Encuentra a AM más fácil en Google
Añádenos como fuente preferida y aparece más seguido en tus resultados de búsqueda
Añadir como preferido

La tragedia pudo ser mayor, pero los árboles detuvieron la caída del autobús en el que viajaban 64 peregrinos hacia la Basílica de Guadalupe, y que se desbarrancó en Villa del Carbón, Estado de México.
En esto coincidieron los sobrevivientes, quienes de regreso ya en Guanajuato, narraron los momentos en que cayeron al barranco.
Víctor Peralta, de 25 años, acudió a visitar a su novia Catalina; comió con ella en Villa del Carbón, se despidió con un “te quiero mucho” y en una media hora el camión ya estaba cayendo.
“En ese momento yo me estaba despertando porque alcancé a mirar al otro camión; se enfrenó (sic) el autobús en el que íbamos pero no hubo nada que hacer: empezó a rodar el camión rápido, se fue hasta abajo, no fue mucho, unos 25 metros, pero estaba muy inclinado y lo único que nos salvó es que hay muchos árboles si no quién sabe a dónde hubiéramos ido a parar.
No renegamos
Ma. Ascensión da gracias a la Virgen de Guadalupe y no reniega del momento en que el autobús en que iban ella y 4 familiares cuando cayó a un barranco.
“Es una prueba que nos puso la santísima Virgen, pero nosotros en ningún momento renegamos, le damos gracias a Dios de que estén bien, en ningún momento renegamos y le seguimos dando las gracias una de mis hijas de hecho se regresó para cumplir hasta allá”, comentó la noche del martes afuera de un hospital de Celaya, con un parche en la cabeza, habían pasado ya 24 horas del accidente
El autobús que desbarrancó en Villa del Carbón, quizá iba a exceso de velocidad, pero los árboles del barranco al que cayó, evitaron que el camión siguiera cayendo.
Así lo consideró Víctor Peralta, uno de los sobrevivientes del accidente, que ese día había ido a ver a su novia.
“Fue algo muy rápido porque el autobús en el que íbamos encontró a otro en una curva muy cerrada no hubo tiempo de nada, se orilló mucho y nos fuimos hasta abajo. Estaba lloviendo y caía granizo, la carretera está muy difícil y el encuentro de los dos carros grandes y el agua, y todo se juntó; yo creo que iban un poco a exceso de velocidad.
“Yo quedé bien, estoy golpeado pero no me pasó nada grave yo salí por mi propio pie. Muchas personas se salieron por las ventanas, por el parabrisas, fue algo bueno que salieran porque no siguieron golpeándose, pero malo para otros porque cayeron donde el camión iba y los pisó. Yo traté de agarrarme de algo pero no pude, gracias a Dios no me pasó nada grave”, recordó.
Cuando el camión se detuvo contra un árbol, Víctor vio la magnitud de la tragedia.
“Escuché mucha gente gritando, llorando, gente tirada que no se movía y como no me sentía mal no me desmayé, lo que hice fue salirme a ver que el camión no se estuviera incendiando.
“Cuando vi que todo estaba bien traté de ayudar a la gente que podía. Había gente en el camino que quería salir, otros estaban atorados, algunos estaban que no podían caminar estaban golpeados o inconscientes; una amiga se quebró sus costillas y ya no pudo moverse, la quité del camino donde el camión podía seguir rodando, ahí la dejé y fui a buscar gente y lo bueno fue que llegó mucha gente porque estaban pasando muchos camiones, fue lo que nos ayudó”, platicó.
De no haberse atorado con los árboles -dijo- hubieran caído otros tres metros.
“Sí, todavía había más camino para abajo; el árbol más cercano estaba como a tres metros, era peligroso que la gente que estuviera ahí ayudando como yo que me metí; tenía miedo que el camión siguiera rodando, gracias a Dios no se rodó y llegó la ayuda, tardaron algo porque de ese camino las ciudades están alejadas yo creo que tardaron unos 40 minutos”.
Pasaron dos horas hasta que Víctor ya estaba en una ambulancia con su amiga Nancy, y tardaron otra hora más en encontrar espacio en un hospital.
“El hospital no tenía lo necesario no nos podían atender y nos estaban atendiendo muy lejos, nosotros tardamos una hora en llegar al hospital que atendieran a mi amiga; ella se llama Nancy y creo que tiene cuatro costillas rotas, se le complica un poco para respirar, pero está bien”.
Su novia siguió su camino a la Basílica tras enterarse de que Víctor estaba bien.

Se salvan sus cinco familiares
María Ascensión había viajado a Villa del Carbón para convivir con sus hijas Margarita y Marcela; su nuera Mónica y su sobrina Mariana, quienes el 29 de julio salieron a pie a la Basílica de Guadalupe.
En el autobús iban su sobrina Ana Karina de 12 años, su nieta Jaqueline de 8; ambas resultaron sólo con rasguños; también iban su hermano Francisco Lerma, y su esposo Luis Guerrero.
“Fue una cosa muy fea, que íbamos ya de darles de comer cuando sentí que se descontroló el camión, se ladeó y en la primera vuelta salí disparada, se tronaron los vidrios y es una cosa horrible, vi cómo se fue dando vueltas y vueltas y vueltas hasta que se atrancó en unos árboles y se oyó cuando se atrancó se oyó horrible; quedó de lado y pensé que todos se habían acabado porque se fue dando muchas vueltas.
“Como pude me bajé gateando y hasta donde estaba el camión y les gritaba porque iba mi hermano y más familia, les gritaba y nadie me contestaba y hasta después me regresé otra vez para arriba; en ningún momento perdí el conocimiento, ya luego me regresé y vi que todos iban saliendo del camión”, recordó.

Continúan mujeres su peregrinar
El párroco del templo de la Santa Cruz de Juventino Rosas, Josafat Jiménez Parga, comentó que la peregrinación tradicional de las mujeres hasta la Basílica de Guadalupe continúa.
“Las peregrinas siguen caminando y en su fila. La peregrinación no termina en tragedia, termina en los pies de nuestra Madre Santísima de Guadalupe”, dijo el sacerdote de Juventino Rosas.
Las mujeres que perdieron a un ser querido en el accidente del autobús que desbarrancó sobre la carretera Villa del Carbón-Chapa de Mota, Estado de México, regresaron a su municipio para acompañar a sus familiares.
Entre los fallecidos se encuentran dos personas del municipio de Apaseo el Alto, siete de Juventino Rosas y una más de una comunidad hacia San Miguel de Allende, informó Josafat Jiménez.
El sacerdote indicó que, después de más de ocho días de caminata llegaron a las 6:30 de la mañana a Tlalnepantla, Estado de México, para continuar en la madrugada de hoy con el viaje hasta el Cerro del Tepeyac.
“Muchas de ellas vienen adoloridas, con los pies descalzos, hinchados y ampolladas, es por la fe. Es la fe de un pueblo que viene al encuentro de la Virgen de Guadalupe. Es una tragedia para todo Juventino Rosas que siempre estará unido por el amor”, dijo el párroco Josafat Jiménez.
El padre agregó que cada año las fieles regresan juntas y llegarán a la glorieta de la entrada de Juventino Rosas a las 2 de la tarde, para acompañar los cuerpos hasta las puertas de la parroquia donde se ofrecerá una misa. (OSCAR ORTEGA)

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *