Estoy contento y renovado en la esperanza de sentir que vamos caminando por el sendero adecuado del que decía Gandhi… es la paz. Esto debido a que en la semana que terminó se realizaron algunos eventos en donde se comprometieron más líderes para trabajar en la conspiración a favor de una cultura de paz.
Sí, cada vez somos más. Es algo silencioso, tranquilo y pacífico, fuera de los reflectores que está tomando una fuerza en infinidad de seres humanos que están siendo llamados a este movimiento de luz.
Poco a poco está resplandeciendo en sus corazones, rompiendo corazas de hierro frio. Esto es un bello despertar de consciencias, una pacífica revolución del amor, silenciosa, sublime que lentamente, pero con firmeza y voluntad, sigue avanzando a pesar de que no se ve.
Todos, todas sin excepción la estamos sintiendo, aun y cuando nos podemos resistir, termina por abrazarnos en un encuentro amoroso y sutil que nos hace vibrar en todo nuestro interior.
Es un movimiento global que sucede de norte a sur y de este a oeste, ningún sitio escapa a su luz. Es una revolución espiritual, es un despertar de conciencias del ser humano que desea la paz el amor, la verdad y la libertad.
Seguramente no nos leerán en las notas sociales, ni políticas de sus noticiarios (vende más el amarillismo violento), sin embargo, se da una resonancia mórfica (vibración en la misma frecuencia) en los corazones. No buscamos la gloria, ni los premios, mucho menos los reconocimientos, nuestras acciones, nuestros pensamientos y nuestras palabras son nuestra presentación.
Tenemos costumbres, ideas, pensamientos y colores distintos, pero existe algo que nos une y nos hace ser uno: nuestro corazón; en él brilla ya la luz del altruismo, la compasión, la verdad, el perdón, la salud, la honestidad, y tenemos la convicción de que la paz es posible. Es el faro de fe, es sentido de vida, es la gran receta contra la enfermedad actual llamada depresión.
Nuestra labor no tiene espacios ni tiempos precisos, es cada instante, es una forma de vida y es anónima; silenciosamente trabajamos fuera de escena en cada cultura del mundo. En las grandes y pequeñas poblaciones, en las ciudades, en sus montañas y valles en sus asentamientos.
Tal vez nos crucemos con en la calle, caminos, veredas, y no te darás cuenta de nuestra presencia, pero aseguramos una cosa: la sentirás en tu corazón, aunque esté muy bloqueado, es tan impactante la luz de todos unidos.
Nace de la inteligencia del corazón, que cada uno portamos desde nuestro nacimiento, que solo espera que tú, ser humano, te des la oportunidad de despertar y te unas a nosotras (os) en esta cruzada de luz.
Nuevos conspiradores por un Guanajuato y un mundo mejor hicieron un compromiso con ellos mismos de llevar este mensaje con su ejemplo y mediante su trabajo en el Programa Socioeducativo que se realiza en los 46 municipios del estado.
Espero que no sólo sea elemento de “egoteca”, se trata de una caricia al alma que ayuda a levantar la pila para continuar con este gritar que la paz es el camino; quiero agradecer el correo que tuvo a bien enviar a este aprendiz de enseñante Dña. Ana Barrero, presidenta de la Asociación Española de Investigación para la Paz, en relación con nuestra aportación de la semana anterior.
Estamos reclutando luchadores de la luz que tengan por escudo su corazón, por espada la verdad, por palabra su generosidad, por acción su humildad y por camino su luz. Te invitamos a que te unas a nosotros (as). ¡Ah!, y te quiero compartir que ya somos millones.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!