Don Mario Orozco Obregón fue recordado por amigos, familiares y trabajadores como un hombre ejemplar en todos los sentidos.

A los 87 años, el empresario y benefactor falleció la noche del domingo a causa de un infarto.

Hijo de Antonio Orozco Portugal y Luz Obregón de Orozco, nació en esta ciudad el 12 de septiembre de 1928.

Reconocido por ser un hombre integro y honesto, Don Mario se casó con Luz de Lourdes Arena de Orozco, procreó ocho hijos y tuvo 33 nietos.

Profesionalmente se desarrolló como ingeniero químico y alcanzó importantes cargos directivos. 

Su carrera comenzó en los ingenios azucareros, en Cocoyotla, Morelos.

Después estuvo en las empresas Nestlé, Montrosse y finalmente fue fundador y director de Polimeros y Derivados, una empresa emblemáticas de la industria leonesa, surgida en 1958 y que actualmente fabrica productos de nueve ramos distintos.

Quienes conocieron a Mario Orozco lo describen como un hombre íntegro, recto, honesto y divertido, que siempre vio por las necesidades de los demás y buscó generar más oportunidades de desarrollo para quienes trabajaban con él.

“Fue un excelente padre, un excelente amigo y un gran maestro. Lo quise y lo querré mucho por siempre. Lo recuerdo como una persona congruente, siempre muy trabajador que siempre vio por su familia y se esforzaba para dar empleo a mucha gente”, dijo su hijo Pablo Orozco Arena.

Para sus familiares y amigos más cercanos, don Mario Orozco se caracterizó por ser un hombre de mucha fe, comprometido con Dios para dar lo más posible a sus semejantes. También con mucha sencillez y gran inteligencia.

“Mi abuelo fue un hombre increíble. Un ejemplo a seguir… algún día quisiera llegar a ser lo más parecido a él. Todo lo que pudiera decir no es nada porque él era una gran persona. Lo vamos a extrañar mucho, pero sé que él está en el cielo y nos estará viendo”, comentó Rodrigo Fernandez Orozco, nieto de don Mario.

“Lo recordaremos con una actitud muy positiva, como el gran hombre que fue. Nos dejó un legado colmado de todas sus cualidades, éxitos y grandes enseñanzas. Sin lugar a duda lo vamos a extrañar, pero siempre vivirá en nosotros”, señala un mensaje escrito por su familiares.

“Todos le debemos algo a don Mario”

Sin detener labores y con un nudo en la garganta, trabajadores de Polímeros y Derivados recuerdan al ingeniero Mario Orozco Obregón como un patrón que siempre los apoyó y sobre todo, humilde y respetuoso.

En la empresa, surgida en 1958, actualmente trabajan 736 empleados en sus más de sus 35 áreas.

A pesar de que su salud se había debilitado, don Mario visitó en silla de ruedas a sus empleados por última vez hace cuatro meses. Entonces sí se paralizaron los trabajos para que sus trabajadores pudieran saludarlo y platicar un momento con él.

“Siempre se refería a nosotros como ‘su gente’, era una persona humilde, con una capacidad como persona impresionante, su empresa está hecha a base de valores y uno de sus principales objetivos era crear fuentes de empleo y sobre todo cuidar el medio ambiente”, comentó José Daniel Granja, Director Administrativo.

Sin importar el problema que tuviera alguien de ‘su gente’, el empresario siempre buscaba las palabras y la manera de ayudarlo hasta que se solucionaba.

‘Vivir en austeridad y ayudando a nuestros semejantes’, era una de las frases que caracterizaba a don Mario Orozco Obregón. Era una convicción para él.

A ‘su gente’ le gustaba cuando don Mario paseaba por su fábrica, pues algo que lo caracterizaba era que a cada uno de sus trabajadores, sin importar el puesto, los llamaba por su nombre y si alguno de ellos al verlo le ofrecía ‘un taco’, él con gusto lo aceptaba mientras convivían.

“Todo comenzó cuando el ingeniero estaba haciendo pruebas de material elástico para calzado, salía en su camioneta vieja con pocos rollos y los ofrecía, el diseño no era muy bueno, pero los componentes hacían que su trabajo fuera bueno, su tía fue quien impulsó emocionalmente su trabajo un 2 de febrero, lo encomendó a la Virgen de la Candelaria y desde ese momento todo marchó positivamente”, agregó el directivo de la compañía.

A pesar de haber apoyado a diferentes instituciones y colaborar en múltiples proyectos para beneficio de la comunidad, recibir reconocimientos no era del agrado de Don Mario.

Familiares, amigos y trabajadores decidieron respetar su forma de pensar y no está entre sus planes realizar algún tipo de evento para recordarlo, su despedida será mediante misas.

