Cuatro décadas tuvieron que pasar para que la emoción de la Copa del Mundo cubriera las calles del país, lejos quedaron los relatos de la justa realizada en 1970 y que vio la consagración de Pelé en los hombros de la multitud mexicana; o la historia de Diego Maradona, un niño surgido en los potreros de Villa Fiorito y que tocó con la mano la gloria eterna en 1986.
Este año, la Ciudad de México será el único lugar en el mundo que albergue una inauguración por tercera ocasión en la historia, específicamente el Estadio Azteca, que ha sido emblema del futbol en nuestro país al haber sido testigo de partidos de infarto y finalizaciones cardiacas del certamen

Al hablar de plazas destacadas en la historia de la justa, se suele dejar de lado a otras localidades importantes como Jalisco, Toluca y Puebla, que recibirán amistosos o serán sedes de entrenamiento para los seleccionados que tengan compromisos en la nación.
No obstante, el olvido pesa sobre estas ciudades que la Copa del Mundo ha pasado por alto, y en este sector también aparece la ciudad de León, que después de ser un pilar importante en las ediciones de 1970 y 1986, ahora limitó su participación a recibir, en marzo, el trofeo que se le entregará al campeón de la justa de este año.
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¿Por qué León quedó fuera?
Las condiciones que ofrece el Estadio León, recinto que acogió a la Alemania de Gerhard Müller y Franz Beckenbauer en 1970 y a Francia en 1986, no compiten con con los modernos proyectos materializados en Guadalajara o Monterrey.
Tanto el Akron como el BBVA, que serán sede de siete de los 13 duelos asignados a México en el torneo, cumplen con los requisitos establecidos por la FIFA en cuanto a especificaciones técnicas y requerimientos para estadios de futbol, mismas que se publicaron en 2012, y también las directrices modernas formuladas en 2023 de cara a la Copa del Mundo de este año.
Las sedes de 2026
ESTADIO BANORTE
(Estadio Azteca)
Inauguración: 29 de mayo de 1966
Costo de remodelación: Más de 3 mil millones de pesos
Capacidad: 83,264 espectadores
ESTADIO AKRON
Inauguración: 29 de julio de 2010
Costo de construcción: 200 millones de dólares
Capacidad: 49,850 espectadores
ESTADIO BBVA
Inauguración: 2 de agosto de 2015
Costo de construcción: 200 millones de dólares
Capacidad: 53,500 espectadores
Un aspecto clave es la cantidad de espectadores que puede albergar un recinto. A partir de 2023, la FIFA estableció que para un estadio que enmarque la fase de grupos, la capacidad mínima sería de 40,000 espectadores, una cifra inalcanzable para el Estadio León que cuenta con más o menos 28,000 asientos para el público.
Para ser sede de cuartos de final y semifinales, es necesario superar el aforo de 60,000 personas, detalle que no cumplen ni el Akron (48,000) ni el BBVA (53,000); por último, para el juego inaugural y la final, el aforo mínimo es de 80,000 personas, números que sólo el Estadio Azteca, tras su remodelación, podrá alcanzar, ya que su proyección es de 87,000 espectadores.
Además, las butacas representan un problema grave en la estructura del ‘Glorioso’. Estas se colocaron en 2013 y costaron 10 millones de pesos, y en este caso, uno de los conflictos es el tipo de asiento utilizado en zona A, preferente y sol general, pues no cuenta con las medidas establecidas por la FIFA ya que necesitan al menos 30 cm de largo en el respaldo.

Otro lío reside en el espacio entre cada espectador. La instalación de las butacas redujo este espacio de manera significativa y, de acuerdo con los estatutos de la FIFA, la distancia recomendada entre butaca y butaca es de 80 cm, considerándose peligrosa cualquier medida inferior a 50 cm.
Un estadio que se queda ‘corto’
El empastado natural de León suele ser una de las fortalezas del recinto, bien adaptado a las lluvias que azotan la región ciertas temporadas del año, pero que se queda atrás con las implementaciones de los tres estadios que serán sede y que ya evolucionaron del césped natural al híbrido, un aspecto que fue clave en el proyecto de remodelación al considerar un 95% de césped natural y 5% sintético.
Los proyectos sostenibles ecológicamente hablando son prioridad para la FIFA, que en 2013 introdujo el concepto de certificaciones LEED (Líder en Eficiencia Energética y Diseño Sostenible), un sistema de evaluación para edificaciones sostenibles y que cuidan aspectos como la gestión sostenible del agua, eficiencia energética, o las prácticas y técnicas en la reducción del impacto en el medio ambiente.
Este certificado está dividido en niveles que avanzan de manera progresiva, desde el nivel Plata, Oro o Platino; de hecho, el estadio BBVA se convirtió en el primer recinto en toda América Latina en obtener el certificado LEED Nivel Plata en construcción, y Oro en operación y mantenimiento debido al uso de materiales que benefician al medio ambiente y por tener bajo impacto ambiental.
El proyecto de construcción del Nuevo Estadio León planeaba alcanzar el certificado LEED para reducir el impacto ambiental, llegando incluso a hacer un estudio de impacto ambiental del terreno donde se ubicaría la nueva casa de la Fiera, sin embargo, complicaciones con la elaboración del proyecto impidieron que el Nuevo Estadio León se edificara.
Pero esto no es lo único, de acuerdo con los estatutos de FIFA en el plano de cortesías y hospitalidad, el estadio que se propone para ser sede debe estar libre de cualquier compromiso previo con titulares de palcos y plateas.
Problema que el año pasado surgió con los propietarios del Estadio Azteca, aunque al final se resolvió, y que se replica con el Estadio León, que tiene compromisos existentes con los dueños de las plateas.
Aunque Guanajuato no se quedará fuera de la celebración del Copa del Mundo, con dinámicas próximas a anunciar, el proyecto parece más premio de consolación ante una generación de guanajuatenses que se conformarán con los relatos de sus padres y abuelos sobre cómo es vivir de cerca el torneo deportivo más importante en el mundo.