“NO SOMOS IGUALES”, les gusta decir a los morenistas, marcando una raya histórica entre la 4T y quienes estuvieron antes en el poder: el PRI y el PAN. Sin embargo, la realidad dice una cosa muy diferente.
REDUCIR la presencia de minorías en el Congreso, inflar la representación del partido dominante y controlar a las autoridades electorales se parece más al México de 1970, que al que imaginamos para 2026.
NO SON IGUALES, pero varios gobernadores de la 4T se parecen mucho a los viejos caciques tricolores con Layda Sansores encarcelando opositores y silenciando periodistas; Rocío Nahle, tapando el sol de la violencia con un dedo en los labios, ¡shhh!; Rubén Rocha Moya, señalado por todos lados de vínculos demasiado cercanos con los malos en Sinaloa… y la lista sigue.
NO, POR SUPUESTO que los morenistas no son iguales con todo y que también los gobiernos priistas bloqueaban a la iniciativa privada y defendían los monopolios estatales por más improductivos que fueran.
CON Pemex un Presidente priista prometió que los mexicanos tendrían que aprender a administrar la abundancia. Con el Seguro Social un Presidente morenista aseguró que tendríamos un sistema de salud mejor que el de Dinamarca. ¿Cuál cumplió?
NO SON IGUALES, pero el sindicato de maestros afilia masivamente a un millón 250 mil agremiados a Morena, como en su momento el PRI tuvo a Carlos Jonguitud o Elba Esther Gordillo afiliando a los maestros; o como afiliaban a los petroleros o los ferrocarrileros…
SI ALGUIEN HICIERA una película sobre México en tiempos de la 4T, seguramente se llamaría… “Volver al pasado”.
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VAYA LÍO se le armó al gobernador Pablo Lemus allá en Jalisco: lo que empezó como un fuerte aumento a la tarifa del transporte público, ya se convirtió en un movimiento opositor que exige un referéndum para derogar el “tarifazo”.
POR UN LADO, un grupo de activistas subió a la plataforma del instituto electoral del estado una convocatoria para reunir firmas en favor de la consulta pública. Se necesitaban 3 mil 369 y hasta anoche la pasión se había desbordado e iban 10 mil 363.
ADEMÁS, la oposición en el Congreso jalisciense aprobó, ante la ausencia de los emecistas, un acuerdo para pedir al Consejo de Participación Ciudadana que convoque al referéndum.
EL GOBIERNO estatal afirma que no procede dicha consulta, pues no se cumplen los requisitos legales ni de procedimiento. Y sobre todo, insiste, la figura del referéndum no aplica para cuestiones tributarias. Y probablemente tenga la razón legal, pero la política no está ya de su lado.
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PARA DEFENDER sus principios, el Partido del Trabajo advirtió que no apoyaría la reforma electoral. Pero rápidamente lo convencieron de que sí.
LA LABOR la hizo la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en una reunión con el líder petista, Alberto Anaya. Habrá que ver cuál fue la moneda de cambio.