Genera energíacon luz solar
Juan Pablo García incubó en el Tecnológico de Monterrey su empresa Kiin Energy, de energía renovable.
La experiencia empresarial de este joven ingeniero inició hace siete años, cuando desarrolló en la incubadora de negocios del ITESM su primer proyecto que se llamó Fincas Corral.
El modelo de negocio era de origen español, consistía en un desarrollo del sector inmobiliario pero adaptado al mercado nacional.
Por las relaciones que tenía con empresarios extranjeros, a su familia le interesó cómo operaba el negocio y decidieron traerlo a México. Lo incubaron en 2007 para tener la certeza de que el negocio iba a ser exitoso.
Esta primera empresa sigue vigente pero lo convirtieron en un negocio familiar, cambiaron el nombre y la vocación. Ahora Fincax está enfocada en dar asesoría a empresas extranjeras que van llegando a la zona Bajío, para que puedan ubicar a su personal en el País.
Una vez que dejó el negocio inmobiliario, decidió invertir en una empresa de energía renovable.
Este segundo proyecto se convirtió en Kiin Energy, que se dedica a desarrollar proyectos de energías renovables.
La empresa comenzó a funcionar en 2008; fueron ocho meses en la planeación y para conocer el negocio viajó a España y estudió el mercado.
La clave para este proyecto fue “asesorarse con personas que ya conocían el negocio con empresas líderes en otros países”.
El capital inicial fue de 100 mil pesos, con inversión propia al principio, posteriormente en sociedad con una empresa española, que además del capital les ofreció asesoría técnica y financiera.
Inicio lento
“Al principio fue bien complicado, estábamos desesperados porque el negocio era nuevo en México y la tecnología era cara. Los costos operativos nos estaban comiendo, casi el primer año estuvimos a punto de cerrar”, reconoció el emprendedor.
Con la reciente reforma energética, las leyes permiten que los usuarios generen energía, lo cual antes estaba reservado a la CFE.
Los páneles solares de Kiin Energy permiten producir toda la energía que necesite una casa.
Además de los páneles, la empresa cambia el medidor por uno bidireccional que contabiliza la energía que se consume y la que sobra se regresa a la red de la CFE. Al final del bimestre se hace un balance, lo que permite un ahorro del 95%.
Cálculo científico
La energía que requiere un proyecto se calcula en función de bases de datos de la NASA.
Estas bases proporcionan los datos de radiación solar en un punto en específico, lo cual permite determinar cuántas son las horas netas de sol. De esta forma se sincroniza la energía del pánel solar, con la energía de la CFE.
Esta tecnología es conveniente para las personas que no tienen subsidio en las cuotas de luz, que pagan más de 2 mil pesos el bimestre.
La inversión en este sistema desarrollado por Kiin Energy va desde los 70 mil a 200 mil pesos, dependiendo la necesidad de energía que requieran.
La ventaja de la energía solar es que es modular; es decir, el cliente decide qué porcentaje quiere usar, desde el 10 hasta el 95% de energía.
En promedio se lleva de cuatro a cinco años la recuperación de la inversión y el tiempo útil es de 25 años de uso.
Este sistema lo ha instalado en diez ciudades, entre ellas Celaya, Querétaro, Saltillo, Torreón, México, Mérida, Guadalajara y La Piedad.
La empresa se desarrolló desde cero, desde crear el nombre, registrar la marca, constituir la empresa y crear un software para determinar cuántos páneles solares se requiere en cada proyecto.
“El reto más grande es tener determinación para emprender el negocio, la voluntad y las ganas de rodearse de gente que tiene experiencia, desarrollar nuevas habilidades”, dijo el ingeniero García.
La empresa se ha diversificado y tiene una división de ahorro de energía, auditoria energética y diseño y construcción de redes eléctricas para parques industriales.
Logran nutrircon desechos
La empresa Etanable está innovando en la industria alimenticia, reciclando los desechos orgánicos y convirtiéndolos en componentes vitamínicos.
El proyecto de Etanable se enfoca en recoger de las fábricas de alimentos algunos desperdicios específicos, de los cuales retiran los componentes básicos nutricionales como vitaminas y minerales.
Luego, le agregan un valor a los ingredientes alimenticios, para venderlos en polvo.
En la creación y desarrollo de esta empresa participan cuatro socios, estudiantes del Tecnológico de Monterrey.
El proyecto decidieron incubarlo en el Parque Tecnológico CIEN, cuando se encontraban estudiando la carrera de Creación y Desarrollo de Empresas.
Los socios contactaron a una empresa de Estados Unidos que se dedica a una actividad similar y decidió invertir en el proyecto con aproximadamente 200 millones de pesos.
La sede de la empresa la pusieron en Irapuato, Guanajuato.
Este proyecto consta de dos fases: una que se realizará en lo que queda de este año y el 2015, y la segunda se prevé que se concluirá en los próximos cinco años.
Uno de los socios, que pidió omitir sus datos, explicó que la Secretaría de Desarrollo Económico del estado “fue un facilitador para poder realizar el proyecto”.
Una de las características de Etanable es que es automatizada, desde que el alimento ingresa, es procesada y hasta que sale no es tocada por mano humana.
