La ordeña en el poliducto Salamanca-Guadalajara en Tlajomulco provocó una fuga de gasolina, la evacuación de al menos 7 mil personas y la suspensión de clases.
Familias de los fraccionamientos Chulavista y Lomas del Mirador tuvieron un agitado despertar -alrededor de las 4 de la tarde- ante el riesgo de explosividad y ya anoche empezaban a regresar a sus casas.
Si bien las averiguaciones previas por robo de hidrocarburo han tenido un crecimiento de 181% en la entidad en relación con el año pasado, al pasar de 88 indagatorias a 248, no así las detenciones por este delito.
En las indagatorias se considera tanto la sustracción de ductos como el robo de camiones cisterna y según registros de Reforma sumaban 15 las personas detenidas en lo que va del año por el robo de hidrocarburos.
Por la ordeña de ayer, se informó que hay una persona a la que se le investiga. “Quiero informarles que tenemos ya un detenido, tenemos una persona que se está investigando; se le detuvo en las inmediaciones de estos lugares en una pipa, estamos investigando”, dijo el gobernador Aristóteles Sandoval al visitar el fraccionamiento Chulavista.
El Gobernador dijo que el castigo para las personas que cometan este tipo de ilícitos debe incrementarse.
En lo que va del año se han detectado 60 tomas clandestinas, principalmente en la zona de Los Altos, de Tlajomulco y en Tala, expuso José Luis Moreno Martínez, representante regional de Comunicación social de Pemex.
En Tlajomulco se fugaron 154 mil litros de gasolina de la toma clandestina.
Vuelve el miedo
El miedo desatado por una fuga regresó ayer a Jalisco.
María Guadalupe Hernández, sus hijos, nietos y bisnietos, pasaron del miedo al cansancio tras horas de espera para decidir si se iban con algún familiar o se quedaban a esperar indicaciones de la autoridad.
“Primero yo pensé que había pasado algo por mi casa, yo dije ‘¿qué pasó?’, también vivimos en medio de drogadictos y eso. Nos dio miedo (…), las patrullas desde las 5 de la mañana ya se oían. Y ya empezaron que ‘vámonos, vámonos’, y empezamos todos a hablarles a mis hijos”, narró.
Eran las 11 de la mañana y la familia de Guadalupe se encontraba concentrada en una zona comercial ubicada en bulevar Colón y bulevar Tegucigalpa, por el ingreso oriente a Hacienda Santa Fe, donde todos desayunaban lonches, luego de seis horas de esperar información del Ayuntamiento para saber si sería posible regresar a sus viviendas.
“Vamos a esperar, queremos regresar por las cosas (de la casa). Nos dijeron ahí en Chivabarrio que si queríamos un albergue, pero pensamos que esto se va a calmar, si se calma ahorita pues qué bueno”, dijo María Guadalupe.