Cada rincón del Teatro del Bicentenario se llenó este domingo de la esencia de Gustav Mahler, cuando la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, interpretó su Sinfonía 2, Resurrección.
El director titular de la OSUG, Roberto Beltrán Zavala habló para am sobre su presentación.
am: ¿Nos puede platicar un poco del autor?
Roberto Beltrán Zavala:¡Con gusto! Gustav Mahler fue uno de los compositores más importantes de lo que se conoce como el post-romanticismo. Mahler no es el único, pero es uno de los puentes entre la estética del romanticismo y lo que después se convertiría en los lenguajes musicales del siglo 20.
De Europa Central, con una vida siempre muy complicada, nació en una familia pobre, con un padre brutal; después tuvo que pelear muy duro para que sacar adelante a su carrera ya que como era judío, en una época en la que el antisemitismo estaba muy desarrollado en Europa, vivió una vida muy dura.
Fue un hombre que siempre le tuvo pánico por la muerte, y esto marca mucho su obra la que siempre está enmarcada en la fe, en la vida después de la muerte, como un consuelo de pensar ‘bueno, moriremos, pero después de la muerte hay otra vida’.
¿Cómo compuso la Sinfonía 2?
Lo hizo en diferentes etapas; primero compuso el primer movimiento que originalmente iba a ser un poema y después lo dejó. Posteriormente, en distintos eventos de su vida se encontró con la inspiración para componer el último movimiento y ya teniendo la idea de cómo redondear su planteamiento, se ocupó de rellenar lo de en medio, el segundo, tercero y cuarto movimientos. De hecho, para el tercero y el cuarto utiliza movimientos de las canciones del El cuerno maravilloso.
¿Esta obra tiene una importancia especial en la historia de la música como tal?
Si, pero eso, yo creo, es el caso de todas las sinfonías. Lo que pasa es que ésta es una obra que no necesariamente rompe demasiados paradigmas o no es necesariamente revolucionaria desde un punto de vista musicológico-técnico, pero es una obra que siempre ha tenido enorme éxito y una enorme penetración además de que se ha convertido en una especie de tradición, es una especie de “templo musical” al que acuden prácticamente todas las orquestas del mundo, es uno de los grandes pilares, digamos, de las expresiones post-románticas.
¿Cuáles son las características de cada movimiento?
El primer movimiento es una especie de marcha fúnebre. Es un movimiento muy largo, dura unos 28 minutos, que para ser un movimiento de sinfonía es gigantesco, es el movimiento que habla sobre la muerte, sobre la tragedia. Él tenía esta cualidad contraponer lo banal o terrenal a lo eterno, lo celestial, lo oscuro, lo profundo.
Finalmente, esa es una dualidad con la que todos los seres humanos vivimos; todos tenemos momentos muy profundos, muy espirituales en la vida y también tenemos una vida muy carnal y muy terrenal de placeres muy inmediatos.
Esa contraposición de cosas en la música de Mahler es muy importante de ahí que el primer movimiento habla de la tragedia de la persona y de la muerte.
El segundo y tercero son movimientos de lo terrenal; el segundo movimiento es una danza austriaca, un movimiento de felicidad que habla de las cosas simples y agradables pero muy terrenales. El tercero se burla un poco de la humanidad, es un movimiento de ironía, de sarcasmo, habla de lo consecuentes que somos, de lo indisciplinados que somos, está basado en una canción que tiene como texto el sermón que le da San Antonio de Padua a los peces.
San Antonio de Padua va a la iglesia a dar un sermón en domingo, pero la iglesia está vacía, los feligreses no acudieron al templo el domingo y lo que hace es ir al río y da un sermón a los peces.
Entonces el cangrejo le promete que no va a caminar más para atrás, la carpa le promete que no va a comer más pan, un pez le promete que no se va a comer al otro pez, etc., y todos rompen sus promesas.
Esa es una imagen de ironía, de burla a todo lo humano que es el error, la idea de fallar, la idea que nos hace personas, como las promesas de año nuevo, es decir, los primeros tres movimientos hablan sobre el ser humano en todos sus aspectos negativos.
El cuarto movimiento es el punto donde deja de hablar de la vida terrenal y empieza a hablar de la vida trascendental, la vida mística, la vida espiritual. Es un tema de las canciones del cuerno maravilloso. El punto en donde el ser humano acepta la muerte y accede digamos a un espacio trascendente y espiritual.
El quinto es, digamos, el juicio final, el momento tal cual de enfrentar a la muerte y renacer, la vida después de la muerte, digamos que el tema de toda la sinfonía se puede definir en una sola frase: morir para vivir.
¿Cuál es su relación con León y el Teatro del Bicentenario?
Para nosotros siempre es un placer estar en el Teatro del Bicentenario. Es uno de los mejores teatros de Latinoamérica y tenemos una relación de mucho cariño con nuestro público en León así que siempre tratamos de llevarle lo mejor de notros, lo más grande, impactante y relevante.