El mercado principalmente va dirigido a grandes distribuidoras de alimentos mundiales y la idea es que el producto obtenido sea sólo para exportación.
Uno de los socios contó que cuando se fue a estudiar a Canadá pudo abrir su mente en cuanto a nuevas formas de pensar y ver la vida. Al regresar a México, su padre decidió llevarlo a conocer a niños que tenían cáncer terminal de hígado. Se le ocurrió fundar junto con sus amigos la asociación llamada Making Pink, enfocado en mejorar la calidad de vida de los padres; por medio de fiestas obtenían el dinero.
En León, cuando estaba estudiando la carrera, junto con amigos decidió a fundar el primer negocio que era conseguir patrocinios a congresos, eventos, clubes deportivos entre otros. Luego propuso la colocación de pantallas digitales dentro de taxis. Durante dos años trabajó en la renta de transporte aéreo (helicópteros y aviones privados).
Al mudarse al campus que se encuentra en Guadalajara para terminar sus estudios y conseguir más contactos, conoció a uno de sus socios y platicaron la idea del reciclado de alimentos. Conversaron con el ahora director general del campus León, Isaac Lucatero, quien les creyó y decidieron enfocarse todos sus esfuerzos en Etanable.
Lo que los motiva para seguir adelante es la idea de poder crear algo nuevo para mejorar algún aspecto del País.
Los integrantes del proyecto pidieron reservar sus nombres, por seguridad.
Fusiona Verkamenarte y tecnología
Vermaken, palabra de origen holandés, significa entretenimiento y es el nombre de la empresa de arte y tecnología que se apasiona por crear nuevas ideas por medio de la animación y modelado 3D, además de producir video y páginas web.
En un inicio eran cuatro jóvenes emprendedores pero sólo quedaron tres: Gerson Carranza, director de animación en 3D; Claudia Hernández, directora de planeación y administración, ambos recién egresados de la carrera de Animación y Arte Digital del Tecnológico de Monterrey, y Aldo Cantú, director creativo que continúa con sus estudios.
La idea de unirse para formar una empresa de diseño, empezó por medio de proyectos escolares y conforme iban viendo los resultados que tenían decidieron trabajar en conjunto.
Los primeros trabajos que realizaron fue para personas cercanas como familiares y amigos; hacían todo tipo de proyectos como pósters, tarjetas y logotipos, hasta que decidieron enfocarse en tres ideas basándose en lo que verdaderamente querían desarrollar.
“En un principio lo que veíamos en la escuela lo aplicábamos en el trabajo, teníamos muchos servicios que ofrecíamos, pero poco a poco elegimos en dónde somos más expertos y en lo que más nos gusta”, explicó Claudia Hernández.
Al inicio trabajaron 6 meses en la casa de la directora de planeación, y decidieron meter el proyecto en una de las incubadoras del Parque Tecnológico CIEN. Recientemente acaban de terminar un programa que se llama ENLACE E+E (Empresarios Emprendedores de Alto Valor), que es un proyecto donde empresarios de la ciudad apoyan a jóvenes emprendedores.
“El programa duró un año. Nos enseñaron diferentes estrategias de cuando decir que sí y cuando decir que no, entre otras cosas”, dijo la directora de planeación.
La inversión inicial fue de 5 mil pesos por socio, para comprar la primera computadora enfocada a diseño y poder desarrollar sus proyectos.
Como emprendedores tuvieron ciertas dificultades en cuanto a contrato con las empresas, en el aspecto legal, en el área de administración, en planeación y estrategias de trabajo. Llegaron a cambiar hasta cuatro veces de contador.
“A la hora que llegábamos con empresarios, salíamos perdiendo, no teníamos el poder de la palabra”, recordó Aldo Cantú.
“Dudaban un poco porque te ven joven, pero ya después con la formalidad de contratos les da confianza, pero el hecho de que te ven pequeño, dudan”, mencionó Claudia Hernández.
Ahora las empresas con las que han trabajado son: Anpic, el Parque Metropolitano con el festival World Of Wonders (WOW), Química Stoever, Caborca, Tejas El Águila, Dogi, The University of Wisconsin Milwaukee de Estados Unidos, entre otros.
“El trabajo más complicado fue el evento WOW, porque eran muchos diseños, eran cosas de fantasía y se tenían que crear nuevas cosas”, dijo el director de animación en 3D.
“El evento es diferente porque es imaginario y tienes que tener las ideas bien planteadas, yo lo plasmaba y Gerson se encargaba de lo que iba en 3D, y yo le daba los toques finales”, afirmó el director creativo.
Otra de las dificultades fue que tuvieron que adaptar sus horarios en la escuela y en el trabajo.
“Yo como tenía beca deportiva tenía que entrenar y salir a jugar. Te vas adaptando, pero eso no le quita lo pesado”, comentó Gerson Carranza.
Cada proyecto dura aproximadamente de uno a dos meses dependiendo de las exigencias de la empresa. Cuando entregan el trabajo le dan un seguimiento post-venta de 6 meses gratis y a partir de ahí se cobra una mensualidad.