Para evitar las enfermedades gastrointestinales en el hogar, se recomienda a la población en general tomar precauciones con el agua que consume. Y para ello es preciso voltear a revisar a la fuente del vital líquido en nuestros domicilios: el tinaco.
     La secretaría de Salud del Estado de Michoacán recomienda lavar y desinfectar los tinacos y cisternas cada seis meses aproximadamamente; lo mismo debe hacerse con los tanques y piletas donde se almacene agua.
El material que será necesario para realizar el levado y desinfectado es el siguiente: Escoba tipo cepillo limpia y de preferencia nueva, un cepillo de mano, limpiadores de tela igualmente nuevos o limpios, recogedor de basura, guantes de hule, cubrebocas o un trapo húmedo, escalerilla o un banco de base firme, una manguera de plástico y finalmente una cubeta con agua limpia y solución de cloro (blanqueador comercial).

1 Cierra el paso del agua al tinaco o cisterna, procurando que se vacíe en su totalidad y apaga el “switch” o interruptor, si es que se tiene bomba para elevar el agua al tinaco o cisterna.

2 Clausura la salida del agua del tinaco o cisterna, tapando el orificio de salida de éste, evitando que cualquier residuo circule hacia la red y obstruya la tubería y quita el flotador y la varilla.

3 Extrae por la parte superior el agua que ha quedado en el tinaco o cisterna hasta dejar unos 10 ó 5 cm. de agua.

4 Cepille el interior (paredes y el piso), con especial cuidado en las uniones y enjuaga con agua limpia.

5 Recoge el agua sucia utilizando el recogedor, escoba, telas limpiadoras y la cubeta, extrayendo el agua del enjuague con las telas limpias y la cubeta hasta que toda superficie quede perfectamente limpia. 

6 Impregna el cepillo con la solución de cloro, misma con la que se debe tallar el piso, paredes y techo del tinaco o cisterna. Realizar rápido este paso por lo dañino del cloro.

7 Deja que la solución se impregne durante 20 o 30 minutos en las paredes del interior del tinaco o cisterna, para asegurar una buena desinfección.

8 Transcurrido el tiempo, enjuaga con agua limpia, seca el agua con una tela y la cubeta por la parte superior del tinaco o cisterna.

9 Coloca nuevamente el el flotador y la varilla como se encontraba en un principio para que el tinaco pueda operar de forma regular.

10 Tu tinaco o cisterna está listo, abre la llave para llenarlo. No olvides mantener bien tapado el tinaco o cisterna ya que esto ayuda a mantener por más tiempo la deseinfección profunda que se acaba de realizar, además que impide la proliferación de bacterias.

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