La historia demuestra que el concepto de familia ha cambiado a lo largo del tiempo. Pero de todas formas, se puede decir que si bien, ha habido cambios importantes en la definición de la familia moderna, el núcleo familiar aún sigue siendo la unidad social más común de un sistema social.
Dentro de la historia de la familia, tanto en la era preindustrial como en la postindustrial, la familia continúa siendo la unidad o núcleo social básico de una sociedad. El principal cambio que se ha constatado en la familia se basa en la emigración que ha habido desde las zonas rurales hacia las grandes ciudades o centros urbanos de la época industrial.
Los valores democráticos: respeto, responsabilidad, honestidad, integridad se viven en la familia y se conoce la característica esencial de la familia que es la afectividad, acompañante del amor.
Existen muchas definiciones de familia, sin embargo me gustó la que hace el Chileno Claudio Naranjo: familia es en donde me siento a gusto.
Un sistema se compone de subsistemas entre los que existen límites que tienen como objetivo proteger la diferenciación del sistema y facilitar la integración de sus miembros en él. En un sistema familiar se dan los siguientes subsistemas; (A) Conyugal: entre los miembros de la pareja funciona la complementariedad y acomodación mutua: negocian, organizan las bases de la convivencia y mantienen una actitud de reciprocidad interna y en relación con otros sistemas. (B) Parental: tras el nacimiento de los hijos, el subsistema conyugal ha de desarrollar habilidades de socialización, nutritivas y educacionales. Se ha de asumir una nueva función, la parental, sin renunciar a las que se caracterizan al subsistema conyugal. (C)Filial: la relación con los padres y entre los hermanos ayuda al aprendizaje de la negociación, cooperación, competición y relación con figuras de autoridad y entre iguales.
Los límites entre subsistemas varían en cuanto a su grado de permeabilidad, pudiendo ser difusos, rígidos o claros. Límites difusos son aquellos que resultan difíciles de determinar; límites rígidos son aquellos que resultan difíciles de alterar en un momento dado; límites claros son aquellos que resultan definibles y a la vez modificables. Se considera que los límites claros comportan una adaptación ideal.
Los límites difusos caracterizan a las familias aglutinadas; los límites rígidos caracterizan a las familias desligadas. Las familias aglutinadas no tienen límites establecidos claramente y no saben cuál es el rol de cada uno de sus miembros. Las características generales de las familias aglutinadas son: (a) exagerado sentido de pertenencia; (b) ausencia o pérdida de autonomía personal; (c) poca diferenciación entre subsistemas con poca autonomía; (d) frecuente inhibición del desarrollo cognitivo/afectivo en los niños; (e) todos sufren cuando un miembro sufre; (f) el estrés repercute intensamente en la totalidad de la familia.
Las familias desligadas se caracterizan por límites internos muy rígidos de forma que prácticamente cada individuo constituye un subsistema. Comparten muy pocas cosas y, por lo tanto, tienen muy poco en común. Las características generales de las familias desligadas son: (a) exagerado sentido de independencia; (b) ausencia de sentimientos de fidelidad y pertenencia; (c) no piden ayuda cuando la necesitan; (d) toleran un amplio abanico de variaciones entre sus miembros; (e) el estrés que afecta a uno de los miembros no es registrado por los demás, (f) bajo nivel de ayuda y apoyo mutuo.
Existe actualmente una gran cantidad de familias que pasan mensaje de “entretente y no me des lata” y buscan en dónde dejar a sus hijas (os) para poder hacer más cosas con libertad. Desde luego que las nuevas generaciones, que vienen mejor equipadas para reconocer las situaciones de la vida, se dan cuenta de ello y si encuentran que ellos no le interesan a nadie, responden de manera que a ellas tampoco les importa nada.
Una situación de grave riesgo es que los padres-madres no están preparándose para la profesión de mayor jerarquía en su vida que es la de ser padres-madres. Ahora no basta con lo que nos enseñaron nuestros antepasados, estamos viviendo en “otro mundo” muy distinto y cambiante, hay grandes cambios y además tenemos avances científicos en ciencias de la conducta que nos pueden auxiliar, hay que posicionar en el pensamiento esa necesidad y llevar a cabo las acciones que lleven a ser mejores padres-madres. No cabe duda que la familia seguirá siendo el fiel reflejo de la sociedad existente.
Hay que buscar, mediante educación, convencimiento y políticas públicas, que las madres-padres tengan un verdadero compromiso con el tiempo de familia y no sólo decir que la familia es importante y no prepararse; es decir, hay que dedicar tiempo, dinero y esfuerzo para construir una familia que no sea tóxica, sino funcional y generadora de ambientes de construcción de ciudadanía.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!