La fe y el amor a Cristo reunió a miles de feligreses en la Plaza Principal de Purísima del Rincón, para revivir el trágico momento en el que Jesús fue sentenciado a morir, por Poncio Pilato.
La escenificación se dio alrededor de las 10:15 de la mañana de ayer donde chicos y grandes llegaron desde muy temprano para participar en el acto religioso.
Desde las afueras de la parroquia de la “Purísima Concepción”, Jesús fue llevado a golpes por la muchedumbre hasta el lugar donde se encontraba Pilato a quien exigieron con coraje que lo crucificaran.
Al llegar hasta ahí, los sacerdotes y judíos le gritaron: ¡Crucifícalo, Crucifícalo!, Pilato dijo: Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él”, por lo que los judíos le contestaron: “Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios”.
Pilato desde ese momento quería soltarlo, pero los judíos le dijeron que una vez que lo hiciera no podía considerarse amigo del César.
La muchedumbre dejó el castillo de Pilato para a golpes, llevarlo hasta el emperador César, quien estaba de fiesta.
Al llegar, con risas y burlas el emperador le dijo: “Si dices ser hijo de Dios, demuéstralo convirtiendo esta agua en vino”, después de un momento el César probó la jarra de agua arrojándosela en la cara ya que Jesús no hizo lo que le pidió.
De regreso al castillo de Pilato al convencerlo de crucificarlo, su esposa Claudia le pidió en llanto que no lo hiciera, sin embargo, su petición fue negada, lo que lo llevó a escribir la sentencia del hijo de Dios.
En tanto, uno de los judíos gritó ante la muchedumbre: ¡En nombre de Jerusalén, Triunfamos, triunfamos!.
El momento más triste llegó después de haber firmado la sentencia de Jesús, los asistentes revivieron las tres caídas, antes de la dolorosa crucifixión.
En seguida los judíos así como los soldados romanos llevaron a Jesús a recorrer las calles de Purísima, cargando la cruz y dándole de azotes.
Durante el recorrido, se escenificaron las tres caídas; antes de la tercera, al llegar hasta la esquina del jardín, la Verónica se acercó al hijo de Dios limpiando el sudor y la sangre que derramaba, después extendió la tela donde la imagen de Jesús se plasmó sorprendiendo a todos los presentes.
Después de la tercera caída, Jesús fue llevado a la cruz donde lo crucificaron junto a otras dos personas.
En la cruz
El momento más doloroso del viacrucis llegó al llevar a Jesús hasta el lugar donde fue crucificado por los soldados.
Su madre, quien lo acompañó hasta el lugar donde personas sin corazón culparon y crucificaron a su hijo, moría de dolor por lo que estaba sucediendo antes sus ojos.
Jesús ya en la cruz, mirando al cielo dijo: “Dios mío porque me has abandonado”, después de un largo tiempo siendo las 3 de la tarde, miró nuevamente y dijo: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”.
Después de esto sabiendo Jesús que todo había llegado a su término y para que se cumpliera la escritura dijo: “Tengo sed”, por lo que un soldado le acercó una esponja de vinagre hasta su boca.
Ante miles de asistentes, Jesús fue bajado de la cruz, donde su madre lloró ante él, tomándolo entre sus brazos.
El momento más desgarrador donde Jesús dio su vida por todos sus hijos, conmovió a chicos y grandes quienes en pleno acto lloraron por el sufrimiento que vivió.