Ciudad de México.- Tras rechazar las acusaciones de narcotráfico formuladas por el Gobierno estadounidense, el senador de Morena por Sinaloa, Enrique Inzunza, descartó ayer pedir licencia a su cargo, como lo hicieron el viernes el Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el Alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, también morenistas.
A través de publicaciones, Inzunza aseguró que, de ser requerido, acudirá a comparecer ante cualquier instancia mexicana, y que se encontraba en su terruño, Badiraguato, tierra también de Joaquín “El Chapo” Guzmán y otros capos.
“Rechazo con toda firmeza las calumnias y el oprobio del que se pretende hacerme objeto, a través de imputaciones falsas y dolosas”, aseguró el Senador.
“De ser solicitado, acudiré puntualmente a cualquier citación o llamamiento que me formulen las autoridades competentes de nuestro País, en el marco de sus atribuciones constitucionales”, agregó.
Por la tarde, en un video, el Senador informó que se encuentra, como cada fin de semana, en su natal Badiraguato.
Aseguró que acudirá a la siguiente sesión de la Comisión Permanente, prevista para el miércoles a las 11:00 horas.
Busca ser testigo cooperante en Estados Unidos
En un movimiento que sacude la estructura política de Sinaloa y el país, se ha revelado que Enrique Inzunza Cázarez busca formalizar un acuerdo como testigo cooperante ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos. La negociación implicaría la entrega de testimonios sobre la operación de redes políticas y su presunta relación con grupos externos.
Esta decisión del funcionario ocurre en un contexto de intensa presión judicial y diplomática. Diversos sectores de la opinión pública buscan conocer detalles sobre la información que Inzunza podría aportar, lo que ha generado nerviosismo en diversos niveles de la administración estatal y federal.
Inzunza Cázarez ha sido una de las figuras más influyentes en el gobierno de Rubén Rocha Moya. Su posible colaboración con agencias como la DEA o el FBI representa un riesgo para quienes formaron parte de su círculo cercano, dado su conocimiento profundo sobre la seguridad y procuración de justicia en Sinaloa.
El programa de testigos cooperantes ofrece reducciones de sentencias o inmunidad a cambio de pruebas sustanciales. Para Inzunza, este recurso podría ser una salida ante las investigaciones que lo vinculan con carpetas abiertas en tribunales de California y Texas por diversos delitos federales.
Finalmente, la intención de Enrique Inzunza de colaborar con Estados Unidos marca un precedente en la política regional. El desenlace de esta negociación determinará no solo su futuro personal, sino la estabilidad de los acuerdos políticos que han regido en Sinaloa durante los últimos años.
AAK