Han transcurrido 55 años desde que una familia decidió alegrar y refrescar paladares, ya sea con la fruta de temporada, o con los raspados para mitigar el sofocante calor que se registra en alguna épocas del año, Mario Muñoz Cruz, es hoy día, quien avanza con su carro ofreciendo al ciudadano su mejor sazón.
Desde 1960, el señor Bernardo Muñoz Rocha, padre de Mario, salía muy temprano con su carrito de madera y llantas acopladas de un auto, para ofrecer por las calles de la ciudad su fruta de temporada a lo largo del año, y raspados en tiempo de calor.
Al principio fue por diferentes calles donde vendía su producto, pero después se estableció en la plaza Márquez, en el centro de la ciudad.
“Al faltar mi padre, fue cuando me hice cargo del puesto, así lo he seguido hasta hoy en día”, comenta Mario.
De esto ya pasaron 25 años. “Antes yo tenía el puesto a la orilla de la banqueta, pero por la circulación de los camiones que empezaron a tener más presencia en circulación, me subí a la explanada, para después moverme unos metros y dejar libre la rampa para las personas con capacidades diferentes, ya en este lugar tengo sin moverme 15 años”.
Mario vende papaya, melón, pepino, jícama de agua, piña, sandía, naranja y, según pida el cliente conchile y limón o sólo sal y limón, los raspados en tiempos de calor son de diferentes sabores, depende de lo que la gente pida desde agua con tamarindo o limón, hoy es más con chamoy, o de leche con los combinados, todo va según la temporada, explicó Mario
Muñoz.
Las personas pueden llagar y disfrutar en su plato un rico caldo de oso, pico de gallo, coctel de frutas, y gaspacho desde los diez a los veinticinco pesos.
En la explanada de la Plaza Márquez es donde todos los días podemos encontrar a este personaje, Mario Muñoz, quien con su comercio es parte de la historia que día a día se escribe en San Francisco.