Por insuficiencia renal y hepática, falleció a los 41 años Luis Abraham Muñoz Esquivel, uno de los periodistas deportivos más influyentes de las décadas recientes en León.
Su estilo ameno para narrar los partidos de futbol, en especial los del Club León, su memoria y su deliciosa prosa se combinaban con una personalidad abierta, perfecta para sacarle una sonrisa, incluso una carcajada, a todos los que se cruzaban con él en sus andanzas por las canchas de la ciudad.
“Luis Abraham es el mejor periodista deportivo en la historia de León”, resume Luis Miguel Guerrero, quien compartió con él los micrófonos en programas de radio y en transmisiones de futbol y básquetbol.
“Dueño de una excelente capacidad de redacción y de una voz grave y amable, era capaz de narrar -ya fuera de forma escrita o hablada- con elegancia y objetividad lo que sucedía en cualquier evento deportivo”, recalca Guerrero, hoy columnista de esta sección deportiva.
El don de las letras
Luis Abraham nació el nueve de octubre de 1975 en León. Se apasionó por la palabra escrita en la imprenta familiar y de ahí nació su vocación, con un don para llevar a las letras la emoción que le despertaba casi cualquier competencia deportiva.
Estudio la Licenciatura en Comunicación en la Universidad de La Salle Bajío entre 1991 y 1995. Su graduación se dio con Mención Honorífica.
Aún como estudiante, en 1992 entró al mundo profesional como reportero en el diario El Nacional, donde rápidamente destacó por su estilo de redacción y su compromiso con la precisión.
Le tocó trabajar en una época vértice del periodismo leonés. Aún con las costumbres del periodismo de la vieja escuela, aplicó la profesionalización de este oficio. “El reportero nunca, jamás existe en la información…lo que existe es la noticia y el reportero nunca es el protagonista”, solía decir y aplicar en su labor diaria.
Crónicas de antología
En 1998, un año después de cubrir la final de la Primera División entre León y Cruz Azul, equipo al que por cierto era aficionado, ingresó a la redacción de la sección Súper Deportivo en A.M.
En este medio consiguió sus mejores obras. No sólo se trataba de cubrir con entrega y exactitud los eventos, sino de transformarlos luego en crónicas convertidas en la sustancia de la edición de cada día.
En 2001, su trabajo llamó la atención a nivel nacional y fue reclutado para el incipiente Diario Récord, como encargado de la cobertura de los equipos León, Celaya, Irapuato, Monarcas y La Piedad. En aquel tiempo probó suerte también en la radio, en la que se descubrió como un locutor pasional, de plática agradable y análisis futbolísticos únicos.
En 2003 regresó a A.M., donde se mantuvo hasta 2011.
Maestro de verdad
En los años recientes combinó colaboraciones en programas de radio y en medios impresos y digitales, con otra de sus grandes pasiones: la docencia.
En este sentido, sus cientos de alumnos de secundaria y preparatoria lo recuerdan como un maestro amable, amante de la redacción y la literatura y dispuesto siempre a darles tiempo y atención, incluso fuera de los horarios de clase.
Su tercera pasión, la primera en importancia, fue su familia. Su esposa, María Guadalupe Rodríguez Pérez, lo recuerda como un padre amoroso, siempre cercano a sus tre hijos: Luz Andrea (19 años), Patrick Abraham (13 años) y Luisa Malinalli (7 años).
Tras una larga convalecencia, Luis Abraham falleció el 12 de agosto en esta ciudad.
Descanse en paz.
TESTIMONIOS de vida
Abraham y el Cruz Azul
Con Luis Abraham compartí tres sentimientos: el amor por el periodismo deportivo, la afición por el Cruz Azul y el enojo cuando la comenzaron a cruzazulear.
El ‘Grande’ fue de esos que se iban cada que podía a ver al Cruz Azul… ¡a México!
Recuerdo que nos tocó cubrir la final del Invierno 97 entre León y La Máquina aquí en El Glorioso y comentábamos cada jugada en la zona de prensa. Llegaron los tiempos extra y con ello se vino la oportunidad del Gol de Oro para los Celestes.
Todos los demás reporteros se alistaron para invadir la cancha y hacer las entrevistas de rigor. Sólo Abraham y yo nos quedamos sentados.
“¿Vas a festejar si anota?”, me preguntó. “No, creo que debemos mantener la objetividad. ¿Y tú?”, se la regresé.
“No, yo no quiero que me llenen de orines y me saquen a trancazos”, respondió soltando su clásica y estruendosa carcajada mientras Hermosillo ponía el balón en el manchón penal.
Después de ese título vinieron las cruzazuleadas y fue tanto su enojo que se puso un hasta aquí y sentenció: “ahora le voy a ir al Tecos”. Le cotorreamos diciéndole que el equipo era malísimo, pero cumplió y hasta se compró esas playeras feas de cuadros rojos que usaban los emplumados.
Así era él, un ‘Grande’ en tomar decisiones firmes.
Luis Gerardo Lugo es columnista de A.M. y analista radial en La Poderosa.
El mejor de León
Tuve la fortuna de compartir con él horas y horas ante los micrófonos de radio, pero sobre todo, de compartir largas charlas privadas en donde su sentido del humor siempre amenizaba el rato.
Recuerdo el día en que juntos debutamos narrando básquetbol, en un partido de los Lechugueros de León. Terminado el primer cuarto -el cual le tocó narrar- volteó a verme y con una sonrisa nerviosa me dijo: “Esto sí está muy cabrón, ni chance hay de pasar saliva”. Juntos nos reímos, y después vino mi turno de narrar. Al final, los dos terminamos la narración con la satisfacción de haber aprendido de una nueva experiencia.
Indudablemente, todos quienes lo conocimos lo vamos a extrañar. Descanse en paz.
Luis Miguel Guerrero es columnista de A.M. y conductor del programa radial Magazzine XXI.