Elías lo sabía, no podía fallar una vez más, era quizá la última chance que tendría el León, así que se los fajó, anotó y su gol valió oro.

Un tanto de 24 kilates que no sólo significó tres puntos más en el camino hacia la Liguilla, además era la diferencia entre pasar una noche de pesadilla o dormir con la conciencia tranquila luego de un duelo de nervios contra los Tigres. 

Nunca había visto al ‘Patrullero’ Hernández fallar tanto en jugadas claras, nunca lo había visto llevarse tantas veces sus manos a la cabeza, nunca lo había visto manotearle al pasto desesperado o quedarse con el rostro enterrado por fallar. Todo eso en un solo juego. 

Los héroes también lloran, pero también se levantan tomando fuerza de los momentos de flaqueza. 

Mientras que la lógica gritaba que Elías debía salir, en la mente del ‘Chavo’ Díaz estaba la decisión de no ponerlo en evidencia y darle una oportunidad más. 

Por todos pasaron las jugadas erradas que antecedieron al momento de que el ‘Patrullero’ vio venir el servicio filtrado por Montes; no fue para nada una acción fácil, el balón venía botando y la agigantada humanidad de Nahuel salía a apretar, tanto como la presión de los yerros.

Elías escogió la de ‘tres dedos’ para definir y hacer que El Glorioso estallara de la euforia cual olla de presión tras 80 minutos de estar con el alma en vilo.

Luego del gol era momento de sacarlo, darle un abrazo al filo de la banda, no exponerlo más y dejarle la chamba a la firmeza de Mosquera y Nacho, al bajón de cortina de William, a que Mejía y Cervantes corrieran la milla cubriendo los espacios y a la viveza del ‘Rifle’ Andrade. 

Contra Tigres pudo ser un festín de por lo menos cuatro goles, pero resultó una victoria por la mínima que supuró sudor y sangre. 

Por un lado de la moneda podemos cuestionarle a este León del Chavo Díaz que sufre de más, que llega al área enemiga pero falla dejando vivir a sus rivales porque en el futbol las que no haces las ves en tu portería. 

Sin embargo, por el otro lado podemos elogiarle a esta Fiera que a pesar de sus errores frente a la meta rival, no pierde la postura ni la idea de ganar. Si bien cede terreno y el control de la pelota, este León sabe cuál es el momento oportuno para contraatacar y hacerse dueño de las acciones.

Aún no es momento de sonar las campanas, pero sí de hacer un llamado fuerte de que este León está para pelear porque es una realidad que esta Fiera ya no se cae a pesar de los pesares como antes lo hacía, como también un hecho que si no perfecciona su contundencia puede ser su propio verdugo en los partidos que se vienen y en los que no habrá margen para el error.

Los últimos dos triunfos en casa, ante América y contra Tigres, candidatos naturales al título, fueron sacados desde adentro, con la inteligencia de jugar como equipo y con el alma combativa a lo largo de los 90 minutos. Por eso es que si dicen que de dolor se canta, entonces también de emoción se llora y el sábado ese llanto fue bienvenido.

 

Twitter: @geraslugo

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *