Así comenzó la historia

 

En el año de 1912, Félix Vilches Zúñiga estableció una herrería en el Barrio del Coecillo con la finalidad de manufacturar herramientas de mano que en aquellos años requerían los curtidores de pieles y fabricantes de calzado tales como pinzas, tenazas para zapatero, marros, martillos, cuchillas y cuchillos para diferentes usos. 

Pasaron de artesanos a industriales con el boom que se dio cuando creció inusitadamente la demanda de calzado y por ende de sus productos. Llegó a ser tal la demanda que en la calle Herreros había once talleres. 

Al empezar esta industria, las herramientas se elaboraban en una fragua que era alimentada con carbón y el fuego se avivaba por medio de un fuelle; con la elevada temperatura el acero se prestaba a ser forjado sobre el yunque y con golpes de marro se le daban las formas adecuadas a cada herramienta. 

Tiempo de cambios

 

En el año de 1940 falleció el fundador de la que era ya una pequeña empresa; correspondió a los hijos Donato y Alberto Vilches seguir al frente de Cuchillería Vilches.

En este período,la cuchillería se caracterizó por elaborar productos artesanales de acabados finos hechos completamente a mano, sin embargo con las limitaciones de la época en donde no se contaban con la maquinaría y tecnología para la producción en serie, estos productos se encerraban en mercados muy limitados.  

A Alberto Vilches, quien quedó al frente del negocio, le correspondió tomar algunas decisiones que serían un parteaguas para la cuchillería, como la ruptura de viejos y obsoletos sistemas utilizados en la fabricación de sus productos, para llevar a cabo una adecuación a los cambios que se habían dado dentro de la industria. 

Adrián Robledo. el contador general de la empresa, recordó que Alberto Vilches implementó cambios que fueron de suma relevancia para la compañía como la adquisición de aceros laminados ya que con este material evitarían la lenta, pesada y costosa forja manual.

“Con ellos se logró una notable reducción en los costos de producción y se alcanzó la calidad que se exige en la fabricación de cuchillería y herramientas de corte. Antes se hacía cuchillo en acero al carbono pero tenía las consecuencias de que se oxidaba por eso cambiamos la mecanización”. 

Tras ese cambio pasaron de hacer cuchillos, machetes, pinzas y herramientas para los curtidores, a un cuchillo con características particulares para la industria de utensilios de cocina.  

La materia prima es acero inoxidable grado alimenticio importado de Japón, Alemania, España y Brasil.

“Utilizar aceros inoxidables que den calidad, funcionalidad y precios competitivos son características que se exigen en los mercados nacionales e internacionales, así que para reunir estas cualidades se adquirió acero inoxidable para la fabricación de nuestros productos”. 

El proceso

 

Después de cambiar la materia prima comenzaron a evolucionar en su maquinaria para obtener una producción de calidad y mejores acabados. Para ello se apoyaron en equipos fabricados en Europa y Estados Unidos, como troqueladoras, horno eléctrico de atmósfera controlada, máquinas pulidoras, de afilar, inyectoras de plástico y toda la gama de implementos propios de esta industria, además de la preocupación por el medio ambiente por lo que utilizan preferentemente materias primas renovables. 

La troqueladora es la máquina que se encarga de darle la figura al cuchillo pasando la lámina a través de ella y ejerce una fuerza de 150 toneladas para poder cortar el acero, después se templa en el horno eléctrico de atmósfera controlada para darle la tenacidad que necesita para que pueda tener filo, una vez terminado ese proceso se le da el filo al cuchillo en diferentes máquinas para luego pasar a las pulidoras y abrillantarlo al alto espejo, es decir tiene la particularidad de que se refleja, el último proceso es la inyección de plástico directamente a la hoja para formar el mango, en caso de ser mago de madera este se remacha de manera manual. 

Actualmente cuentan con una variedad de más de 110 diseños de cuchillos, a pesar de que algunos modelos se fueron eliminando debido a que no se vendían como sus productos estrella. 

Dependiendo del tamaño del cuchillo es la cantidad que se produce. Adrián Robledo estimó que en promedio se llegan a fabricar entre 50 y 60 mil piezas al mes. La media de vida de un cuchillo depende del uso que se le dé, sin embargo estos pueden durar más de una década. 

