Jorge A. Pérez Izaguirre es un joven de Monterrey que llegó a La Piedad para ganarse el pan, como muchos jóvenes.
Sus estudios en robótica no le han sido redituables y tuvo que aprender hacer otras labores, “no quería ir por la vida estirando la mano para pedir dinero y con la práctica aprendí hacer figuras con limpiapipas”.
Empezó moldeando hormigas, mantis y arañas; así descubrió su habilidad.
El costo de sus figuras es $10 y diariamente realiza al menos cincuenta, por lo que sus ingresos dependen del empeño que le invierta a su trabajo. Sus productos los ofrece a los transeúntes, aunque refirió “los niños siempre son mis mejores clientes”, comentó.