Hace apenas unos siglos Madagascar fue hogar de una monstruosa criatura llamada pájaro elefante. Medía 2.74 metros. Con sus 272 kilogramos es el pájaro más pesado conocido por la ciencia. Se necesitarían 160 huevos de gallina para igualar el volumen de un huevo de pájaro elefante.
La única característica del pájaro elefante que no era gigantesca son sus minúsculas e inútiles alas. En lugar de volar, el pájaro elefante mantenía su cabeza hacia abajo casi todo el tiempo, pastando en las plantas.
Los científicos no están seguros de cuándo se extinguió esta criatura, pero es muy probable que haya llegado a nuestra era dominada por humanos.

MADAGASCAR

En la Edad Media, Marco Polo oyó relatos sobre un gran pájaro que acechaba Madagascar. Un gobernador colonial francés de Madagascar escribió en 1658 sobre un ave gigante que vivía en las partes más remotas de la isla. Hoy los científicos están tratando de determinar cuándo se extinguió el pájaro elefante estimando la edad de sus restos más recientes. Es posible que estas aves hayan estado en Madagascar en el siglo XIX.
Ahora que el pájaro elefante se ha ido, los científicos tienen que contentarse con pistas indirectas de su existencia. Durante mucho tiempo sólo se pudieron estudiar huesos y fragmentos de cáscaras de huevo. En los años 90, algunos científicos comenzaron a buscar ADN en los restos de pájaros elefante, pero durante  aproximadamente dos décadas no lo lograron.
Finalmente, un equipo de investigadores australianos ha recuperado grandes trozos de ADN de dos especies distintas de aves elefante. Y el material genético ha brindado una gran sorpresa: resulta que el pariente más cercano del poderoso pájaro elefante es el kiwi, un ave de 2.7 kilogramos que no vuela y  vive a más de 11 mil kilómetros de distancia, en Nueva Zelanda.
Otros expertos aceptaron el hallazgo, informó la revista Science, aunque no lo vieron venir. “Dudo que alguien hubiera imaginado que los kiwis”, dijo Joel L. Cracraft, el curador de ornitología en el Museo Americano de Historia Natural, que no estuvo involucrado en la investigación.
LAS RATITES

La investigación no sólo está impulsando a los científicos a replantearse la evolución de las aves elefante. También está alimentando un debate mayor sobre los orígenes de muchas aves no voladoras más conocidas del mundo, desde avestruces en África a emus en Australia.
Estas aves, llamadas ratites (Struthioniformes), se distinguen de otras aves no sólo porque no vuelan, sino también por el arreglo característico de los huesos de su cabeza.
Algunas ratites vivas son los casuarios de Australia y Nueva Guinea y los ñandúes de América del Sur. Otro ratite gigante, el moa, vivió en Nueva Zelanda hasta hace unos 600 años.
Durante más de un siglo, las ratites han planteado una especie de rompecabezas biológico. ¿Cómo fue que un grupo de aves no voladoras terminó disperso por todo el hemisferio sur?

GONDWANA

En la década de 1970, el Dr. Cracraft propuso que la respuesta era la deriva continental. 200 millones de años atrás, las masas de tierra sur formaban un solo continente gigante conocido como Gondwana. Durante millones de años, Gondwana se rompió en pedazos y estos fueron en distintas direcciones. En esos trozos de continente vivían ratites no voladoras.
Como evidencia, Cracraft señala la época de la ruptura de Gondwana. África fue el primer continente en despegarse. Ratites de África —avestruces— son el primer linaje que se separó de otros ratites.
En la década de 1990, los científicos comenzaron a probar la hipótesis del Dr. Cracraft mediante comparaciones de ADN de las especies vivas. También empezaron a buscar material de moas y aves elefante extintas.
Alan Cooper, de la Universidad de Adelaida, había obtenido el primer ADN de moa, y poco a poco otros investigadores encontraron más. En 2008, Oliver Haddrath, del Museo Real de Ontario, y sus colegas compararon el ADN de moa con el de otros ratites y obtuvieron una sorpresa. Encontraron que el pariente más cercano del moa era un pequeño pájaro volador de América Central y del Sur llamado perdiz.
Esto no tenía mucho sentido si su ancestro común había perdido sus alas.
Este descubrimiento avivó la curiosidad de los científicos acerca de qué secretos estaban escondidos en el ADN de pájaro elefante. El Dr. Cooper había intentado en la década de 1990 extraer ADN de fósiles de pájaro elefante sin éxito. Desde entonces, la tecnología para la recuperación de ADN se ha hecho más poderosa. Los científicos ahora pueden recuperar cantidades mucho menores de material genético. Así que el Dr. Cooper decidió dar otra oportunidad a los huesos de pájaro elefante.
Esta vez él y sus colegas tuvieron éxito. “Se siente muy bien lograrlo”, dijo.

LOS MINÚSCULOS KIWIS

Cuando los científicos compararon el ADN de pájaro elefante con el de otras aves, se sorprendieron al encontrar que los kiwis son la especie más cercana.
También pudieron estimar hace cuánto tiempo los dos linajes compartieron un antepasado común contando las mutaciones que se han acumulado en el ADN del kiwi y del pájaro elefante. Estiman que el pájaro ancestral vivió hace 50 millones de años.
Esa fecha plantea un serio problema a la idea de que las ratites han sido aves no voladoras desde los días de Gondwana. Hace 50 millones de años, Madagascar y Nueva Zelanda ya habían sido separados por un océano.
“No puedes ir de Madagascar a Nueva Zelanda sin volar”, dijo el Dr. Cooper. “No hay ninguna otra manera”.
Estos resultados han llevado al Dr. Cooper y sus colegas a proponer una nueva hipótesis de cómo evolucionaron los ratites. En lugar de ser no volador, su antepasado era un pájaro tipo perdiz que podía viajar por el aire. De 50 a 65 millones de años atrás, las primeras ratites volaban a través de gran parte del mundo,encontrando nuevos hogares donde asentarse.
Fue una temporada de suerte para ellas. Los grandes dinosaurios herbívoros se habían extinguido, y pasarían millones de años antes de que los grandes mamíferos herbívoros tomaran su lugar. En al menos seis casos, argumenta el Dr. Cooper, las ratites evolucionaron perdiendo sus alas y convirtiéndose en aves herbívoras.
Otros expertos no creen que exista suficiente evidencia para apoyar esta propuesta. “No estoy de acuerdo con eso,” dijo el Dr. Cracraft.
El Dr. Haddrath dijo: “Es una muy buena idea, pero es en gran parte especulación”.
Tanto el Dr. Haddrath y el Dr. Cracraft piensan que no pasará mucho tiempo antes de que pueda ser contada la historia completa de las ratites. Los científicos ahora están reuniendo más ADN de aves tanto vivas como extintas, lo que probablemente revelará más detalles de su árbol evolutivo. “Esto no será un misterio mucho más tiempo”, dijo el Dr. Cracraft.

Traducción: Jéssica de la Portilla Montaño de Juárez.

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