Las principales industrias a las que proveen son restaurantes, trabajadores del campo y la cadena de tiendas en “todo para la cocina” Anforama. La industria del calzado ha dejado de representar grandes ventas debido a que el sector zapatero ha cambiado las herramientas para algunos cortes por maquinaria especializada.

“Vendemos en toda la República Mexicana. Nos compran directamente productoras de agrícolas; por ejemplo en San Miguel de Allende cosechan productos para exportación y compran nuestro cuchillo, porque vienen compradores a hacerles auditorías tanto del producto como de las herramientas que están usando para las cosechas; es muy importante la parte de mantener el nivel de requisito que piden”. 

Competencia dura

 

Adrián Robledo comentó que ante la apertura y competencia de mercados internacionales la empresa asumió el compromiso de desarrollar al máximo su capital humano y su línea de producción  para lograr dar un servicio acorde con las exigencias de los clientes presentes y futuros. 

La clave para esta excelencia se basa en una lista de atributos que han reunido como son presentación del producto, precio, servicio antes y después de la venta, calidad, funcionalidad y utilidad; con ello han llegado a tener una comercialización anual del millón de unidades en el mercado nacional. 

El contador de Cuchillería Vilches reconoció que la competencia ha crecido en la última década sobre todo con la entrada de productos chinos, respecto a este hecho destacó que aunque los ha llegado a perjudicar debido a los bajos precios que la mercancía asiática maneja, al final es la calidad de su producto lo que le ayuda a conservar a sus clientes. 

“Son productos que aparentan tener una buena calidad pero no dan garantía, nosotros tenemos la garantía de que nuestro proceso fue artesanal y ahora industrial. Además ellos pueden dar un cuchillo 3 veces más barato pero su línea es limitada, es decir no producen en serie el mismo modelo, en cambio nosotros seguimos produciendo. Pero a pesar de ello las grandes cadenas los han preferido sobre los fabricantes nacionales”.

Ante tales perspectivas, y siguiendo la misma filosofía de trabajo desde 1912, la empresa se encuentra luchando no únicamente por subsistir, sino por competir con los líderes de esta industria y ocupar los primeros lugares en el mercado.

Aunque han querido exportar a Centroamérica para elevar su cartera de clientes, no lo han logrado ya que los cuchillos están catalogados como armas. Se han registrado casos en donde los mismos retenes policíacos o militares recogen los lotes y en el caso de la exportación a Estados Unidos se volvió más estricta a raíz de los atentados del 11 de septiembre.

Su capital humano

 

La fábrica cuenta con 28 trabajadores. Por experiencia, Adrián Robles asegura que es complicado conseguir la mano de obra debido a que es un mercado poco conocido con manejos muy específicos, además de que se llega a pensar que el proceso puede llevar cierto riesgo por tratarse de un producto punzocortante. 

“Es importante que tengan el conocimiento sobre el manejo de la herramienta y el material cómo debe de llegar de fábrica y cómo debe de salir, porque es diferente trabajar una lámina negra a un acero inoxidable, si la lámina negra se raya no importa, si el acero inoxidable se raya tenemos que pulirla y abrillantarla”. 

Hacia el futuro 

 

Para la Cuchillería Vilches se vienen proyectos para reducir el costo de fabricación. Debido a que se han visto perjudicados por  la depreciación del peso respecto al dólar, los costos aumentaron en la adquisición de materia prima y maquinaria. 

“Vamos a armar estrategias para salir de esta situación, seguiremos diseñando modelos exclusivos y mejorando los modelos que ya están en el mercado. Vamos a tener inversiones para hacer innovaciones en procesos y que la tercera generación de la empresa pueda dejar su sello en ella”. 

Adrián Robledo recalcó que a pesar de la situación que hoy en día viven, el negocio del cuchillo es noble, rentable y redituable porque tienen la garantía de más de cien años de ser un producto bien hecho y la ventaja de ser  la única fábrica en todo el Bajío que ha sobrevivido más de un siglo en este rubro. 

Al detalle

Cuchillería Vilches inició en 1912.

Fabrican más de 100 diseños. 

Producen entre 50 y 60 mil piezas al mes.

Estimado de vida de sus cuchillos es de más de una década. 

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