Definitivamente la vitamina D está en boga.
Algunas propiedades de esta vitamina son bien conocidas y están comprobadas, pero cada vez es más frecuente escuchar de otros beneficios en los que se sugiere que pudiera incidir en la salud.
Para la endocrinóloga Leonor Mireles, los suplementos de esta vitamina tienen un boom en la actualidad, porque le han atribuido numerosos beneficios, no todos ellos bien fundamentados.
“Sabemos que actúa en múltiples genes y receptores, algunos de ellos encontrados en tumores como el de mama, colon y próstata, sin embargo, esto está en estudio, lo que sí sabemos es que se encarga de la absorción del calcio y fósforo; si no la tienes, el cuerpo no absorbe la cantidad que necesita”, dice la experta.
Por su parte, el dermatólogo Roger González añade que otros estudios indican que su consumo disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, como infartos miocárdico y cerebral, respectivamente.
“Se ha reportado que pacientes con asma mejoran y estudios hablan de la disminución de la mortalidad por cáncer en general en los que ya lo padecen, mientras que también existen estudios científicos que señalan una disminución en casos de cáncer de piel.
“Pero como existen estudios a favor, otros dicen todo lo contrario, falta mucha evidencia para poder corroborar esta información, continúa en fase de estudio”, aclara el especialista.
Lo que sí está comprobado científicamente es que la vitamina D es eficaz en la prevención del raquitismo en niños y la osteomalacia en adultos y ancianos, especifican ambos especialistas.
La oportunidad de obtenerla se presenta todos los días de una manera fácil y gratuita: el sol, ya que exponerse a él durante algunos minutos ayuda enormemente.
El color natural de la piel tiene un efecto que hasta cierto punto limita la síntesis o producción de vitamina D: una persona con tez blanca la va a sintetizar más fácilmente que una morena, señala González.
“Tal vez se ha hecho popular porque la exposición solar es cada vez menor, lo evitan o usan bloqueador, esto provoca que uno de los metabolitos de la vitamina no se active y tengamos un déficit”, afirma en cambio Mireles.
González, por su parte, aclara que el uso del protector solar limita la absorción de la vitamina, mas no al grado de causar una deficiencia, ya que su aplicación es generalmente inadecuada, tanto en cantidad como en frecuencia.
“De tal modo que el factor de protección solar (FPS) es menor al indicado en el envase, y parte de la radiación ultravioleta (UV) alcanza la superficie cutánea para una eventual síntesis de vitamina D”, indica.
Otro factor que ha favorecido esta moda es porque algunos laboratorios ofrecen a las personas medir sus niveles como una promoción, explica la experta.
“Medir niveles de vitamina D no es de mucha utilidad, la forma adecuada para medirla es por medio de los niveles de 25-hidroxi vitamina D o 25(OH)D, con este dato podemos saber si el paciente tiene o no una deficiencia o insuficiencia”, aclara.
Mientras que niveles iguales o superiores a 30 nanogramos por mililitro se consideran normales, se estima que existe una insuficiencia cuando van de 20 a 29 y una deficiencia cuando son inferiores a 20.

¿Quiénes la necesitan?
Ambos expertos enfatizan que sólo en casos específicos asociados a la falta de vitamina D, está indicado medir los niveles de 25-hidroxi vitamina D.
En mujeres postmenopáusicas o personas con osteoporosis la deficiencia es muy frecuente, alrededor del 60% y este porcentaje se eleva al 80% cuando ocurre después de los 50 años.
En ellos es recomendable suplementar, pero no con calcitriol.
Éste debe ser usado en enfermedades menos frecuentes, como cuando dejan de funcionar o se extirpan las glándulas paratiroides o por insuficiencia renal crónica.
Otros factores de riesgo son tener fibrosis quística, enfermedad de Crohn, falla renal o hepática, problema de malabsorción intestinal o de paratiroides, ser obeso o estar embarazada.
También algunas enfermedades granulomatosas, como la tuberculosis, coccidioidomicosis, sarcoidosis, histoplasmosis y algunos tipos de linfomas, pero éstas son más raras.
“Personas que ingieren medicamentos que evitan el metabolismo de la vitamina, como esteroides, colestiramina, anticonvulsivos, antimicóticos y antirretrovirales, también son susceptibles.
“En ellos está muy recomendado que se revisen sus niveles de vitamina D y la dosis que van a necesitar va a variar según el problema que padezcan”, expone la endocrinóloga Leonor Mireles.
Aunque la edad no es algo indicativo, se sabe que las personas de la tercera edad tienen un mayor riesgo de tener una deficiencia, simplemente porque se asolean menos.
Por otra parte, el dermatólogo Roger González resalta que con el paso del tiempo la piel empieza a perder la capacidad de absorber la radiación ultravioleta y por ende de sintetizar la vitamina D.
“A partir de los 70 años la capacidad de síntesis de vitamina D disminuye más de dos terceras partes y se produce solamente el 30% que producíamos a los 20 o 25 años”, advierte.
Los suplementos con cantidades normales contienen 600 unidades de la vitamina, que es la dosis diaria recomendada para una persona adulta sana, afirma por su parte Mireles.
Si sufre de graves deficiencias requerirá de niveles mayores, en el orden de mil, mil 500 o 2 mil unidades, y en casos muy graves formulaciones de 5 mil serán necesarias.
La endocrinóloga destaca que si alguien que no la necesita y la consume no causa daños en dosis moderadas, sin embargo en grandes dosis puede provocar una intoxicación, causando piedras en riñones y niveles de calcio elevados en sangre.
Ambos especialistas comparten que una buena alimentación y un baño de sol diario bastan para poseer niveles aceptables en el organismo, pero no por mucho tiempo.
Si la persona se expone en forma prolongada a la luz solar y se pigmenta, la melanina bloquea la absorción de rayos ultravioletas y, en esa circunstancia, la exposición solar ya no es útil.”
Con hacer 15 minutos diarios es más suficiente para que se active su vitamina D y no tenga una deficiencia”, dice Mireles.

¡Búscala!– Consume pescados, como el atún y el salmón, y las yemas de los huevos.
– Busca alimentos fortificados con ella, como cereales y lácteos.
– Date un baño de sol durante 15 minutos diariamente.
– Si tienes la tez muy oscura, quédate unos minutos más.
– La mejor hora para hacerlo es entre las 10:00 y las 15:00 horas.
– Aunque es recomendable hacerlo sin bloqueador, su uso disminuye, pero no impide, la síntesis de vitamina D.

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