Un entorno negativo y carente de estimulación en la primera infancia, puede tener un gran impacto en el resto de la vida de una persona, advierte el doctor en psicología Kenneth Pugh.
Estos impactos se podrán ver en el desarrollo del lenguaje, la capacidad para leer y escribir y más adelante en la capacidad de aprender en la escuela.
“El cerebro está conectado para el aprendizaje de lenguaje, es un aparato fantástico, pero si no es estimulado correctamente, el pequeño no podrá tener un desarrollo natural”, indicó el también director de investigación de los laboratorios Haskins, al hacer referencia a los niños que crecen en orfanatos con una gran negligencia formativa, o que incluso en su mismo hogar, los padres no les prestan la atención que necesitan.
“Estos niños mostraron problemas con regulación emocional, linealmente ligada a qué tanto tiempo pasaron en el orfanato. Mientras más larga la desatención, peor era su desempeño”.
Es por eso que una de las principales recomendaciones de Pugh fue que los padres hablen constantemente con los niños, jueguen con rimas, nuevos sonidos y más vocabulario para activar desde un inicio el desarrollo natural del lenguaje en el cerebro.