Ciudad de México.- El Gobierno federal confirmó que el derrame, que desde hace semanas afecta al Golfo de México, se registró tras una fuga en un oleoducto de Pemex.

Rosaura Ruiz, titular de la Secihti, informó que la mancha de hidrocarburo que comenzó a esparcirse en playas de Campeche, Tabasco, Veracruz, Tamaulipas y hasta Estados Unidos, se registró entre el 4 y 17 de febrero en inmediaciones de la plataforma Abkatun, en la zona de Cantarell.

Asimismo, también se reportó que hay tres funcionarios cesados por esta afectación medioambiental.

Durante una conferencia llevada a cabo este jueves 16 de abril, en la que participan diferentes dependencias, el director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez Padilla aseguro que mientras concluyen las investigaciones sobre el derrame que ocurrió en el Golfo de México, algunas personas serán separadas de sus cargos.

Según Rodríguez Padilla, los cargos removidos fueron: el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección ambiental, el coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos y el líder de derrames y residuos.

Asegura director que les ocultaron información

El análisis interno de Petróleos Mexicanos (Pemex) sobre el derrame en el complejo Abkatún-Pol-Chuc no solo identificó el origen de la fuga, sino una serie de irregularidades operativas que, de acuerdo con su director general, Víctor Rodríguez Padilla, nunca fueron informadas a los altos mandos de la empresa.

A partir de la revisión de bitácoras de ocho embarcaciones y el cruce con información técnica y satelital, el funcionario reportó hallazgos directamente a la Fiscalía General de la República y a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, a través de la unidad de responsabilidades de la petrolera.

La primera irregularidad identificada fue la pérdida de integridad mecánica de un oleoducto, así como trabajos de reparación no reportados ni a la dirección general ni a los niveles superiores de la empresa.

En segundo lugar, se confirmó la existencia de una fuga de hidrocarburos en instalaciones de Pemex, la cual fue negada de manera “sistemática” por áreas operativas, incluso en marzo, cuando comenzaron a registrarse arribazones de petróleo en costas del Golfo de México.

Otra de las inconsistencias detectadas fue la coincidencia entre el punto de daño del ducto y el origen de la mancha identificado por análisis científicos, lo que refuerza la trazabilidad del incidente frente a versiones iniciales que apuntaban a otras causas.

Asimismo, se documentó el ocultamiento de al menos 350 m³ de agua oleosa recuperada mediante barreras de contención, información que no fue reportada oportunamente.

También se evidenció una contradicción entre reportes que calificaban el incidente como un “simple lagrimeo” y el despliegue de once embarcaciones utilizadas para contener, recuperar y dispersar hidrocarburos.

Finalmente, el análisis señala como irregularidad la decisión de no detener completamente el flujo del ducto, lo que contribuyó a prolongar la duración y magnitud del derrame. El cierre de la válvula principal se realizó hasta el 14 de febrero, ocho días después de detectada la fuga.

Las bitácoras revisadas documentan que desde el 6 de febrero un sobrevuelo detectó presencia de aceite cerca de la plataforma Pol Alfa, lo que derivó en la instalación inmediata de barreras y trabajos de contención. Sin embargo, el origen exacto de la fuga fue localizado hasta el 8 de febrero por buzos especializados, tras 48 horas de búsqueda en condiciones adversas.

La fuga se ubicó en un oleoducto de 36 pulgadas en el lecho marino, dentro del activo Abkatún-Pol-Chuc, donde convergen varios yacimientos. La reparación concluyó el 18 de febrero.

“Hay que revisar día por día, hora por hora lo que sucedió. Vienen los reportes. Eso fue lo que analizamos y esas fueron las seis conclusiones”, afirmó Rodríguez Padilla.

Incidentes en Dos Bocas

El 11 de abril, AM publicó que la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, acumula en menos de dos años de operación una cadena de muertes, incendios y fallas que contrasta con el desempeño de complejos con más de 40 años en funcionamiento.

El caso más reciente de la Olmeca ocurrió el jueves, cuando un incendio obligó a activar protocolos de emergencia dentro del complejo de Paraíso, Tabasco.

El accidente más grave ocurrió el pasado 17 de marzo de 2026, cuando un incendio dejó cinco muertos en las inmediaciones de la planta.

Pemex atribuyó el siniestro a un derrame de líquidos inflamables y “aguas aceitosas” asociado a las lluvias, mientras reportes posteriores documentaron también afectaciones ambientales en la zona.

Antes, el 10 de agosto del 2024, murieron dos trabajadores tras incendiarse un vehículo al interior del complejo, y el 28 de septiembre del mismo año otro empleado falleció y uno más resultó lesionado por exposición a gas tóxico en la parte superior de un tanque.

Luego vinieron los paros técnicos. Pemex confirmó que el 25 y 26 de abril de 2025 la refinería sufrió un paro de plantas de proceso por una falla de comunicación en la planta de cogeneración, lo que provocó una falla general de vapor y redujo la carga eléctrica del complejo, sacando de operación a los turbogeneradores.

El 26 de enero de 2026, Dos Bocas volvió a detener operaciones por una falla eléctrica que obligó a parar unidades clave, entre ellas la coquizadora, la catalítica y plantas hidrodesulfuradoras, según reportes internos.

En contraste, las refinerías del Sistema Nacional de Refinación presentan historiales de riesgo más acotados en proporción al tiempo que llevan operando.

En la refinería de Tula, Hidalgo, uno de los incidentes más graves recientes ocurrió en abril de 2023, cuando una explosión en la planta catalítica dejó al menos un trabajador muerto y obligó a detener parcialmente operaciones. Antes de ello, los eventos de alto impacto se remontaban a años previos, sin una recurrencia constante.

El caso más reciente de la Olmeca ocurrió el jueves, cuando un incendio obligó a activar protocolos de emergencia dentro del complejo de Paraíso, Tabasco./Foto: A.Reforma
En tanto, en la planta de Salina Cruz, Oaxaca, se registró en 2024 un incendio provocado por el desbordamiento de residuos aceitosos tras fuertes lluvias, que dejó 2 muertos y un herido.

Minatitlán, Veracruz, ha presentado episodios más frecuentes, pero espaciados en el tiempo. En abril de 2021, una explosión en la refinería dejó un saldo de siete heridos. Sin embargo, estos eventos no han sido constantes año con año, sino intermitentes a lo largo de décadas de operación.

Cadereyta, en Nuevo León, también ha registrado incidentes, aunque de menor magnitud en años recientes. Uno de los más relevantes ocurrió en 2022 con un incendio controlado en una planta de proceso, sin que derivara en una crisis operativa prolongada.

La refinería Ciudad Madero tuvo su último incidente grave hace nueve años: una emanación de ácido sulfhídrico dejó un muerto y tres intoxicados, mientras que en Salamanca se registró un incendio en 2024 que no provocó víctimas. Por último, en Tula, la liberación de vapor de alta presión causó cuatro heridos.

RAA / HLL

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