“Todos de nosotros ‘su gente’ le debemos algo de alguna forma y otra, siento mucho su partida, yo le debo muchos favores, pero mientras lo recordemos y viva en nuestros corazones no morirá”, comentó triste Ascensión Collazo, trabajador del área de mantenimiento eléctrico desde hace 37 años.

La triste noticia del fallecimiento de Don Mario se dio a conocer a cada departamento vía correo electrónico, para que los respectivos encargados informarán de lo sucedido.

Resalta que fue ejemplar

La misa de despedida de Don Mario Orozco Obregón estuvo llena de gente que manifestó gran aprecio por la familia Orozco-Arena, entre ellas funcionarios y empresarios de distintos sectores.

El secretario de Desarrollo Económico Sustentable, Guillermo Romero Pacheco, habló sobre la personalidad sensible característica de don Mario.

“Fue una persona con dimensión extraordinaria, un ejemplo para todos los demás, de gran sensibilidad y sencillez, él promovía la cultura en sectores damnificados, con clases de música orquestal y proyectos de desarrollo, fue verdaderamente un gran hombre”, comentó Romero

El secretario recordó los proyectos que distinguían a Mario Orozco, entre ellos su trabajo en la Asociación Mexicana para la Superación Integral de la Familia en León (AMSIF), su participación e impulso de la música de orquesta infantil, con el centro comunitario Imagina, y trabajos de desarrollo social principalmente en la zona de Los Castillo.

‘Fue un hombre ejemplar’

Luis Manuel Quiroz, director del Puerto Interior, destacó el trabajo que realizaba don Mario Orozco Obregón en las comunidades menos favorecidas.

“Su máximo era ayudar a las personas y a los niños, a través de programas de escuelas, de música, de capacitación, era una persona de trabajo social, fue un hombre ejemplar,” comentó Quiroz Echegaray.

Gabriel Pérez Navarro, empresario automotriz, reconoció en Don Mario gran bondad y discreción en el desarrollo de sus proyectos, por su personalidad humilde y sencilla.

“En la persona más integra que ha conocido en mi vida, quisiéramos mucha gente como esta en nuestro País, es un verdadero ejemplo para todos, hay muchísimas obras que realizó que ni si quiera conocemos, él no era una persona que le gustara exhibir sus buenas obras, era muy discreto en su actuar”, señaló Pérez Navarro.

Le dicen adiós con aplausos

Con gran dolor y nostalgia, familiares y amigos dieron el último adiós al empresario Mario Orozco Obregón, tras una misa de cuerpo presente en la Parroquia de Nuestra Señora de San Juan de Los Lagos.

Don Mario deja un amplio legado profesional, un ejemplo de altruismo para todos sus allegados, una identidad de estricta moral y código de austeridad, pero sobre todo, un modelo para la sociedad que invita a ver por el desarrollo social y humano, señalaron los presentes.

Sus familiares lo reconocen como hombre de negocios con gran espíritu de trabajo, aunque el recuerdo prevalente es sin duda la gran sonrisa con la que recibía a todo aquel que lo conocían.

Durante la misa, las lágrimas no se hicieron esperar cuando su hijo mayor, Mario Orozco Arena, con la voz entrecortada por la emoción, ofreció unas palabras de recuerdo y despedida.

“Mi padre fue una persona íntegra, congruente, hoy por la mañana sentí el vacío, un vacío que no podía explicar, un vacío que deja un padre, un abuelo ejemplar, de una persona que siempre se preocupó por la familia, por los trabajadores, por tener un fuerte espíritu de trabajo y sobre todo una gran sonrisa” recordó Mario Orozco.

Mientras tanto, las lecciones que más se quedaron grabadas en la mente de su nieto Gabriel Orozco son las de llevar una vida humilde, ser constante y seguir las pasiones que el corazón mande.

“Mi abuelo nos decía, si aprenden a vivir en la austeridad van a poder vivir donde sea, nos invitaba a trabajar duro y sobre todo a seguir nuestras propias pasiones (…) 

“Me doy cuenta qué tan bien conocíamos todos a mi abuelo, como una persona íntegra que ayudaba a los demás”, dijo Gabriel.

La misa fue oficiada por el Padre Fidel, que recordó a don Mario como una persona discreta, entregada y con un profundo amor al prójimo.

“Mario tenía una fe que no era sentimentalismo, sino vivir buscando qué esperaba Dios de él, con un compromiso generoso, la vida de Mario es una vida de cara a Dios, de cara a la gente”, señaló el padre Fidel durante la misa. 

“Era tan austero y tan discreto, y de manera discreta, generosa y entregada supo entregar su amor al prójimo”, añadió el sacerdote.

Una vez que culminó la ceremonia, el féretro fue llevado a la salida de la iglesia, mientras que los asistentes despedían el cuerpo de Don Mario entre aplausos, símbolo de reconocimiento a una vida entregada al desarrollo, el desprendimiento y generosidad.

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