“Si estás devastado por el dolor de haber perdido a un ser querido, por la amputación de un miembro de tu cuerpo, por una enfermedad que te cambió la vida, debes buscar el apoyo de un especialista”, señaló la psicóloga y tanatóloga, Irma Martínez, en entrevista para am.

 “Otras situaciones que llevan a un grado de no dormir, comer, pensar o trabajar; como el haber perdido el trabajo, 

un divorcio, un suicidio en la familia, un secuestro o la muerte de tu mascota, también deben vivir su proceso de duelo”, dijo.

La especialista se acercó a esta disciplina cuando pertenecía al voluntariado del Materno Infantil y en esa labor le tocó presenciar el drama de la muerte de un niño y la tragedia de una familia. 

El hecho la conmovió enormemente, pero se sintió impotente al no saber qué hacer.

Esto la impulsó a crear “Un Ángel al Cielo”; en la cual apoya a familias que han sufrido la pérdida de un hijo, desde recién nacido hasta los 12 años.

El apoyo consta de trámites legales, cremación, urna, misas y apoyo tanatológico.

También creó “Dignidad al Nacer” que apoya a madres solteras con un bambineto con productos de primera necesidad”.

Al empezar a recibir solicitudes decidió prepararse para no sólo apoyar materialmente sino acompañar de forma espiritual y esta herramienta la encontró en la tanatología.

Por su origen etimológico, la tanatología es la disciplina que estudia la muerte pero en un contexto actual y humano, se trata de dar un acompañamiento, una terapia breve que busque aliviar el dolor ante nuestra pérdida, aunque “Los tanatólogos no trabajamos únicamente con la muerte, sino que ofrecemos calidad de vida a un doliente; dependiendo de tu pena, será el proceso con el que se te debe apoyar”.

Existen muchos padres de familia que evitan hablar del tema de la muerte con los niños, lo que es muy respetable, pero ellos están en contacto constante con ella a través de todos los estímulos de comunicación que reciben día con día.

“Yo sugiero hablar del tema de la muerte con los pequeños, en un lenguaje sencillo, adecuado a su edad, ya que ellos la tienen presente en los video juegos, en las caricaturas, las historietas, los periódicos, etc. así es que qué mejor que reciban la información de sus padres y no se formen conceptos erróneos de lo que es ese paso hacia otra dimensión espiritual. Debemos respetar su edad y sus creencias”.

“Yo soy psicóloga, y eso me da bases terapéuticas para los tratamientos con los pacientes, pero la tanatología me permite hablarles de espiritualidad, de Dios, de la certeza de que esto no se acaba aquí, de que iremos a un sitio donde todo es paz y felicidad”.

“El tanatólogo complementa su misión con la de otras disciplinas; por ejemplo, ante un enfermo terminal debemos acercarle un sacerdote, un psicólogo, un abogado, etc. porque se busca que trasciendan con la mayor tranquilidad”. 

“La muerte no es el final de la vida; es sólo el desprendimiento del cuerpo físico, es una nueva transición del alma. Es el comienzo de una nueva vida”.

“El dolor más grande que se puede sentir, es la pérdida de un hijo. La gente piensa que es antinatural que un padre entierre a un hijo, pero en ninguna parte dice que así es”.

“Quienes fallecen finalizaron su misión en este plano y deben avanzar al que sigue, aunque claro que esto no es un atenuante que vaya a mitigar el dolor de un padre, para alivianar un poco la carga y seguir adelante debemos aferrarnos a la fe, a la creencia de que el niño o joven que ha fallecido está ya en un lugar mejor, que sólo dejó aquí su cuerpo físico pero que su alma, su espíritu está ya en otro plano”.
 

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