Mérida.- A menos de un año de haber asumido la Administración de Yucatán -que promueve la austeridad republicana-, el morenista Joaquín “Huacho” Díaz Mena adquirió un nuevo predio ganadero en el oriente del estado y amplió sus propiedades rurales durante la última década a 235 hectáreas.

La operación quedó formalizada el 2 de abril de 2025 mediante escritura pública ante la Notaría 52 de Mérida, en poder de REFORMA, involucrando directamente al actual gobernador de Yucatán.

El terreno corresponde al rancho “San Manuel Número Uno”, en el municipio pecuario de Panabá y clasificado como predio rústico.

Tiene una superficie de 755 mil 500 metros cuadrados (75.5 hectáreas).

La operación fue reportada por 1 millón 400 mil pesos, es decir, cerca de 18 mil pesos por hectárea.

Sin embargo, valuadores rurales y productores del oriente de Yucatán ubican tierras de engorda de ese tamaño por encima de los 10 millones de pesos, dependiendo de accesos, aguajes y cercanía a hatos ganaderos.

La diferencia entre valor comercial y valor declarado es consistente con una práctica extendida en zonas rurales, que es registrar montos menores para reducir el pago de impuestos.

El Gobernador tiene otras dos propiedades en la misma región: el rancho “San Ramón” adquirido en 2015, de 91 hectáreas, con un precio declarado de 50 mil pesos, y otro, el rancho “Cocoyol”, comprado en 2020, de 68.

Bienes son por ganadería

El gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena (Morena), conocido como “Huacho”, defendió el origen de sus propiedades rurales, al asegurar que forman parte de una actividad ganadera familiar y que su valor es menor por estar en terrenos pedregosos.

Díaz Mena afirmó que todas las operaciones relacionadas con la compra de tierras están registradas fiscalmente y se realizaron con recursos privados, sin involucrar dinero público.

En un comunicado difundido este fin de semana, el Mandatario afirmó que él mismo tiene cerca de 30 años dedicado a la ganadería y que aprendió el oficio desde niño junto a su abuelo y su padre.

Mi familia se dedica a la ganadería desde hace más de 60 años; particularmente, yo estoy en la actividad desde hace 30 años”, señaló.

Según explicó, las propiedades rurales que posee se han adquirido con ingresos provenientes de la actividad pecuaria y forman parte de una tradición productiva familiar que se ha mantenido por generaciones.

Recordó que desde los 10 años acompañaba a su abuelo a ordeñar vacas y que posteriormente vendían la leche en el puerto de San Felipe, mientras que su padre encabezó durante varios periodos a los ganaderos de la región.

“Desde mi abuelo, con quien de niño aprendí el trabajo del campo, luego con mi padre y ahora con mis hijos, trabajo en la ganadería como una actividad familiar tradicional en la región oriente de Yucatán. Mi abuelo me llevaba a ordeñar vacas cuando tenía 10 años de edad y vendía la leche en el puerto de San Felipe. Mi padre fue presidente de los ganaderos durante varios periodos”, recalcó.

Las propiedades rurales que poseo forman parte de esa actividad productiva y han sido adquiridas a lo largo del tiempo con ingresos provenientes del propio trabajo en el sector. Todas las operaciones están debidamente registradas fiscalmente y se realizan con recursos privados, sin involucrar recursos públicos. La actividad pecuaria que desarrollamos reinvierte sus rendimientos en tierra, infraestructura y ganado, como es común en este tipo de producción”.

Grupo REFORMA publicó este domingo que el morenista amplió durante la última década sus propiedades rurales hasta acumular 235 hectáreas en el oriente de Yucatán.

Entre ellas, se encuentra el rancho “San Manuel Número Uno”, en el Municipio de Panabá, adquirido en abril de 2025 mediante escritura pública por 1.4 millones de pesos por un predio de 75.5 hectáreas, equivalente a unos 18 mil pesos por hectárea.

Según valuadores rurales y productores de la región los terrenos ganaderos de ese tamaño podrían superar los 10 millones de pesos, dependiendo de accesos, aguajes y cercanía a hatos ganaderos.

En su respuesta, Díaz Mena rechazó esas versiones.

Argumentó que los terrenos se ubican en una zona cercana a la costa con suelos pedregosos, lo que reduce su valor comercial por hectárea.

“Es impreciso el valor que publican. En la región donde estamos, por estar cerca de la costa y ser tierras muy pedregosas, el costo por hectárea es más bajo”, señaló.

De hecho, he dicho que si me pagan siquiera la mitad del valor que publican, se los vendo con gusto”, ironizó.

AAK

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