemas logísticos, debido a que es probable que algunos centros de votación ya hubieran cerrado antes de recibir la orden de permanecer abiertos.
En Brasilia, voluntarios que supervisan el conteo de votos en una escuela debatieron si debían quedarse después de que se dio a conocer el anuncio de extender la votación, pero la mayoría de ellos se fueron unos 15 o 20 minutos después del cierre de urnas y de haber entregado la información del conteo a las autoridades electorales. En un centro de votación de Río de Janeiro se apagaron las máquinas de votación minutos después de la hora prevista de cierre y no podían volver a encenderse.
Más tarde, Zanin aclaró que la decisión es válida dondequiera que los centros de votación siguieran abiertos.
La misión electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA) destacó en un comunicado que sigue de cerca los informes de problemas con el transporte público.
Preocupaciones por la seguridad y el costo de vida
Flávio Bolsonaro superó a Lula por más de 2.2 millones de votos en la primera vuelta de la elección a principios de este mes. Sin embargo, más de 33 millones de votantes de casi 160 millones no acudieron a votar.
Bolsonaro y Lula sostienen posturas ideológicas opuestas en temas que van desde las relaciones entre Estados Unidos y Brasil y el cambio climático hasta el bienestar social.
En muchos sentidos, la segunda vuelta en Brasil se asemeja a una revancha entre las dos fuerzas políticas polarizadas del país, que despiertan tanta pasión como rechazo. Hace cuatro años, Lula derrotó al padre de Bolsonaro por el margen más estrecho desde el retorno del país a la democracia en 1985.
Lula, quien gobernó el país por primera vez entre 2003 y 2010, ha enfrentado una dura batalla por la reelección debido a preocupaciones sobre el costo de vida y la seguridad. Bolsonaro convirtió un enfoque de mano dura contra el crimen en la piedra angular de su campaña y prometió reducir los precios de los alimentos, mientras que en un intento por atraer a los votantes indecisos, Lula ha apostado por costosos incentivos.
Ambos han sido alcanzados por sospechas de corrupción que involucran a familiares y aliados, con Bolsonaro implicado en un escándalo de gran alcance que sacude a Brasil. Lula pasó más de un año en prisión por condenas por corrupción que finalmente fueron anuladas.
Votantes de Lula, atraídos por su larga trayectoria política
Los votantes de Lula acudieron a las urnas el domingo impulsados por su historial de apoyar a personas marginadas y trabajar para sacar a los brasileños de la pobreza.
“Lula es un hombre del pueblo y sabe lo que es ser pobre”, dijo Luzia da Souza, quien administra un bar en Río de Janeiro. “Me resulta imposible no votar por él”.
Anderson Falcão, un periodista de 43 años en Brasilia, dijo que le preocupaba la visión política a largo plazo de Bolsonaro, a la que calificó como “excluyente”.
“Es un proyecto que perjudica a los menos afortunados, perjudica a los trabajadores, a las mujeres, al bosque, al Amazonas”, dijo.
Los votantes de Bolsonaro, muchos de los cuales vestían camisetas amarillas y verdes de Brasil en apoyo al senador, dijeron que quieren un cambio.
“Las cosas están sumamente caras y los impuestos son demasiado altos”, dijo Fabianne Borges Santoro, una fisioterapeuta de 45 años en Río de Janeiro. Agregó que alguna vez votó por el partido de Lula pero ahora lo asocia con la corrupción.
Abstenciones en la primera vuelta podrían decidir el resultado
Kelvin Gomes Pimental, un analista de datos de 28 años en Brasilia, votó por el candidato de un tercer partido en la primera vuelta, haciendo que su voto por Lula sea decisivo en esta elección.
“Ni siquiera se trata del propio Flávio. También se trata mucho de la gestión del otro gobierno de Bolsonaro. Él quería dar un golpe (de Estado)”, dijo. “Estos temas me asustan un poco”.
Diogo Furtado, un conductor de Uber de 35 años en Río de Janeiro, no votó la primera vez por su trabajo, pero comentó que votará en blanco el domingo. Dijo que ninguno de los dos candidatos le convenció.
“Brasil necesita un nuevo candidato”, dijo Furtado. “Pero, desafortunadamente, nuestro país ha quedado dominado por dos nombres: Lula y Bolsonaro”.
El gobierno de Trump ha tenido un peso considerable
Lula ha criticado al presidente de Estados Unidos antes de la elección en Brasil, al hablar de los riesgos de la intervención estadounidense en comicios brasileños después de que el gobierno de Trump impusiera altos aranceles a las exportaciones brasileñas y clasificara a grupos de narcotráfico como organizaciones terroristas extranjeras. Según expertos, las medidas podrían haber tenido como objetivo hacer que Lula parezca blando frente al crimen.
Flávio Bolsonaro ha destacado su cercanía con la Casa Blanca e insistió en que Brasil necesita cerrar mejores acuerdos con Washington, incluso en materia de minerales raros. Brasil estima que sus yacimientos contienen hasta 21 millones de toneladas, solo por detrás de China. Niega que el gobierno estadounidense lo esté ayudando. Trump dijo el domingo que estaba viendo las elecciones, pero declinó respaldar a un candidato.
AAK