Mediante engaños, un defraudador logró ganancias superiores a los 73 millones de pesos por la venta de parcelas de ejidatarios de Aguascalientes y Guanajuato.
Entre los afectados se encuentran 5 campesinos del ejido La Laborcita, en León, cuyas parcelas fueron vendidas por el defraudador en 31.2 millones de pesos a la empresa Desarrollos Urbanos de Excelencia S.A de C.V., pero los afectados León sólo recibieron 500 mil pesos, es decir 100 mil pesos cada uno.
Benjamín Ramírez Ibarra, apodado “El Conde”, recibió el pasado jueves 7 de enero la primera sentencia de la Fiscalía General de Aguascalientes, derivado de una de las 3 denuncias penales que enfrenta en su contra por los delitos de abuso de confianza y fraude en aquel estado.
Tras concluir uno de los tres procesos penales a los que era sometido, Ramírez Ibarra fue sentenciado a 4 años y 9 meses de prisión. Pero todavía le quedan pendientes dos procesos en Aguascalientes.
La Procuraduría de Guanajuato no ha intervenido en el caso, pese a que hay cinco defraudados.
Los antecedentes

La primera denuncia contra El Conde fue interpuesta en el municipio de Jesús María, Aguascalientes, por una mujer a quien el estafador le ofreció vender su propiedad en 9 millones 370 mil pesos, pero sólo le pagó 250 mil.
La segunda denuncia la presentó un matrimonio de 57 y 64 años, quienes “víctimas que saben leer y escribir muy poco en razón de su escasa instrucción escolar”, según la Fiscalía hidrocálida, firmaron con engaños un poder general a favor del defraudador, quien vendió su terreno en 4 millones de pesos. La pareja sólo recibió en pago un cheque de 150 mil.
Al igual que el caso anterior, el estafador obtuvo un poder de un campesino, a quien despojó de una parcela, la cual vendió en 28 millones de pesos a la empresa constructora Construrbi.
Tras estas denuncias, el 30 de julio del 2014 las autoridades ministeriales de Aguascalientes lograron la detención de este defraudador.
Despojo en León

Pese a su historial delictivo, y a que ya tenía denuncias penales en su contra, El Conde logró extender su campo de operación en Guanajuato.
En el transcurso de 2011, El Conde se presentó con José de Jesús Hernández Villalpando, socio de Desarrollos Urbanos de Excelencia y de la empresa PULSA (Promotores Unidos de León SA de CV), la cual agrupa a varios de los más importantes constructores de vivienda de la región, para ofrecerle cinco parcelas en el Ejido La Laborcita, las cuales suman 39 hectáreas. Las tierras se ubican entre Villas de San Juan y la comunidad de Duarte.
Benjamín Ramírez Ibarra presentó copia de los títulos de propiedad de las parcelas y de los poderes otorgados por los ejidatarios a través de un abogado de León.
Luego de negociaciones, Hernández Villalpando y su socio, el empresario y notario Luis Mariano Hernández Aguado, le compraron las tierras a El Conde por un monto de 31 millones 259 mil pesos.
El 11 de abril de 2011 se hizo la entrega física de las parcelas ante notario público y a su vez, Desarrollos Urbanos de Excelencia hizo los pagos mediante transferencias electrónicas bancarias.
De víctimas a acusados

Los campesinos que fueron estafados siguieron ocupando las tierras, lo cual derivó en una denuncia en su contra por presunto despojo. Además de ser defraudados, se convirtieron en presuntos delincuentes.
Apolinar Alvarado, uno de los campesinos estafados en el ejido La Laborcita de León, debe ir cada 15 días -junto con otros tres ejidatarios- a firmar su libertad condicional al Cereso de León.
Visiblemente conmovido por el fraude del que fue víctima, asegura no guardar rencor contra El Conde.
“Nuestro Señor es el que los va juzgar”, dice mientras se limpia las lágrimas.
Aunque no puede entrar a la que era su parcela, el hombre platica que le gusta acudir a caminar alrededor del terreno donde pasó su niñez trabajando en el campo al lado de su padre y sus hermanos.
La maniobra

El campesino recuerda que El Conde se acercó a los ejidatarios para comprarles su parcela a través de otro ejidatario de la comunidad de Otates.
Cuando acordaron la compra-venta en 230 pesos el metro cuadrado, El Conde los citó en una notaría ubicada cerca del parque Hidalgo.
“Nos llevó ahí que para hacer el contrato. Nos había dado 100 mil pesos de apunte a cada uno de los ejidatarios, nos dijo que le diéramos un plazo de seis meses y que si en este tiempo no compraba los terrenos su patrón que era de Aguascalientes, ellos lo perdían”.
Unas semanas después de haber realizado el contrato ante el notario, Benjamín Ramírez reunió a los ejidatarios y les pidió las escrituras de sus parcelas, bajo el argumento de que su patrón tenía desconfianza “de que se fueran a rajar con la venta de las parcelas”.
“Nos mandó hablar otra vez nos dijo que quería los papeles originales, porque su patrón tenía desconfianza de que nos fuéramos a rajar. Uno como pendejo y buena gente, porque mi papá nos enseñó a ser hombres de palabra, fue un error habérselos soltado”, confiesa el campesino Apolinar.
Después de este encuentro el estafador ya no apareció y en su lugar llegaron los representantes de los empresarios a los que El Conde les había revendido las tierras.
Actualmente el polígono que mide cerca de 40 hectáreas está delimitado con una cerca de alambres de púas, que fue colocada por los dueños de Desarrollos Urbanos de Excelencia.

