Y volvió a temblar y el dolor y sufrimiento de muchas mexicanas (os) nos ha traído sensibilización y oportunidad de sacar nuestro ADN solidario, porque las y los mexicanos traemos dentro ese gen que tenían nuestros ancestros y que hoy vemos también en los jóvenes millennials, que muchos creían insensibles, sin embargo están actuando con esa necesidad de ayudar y saber qué hacer.
Las emociones están en choque porque estamos viviendo una tragedia para muchas familias y para todas las personas, por ellas elevamos un pensamiento de amor y resiliencia (capacidad de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro); también el renacer de la esperanza, cuando el individualismo, el materialismo y la competencia han sido los ejes de la educación en este tiempo, sin embargo estas personas de todas edades saliendo a trabajar por los demás, muchos arriesgándose para salvar vidas y dar apoyo a las y los mexicanos que lo necesitan. Surge ese sentimiento de fraternidad.
En el mes patrio recuperamos el sentido de territorialidad que nos prepara para estar más fuertes para ayudar a los demás. Como una muchacha que vive en el extranjero y comenta su beneplácito por las y los seres solidarios que, nacidos en este territorio, se preparan para apoyar a otros humanos que tampoco la pasan bien.
Estos fenómenos nos ayudan a reconocer que somos muy iguales, y que ante esa fuerza de la madre tierra, no hay distinciones de ninguna especie. Que la igualdad con equidad es parte de la propia naturaleza. Que lo más importante es estar bien y en paz, primero consigo mismo (a) y trabajando para cumplir la misión de vida que es individual única e intransferible, con las otras personas, esa paz con justicia social, la paz con la naturaleza, recuperar la espiritualidad.
Es un buen momento para poner en su lugar lo urgente y lo importante. En nuestra vida es muy importante estar seguros, tener libertad de acción, vivir sin miedos y transitar por el camino, que como decía Gandhi: “la paz es el camino”. En lugar de novelas creadas por televisoras del país que hacen llorar y luego crean decepción y enojo por jugar con los sentimientos de muchas personas; mejor vale la pena realizar pensamientos, acciones y emociones que sea de verdad de utilidad para vivir en paz.
Nuevamente, igual que hace más de tres décadas, la organización social superó a la organización oficial. Este es el cambio de paradigma que necesitamos, una ciudadanía responsable, despierta y actuante, exigiendo rendición de cuentas a nuestros empleados.
Esta semana de la paz es para reflexionar y actuar sobre lo que nos produce paz; dialogar, perdonar, bendecir, trabajar por otros. La madre tierra nos brinda también la oportunidad de demostrar que sigue en pie la solidaridad y aún podemos confiar en otros que hay manos abiertas para apoyar. Eso es lo que hay que mostrar a nuestros (as) jóvenes. Que da más sentido que sólo el tener (y con un fenómeno similar nos hace perder todo lo banal) y que realmente nos conduce por el camino de paz.
El objetivo 16 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por Naciones Unidas para el 2030 se centra en la promoción de sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, la provisión de acceso a la justicia para todos y la construcción de instituciones responsables y eficaces a todos los niveles.
A propósito del tema de la semana, permítaseme revisar las siguientes preguntas:
1.- ¿Cómo se construye la paz?
La paz se construye desde el interior de las personas. Su aprendizaje comienza desde la infancia en casa y posteriormente en la escuela, el trabajo y la comunidad.
2.- ¿Qué se requiere para vivir en paz?
Para vivir en paz se requiere una actitud de calma y tranquilidad interior, así como un estado de ánimo en que se alienta una visión abierta, propositiva y favorable de la vida.
3.- ¿Cuál es la clave para mantener la paz aún con lo que sucede a nuestro alrededor?
Lo que sucede a nuestro alrededor nos puede influenciar y afectar, pero la clave para mantener la paz es la actitud que adoptemos ante la vida, de esto somos responsables cada quien.
La esperanza es que la paz es posible y con el pensamiento de más personas haremos una realidad lo que verdaderamente queremos.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!