Todo fue en regla, asegura empresario

El empresario Luis Mariano Hernández Aguado, dueño de Desarrollos Urbanos de Excelencia SA de CV, asegura que no estaba enterado de que Benjamín Ramírez Ibarra, “El Conde”, haya sido un defraudador.
El Conde fue quien en 2011 le vendió cinco parcelas en La Laborcita, que pertenecían a campesinos que aseguran haber sido despojados de 39 hectáreas mediante engaños.
Hernández Aguado argumentó que la compra de las parcelas de La Laborcita se dio antes de que se supiera de las acusaciones de fraude contra El Conde, quien actualmente está preso en Aguascalientes.
“La operación es del 2011, nosotros no teníamos absolutamente ningún conocimiento, sería muy tonto meterse con una persona con ese antecedente… El señor llegó con toda la información en regla a través del arquitecto Jesús Hernández (Villalpando), ya con documentos originales, poderes, traía todo”, explicó Mariano Hernández.
Confesó que hace dos meses iniciaron una negociación para terminar con el problema legal que tienen sobre las tierras.
Hernández Aguado explicó que esta negociación se hizo para ya no entrar en controversias, ya que son gente de trabajo y compraron de buena fe.
“Nosotros no somos gente de pleitos, somos gente de trabajo y este es un asunto que entre más pronto se trabaje más pronto se termina”.

Testimonios

Nos dijo que ReynosoFemat quería comprar’

Antonio Apolinar Juárez y su familia pelean la posesión de dos parcelas en La Laborcita con una superficie 16.1 hectáreas.
En 2011, fueron despojados de sus parcelas por el estafador conocido como El Conde.
Al igual que otros campesinos de La Laborcita, Antonio Apolinar fue engañado y entregó los títulos parcelarios, uno de su propiedad y otro de su padre donde él aparecía como albacea.
Días después llegaron los representantes de una empresa inmobiliaria a la que El Conde había revendido las tierras, y les exigieron que salieran de la propiedad donde tenían una granja con animales.
El estafador se ostentaba como representante del entonces gobernador de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso Femat.
“Dijo que era corredor inmobiliario de Aguascalientes, y que allá tenía un cliente que quería comprar la tierra… Primero nos dijo que era el gobernador de Aguascalientes, Reynoso Femat y luego que estaba interesado el dueño de productos La Huerta, los que hacen quesos”, contó Antonio Apolinar.
Reynoso Femat fue sentenciado en diciembre de 2015 a dos años de prisión por el delito de peculado, al vender terrenos del Instituto de la Vivienda de Aguascalientes a un precio muy por debajo de su valor real en beneficio de la constructora Construrbi.
Dicha constructora es una de las empresas que le compró a El Conde tierras que presuntamente había despojado a campesinos de Aguascalientes.

Pierde siete hectáreas

Florentina Hernández perdió las siete hectáreas que su papá le dejó, al ser estafados por Benjamín Ramírez Ibarra, ‘El Conde’.
Relata que un ejidatario de Otates fue quien lo acercó con el defraudador.
“Yo estaba arriba tendiendo ropa, me preguntó si quería vender mis tierras y le dije que no estaba en mis pensamientos vender”, recuerda Florentina.
Al ver que otros campesinos iban a vender a buen precio, ella también accedió.
Un anticipo de 100 mil pesos -que fue el único pago que recibió- fue la que la animó a negociar.
Días después de ese pago, El Conde le pidió los papeles originales de sus tierras, y al ver que los otros campesinos las entregaron, ella hizo lo mismo, pero no estaba muy de acuerdo.
“Le dije a mi hijo que como íbamos a dejar los papeles si no habíamos recibido nada y él me dijo que ya todos los demás los habían dejado y pues yo también los dejé”, recuerda con la voz entrecortada y los ojos llorosos.
Luego de algunos meses se dieron cuenta de que sus tierras habían sido vendidas a un empresa inmobiliaria.
Florentina nunca imaginó que les quitarían las tierras que su papá le dejó luego de quedarse viuda y que éstas serían revendidas a una empresa que terminó por demandarlos penalmente por despojo.
“Si hubiéramos sabido lo que iba a pasar, jamás lo habríamos hecho… Siento que fue una injusticia, siento tristeza, nosotros no hicimos nada, ¿por qué tenemos que ir al Cereso a firmar?”, se pregunta, ya que ella considera que son los ejidatarios los que fueron víctimas del despojo, no la empresa que compró las tierras que no habían sido liberadas de manera legal.
Las tierras siguen en proceso legal actualmente y tanto Florentina, como los otros dos ejidatarios que están dando batalla, esperan que sea este año el bueno para recuperar sus tierras.
“Esperamos que este año sea uno mejor y que se resuelva esto… Fue una injusticia lo que hicieron con nosotros, yo les pido a las autoridades que nos ayuden”.

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